Lo que ellas quieren

“Lo que ellas quieren” es un rifirrafa que probablemente encontrará sabor en la taquilla. La premisa que subyace es un joven chovinista que de pronto gana acceso a los pensamientos de las mujeres, que son tan infinitamente ricos que pueden ser usados como el punto central de una película realmente verdadera. Sin embargo, la agenda […]

“Lo que ellas quieren” es un rifirrafa que probablemente encontrará sabor en la taquilla.

La premisa que subyace es un joven chovinista que de pronto gana acceso a los pensamientos de las mujeres, que son tan infinitamente ricos que pueden ser usados como el punto central de una película realmente verdadera.

Sin embargo, la agenda establecida por la directora Nancy Meyers y los guionistas Josh Goldsmith y Cathy Yuspa, es de una naturaleza mucho menos sustanciosa. Por eso el film, en lugar de ser una comedia romántica es mero entretenimiento sin consecuencias.

El mayor crédito lo logran los pies de Mel Gibson, quien transpira energía y destila encanto. La personalidad dinámica de Gibson eleva la película; es lo mejor que ha mostrado en varios años. Su coestrella, Helen Hunt, parece conformarse con quedarse en el trasfondo, aunque hace un papel agradable al desarrollar su personalidad.

Existe un agradable nivel de química romántica entre Hunt y Gibson; ciertamente más evidente que en sus recientes misiones, en la que hizo pareja con Richard Gere (el Dr. T y las Mujeres) y Kevin Spacey (Pay It Forward).

“Lo que ellas quieren” tiene una simple premisa que es explotar un punto, el tipo de hombre encantador políticamente equivocado, de quien las mujeres se enamoran al instante. Pero hay una desventaja en todo ese machismo.

El personaje femenino de la película es Darcy Maguire (Helen Hunt), la reina que maneja el mercado. Y al momento que consigue el puesto, Nick está determinada a sacarla de la silla a toda costa.

De pronto, el Rey de la Testosterona recibe una inesperada infusión de estrógeno. Un accidente en casa, le otorga la improbable habilidad de escuchar lo que las mujeres están pensando. Al principio, él cree que es una maldición, pero luego el psicólogo lo convence de que eso es un regalo.

Por eso, comienza a emplear sus poderes para obtener ganancias personales, tanto en la cama como en la oficina, donde cínicamente hurta las ideas de Darcy y las pasa como propias.

En el camino, dos cosas suceden. Primero, Nick comienza a simpatizar con la mujeres y segundo, él desarrolla sentimientos por Darcy.

Un recuento justo de la comedia como del romance. El humor es bastante grocero, casi muy picante para la categoría de PG-13, pero con risas suficientemente sólidas para inventar cuando las cosas no funcionan.

Una de las escenas más memorables es la de Nick en la cama con una mujer usando su más reciente talento para evaluar y mejorar su capacidad de amante.

El terreno dramático es el piso menos certero de la película. No obstante, dos de los personajes secundarios, una chica que sirve cafés que se llama Lola (Marisa Tomei) y una mensajera suicida en la oficina (Judy Greer), son lo suficientemente interesantes para garantizar más tiempo en la pantalla de lo que han acordado.

De aquí a un año, es poco probable que los cinéfilos recuerden “Lo que ellas quieren” con cierto grado de claridad, pero será una película inolvidable, donde se dan las peores formas para dejar que las horas pasen, aunque no funcione la última escena y hayan algunos temas de seria credibilidad.

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