Julio Ruiz Quezada*
El viernes 2 de marzo el partido conservador llegó a la conclusión de que el Partido Liberal Constitucionalista no tiene la voluntad política para celebrar una alianza entre ambas fuerzas, para asistir unidos a las Elecciones Presidenciales a efectuarse el cinco de noviembre del presente año.
El Partido Conservador por medio de su Comisión había oficialmente hecho saber a los delegados del PLC que el mandato de su directiva para obtener resultados positivos era hasta el cuatro de marzo. La Comisión del PC fue enfática en hacerles saber que no aceptaría unas interminables conversaciones en las que se discutieran cosas diferentes a la Reforma a la Ley Electoral que era el punto de agenda básico para que continuaran las pláticas.
Es obvio que los liberales no creyeron en la seriedad de los Conservadores, ya que el viernes 2 de marzo a las diez y treinta minutos de la mañana el presidente del Partido recibió una carta en la que en primer lugar se proponía una reunión el cinco de marzo, es decir ignorando el plazo y por otra parte invitando a discutir el dictamen y a examinar: “con imaginación creativa y voluntad política, soluciones pragmáticas”. Esto se traduce según nuestro análisis en que no habrá intención de reformar la Ley Electoral y nos piden que imaginemos otra fórmula quizá vía reforma del reglamento, para proceder a estructurar la alianza que nos han propuesto los directivos del PLC.
Lo anterior significa que la Comisión, de alto nivel por cierto, nombrada por el PLC no comprendió o no creyó, que la hipotética alianza tenía que pasar forzosamente por la reforma a la Ley Electoral, un punto que no interesa directamente al Partido Conservador, sino que lo consideramos importante para determinar si el PLC tenía interés en desmontar el pacto que celebró con el FSLN, que se tradujo en una reforma prebendaria a la Constitución, en la que se repartieron las instituciones del Estado y en la promulgación de una nueva Ley Electoral en la que se elimina la posibilidad de la vigencia de nuevos partidos políticos por medio de disposiciones que violan el artículo 48 y siguientes Cn. Y dificultan hasta lo imposible la creación de Alianzas Electorales, pretendiendo los pactantes que las fuerzas políticas del país se organicen obligadamente o en el bloque liberal o en el sandinista.
En las conversaciones en las comisiones, nos negamos a conversar paralelamente de otros temas, porque este Partido Conservador no puede ni debe celebrar alianzas por prebendas o cargos públicos, agradecemos que el Dr. René Herrera haya hecho público este propósito al confesar a los medios que nunca existió por nuestra parte petición de cargos públicos.
Desgraciadamente según nos lo explicaron los comisionados liberales, ellos tenían temor y así nos lo hicieron saber, que abrir la Ley Electoral a otras opciones políticas era como abrir “una Caja de Pandora” en cuyo caso después de obtenidas las reformas nosotros podíamos celebrar alianzas con otros partidos y no con ellos, demostraron desconfianza y quizá eso imposibilitó la alianza, ya que si existe ese temor siempre se actúa a la defensiva.
El PC tiene otras opciones para conformar un gran Frente Nacional Democrático, en el que caben todos los partidos, movimientos y agrupaciones eliminadas por el pacto y personalmente creo que esa opción es la verdaderamente democrática, ya que no se encasilla el pueblo nicaragüense en tener que votar o por el totalitarismo sandinista o por la corrupción alemanista.
*El autor es directivo conservador