- Directora del Cenao pidió
directamente, al margen de
la licitación, cotización a
Medihospital para tener una segunda alternativa
Karla Marenco y Jorge Loá[email protected]
TERCERA Y ULTIMA ENTREGA.- Cuando los once ancianos con problemas de catarata, se infectaron en enero del año 2000 con la bacteria pseudomona en el Centro Nacional de Oftalmología (Cenao), los quirófanos fueron cerrados temporalmente, con la excusa de que comenzarían a remodelar la infraestructura y se comprarían nuevos equipos.
Desde ese entonces las cirugías programadas se cancelaron, afectando a miles de personas con problemas visuales que ya tenían su calendario de operaciones. Sin embargo, no se paralizaron las operaciones de emergencia y privadas.
Transcurrió el tiempo y la remodelación física nunca se hizo visible, tampoco la adquisición de equipos oftalmológicos. Paradójicamente, la licitación que se realizó en noviembre pasado para comprar cinco importantes equipos, está detenida desde hace dos meses y medio, luego que fue impugnada por tres oferentes.
ACCIONES DIGNAS DE RIPLEY
Según copia de los documentos oficiales en poder de LA PRENSA, varias empresas suplidoras objetaron oportunamente las licitaciones ante los respectivos Comités de Licitación del Ministerio de Salud (Minsa), enderezando sus impugnaciones administrativas y jurídicas contra los criterios de evaluación de las ofertas, así como por el incumplimiento de requisitos establecidos en las leyes y los acuerdos de homologación.
“En dichos procesos se cometieron violaciones específicas a principios generales de la contratación administrativa, infracción de normas esenciales de procedimiento y; en los pliegos de base se favoreció ostensiblemente a uno de los potenciales oferentes”, reza uno de los párrafos de la denuncia de las empresas que impugnaron la mencionada licitación oftalmológica.
En el caso específico del Cenao, refieren en los documentos, se eliminó injustificadamente al oferente Casa Terán, por presentar más de una oferta, aplicándole el artículo 38 de la Ley de Contrataciones del Estado, pero los empresarios señalan que a la empresa Medihospital se le permitió y hasta se le cotizó una segunda oferta de un equipo que originalmente presentó y ofertó de otra manera, saliéndose del mecanismo establecido por la ley, por lo que consideraron un procedimiento ilegal.
SUGERENCIA UN DIA ANTES DE LA LICITACION
Los empresarios hacen esta afirmación amparados en una carta con fecha 27 de noviembre, que la directora del Cenao, doctora Lissette Herrera envió al director general de Infraestructura y Desarrollo Tecnológico, ingeniero Gilberto Matta, donde se evidencia que a Medihospital se le cotizó ilegalmente un equipo fuera de la licitación, sugiriendo después que podía ser una opción alternativa a la hora de la adjudicación.
La carta de Herrera, cuya copia está en poder de LA PRENSA, fue enviada a Matta un día antes que el Comité Licitatorio decidiera a quién adjudicarle los equipos el 28 de noviembre. La cotización que se le hizo a Medihospital sobre el equipo Vitrector (usado para cirugías vitro-ritinales), fue a espaldas del resto de oferentes.
En la misiva, Herrera refiere que después de analizar los diferentes factores opcionales (especificaciones técnicas, asistencia técnica, capacitación y calidad) que las compañías licitantes ofrecieron, ella en conjunto con el doctor René Pilarte, responsable de Docencia del Cenao, decidieron presentar dos opciones, para escoger la más conveniente a los intereses del Minsa.
El primer recuadro de la carta correspondiente a la “opción A”, contenía seis equipos, dos monitores de signos vitales, ofrecidos por Medihospital a un costo de C$425,400 córdobas, un facoemulsificador de Coservisa (representante de Alcon) a un costo de C$418,842.40 córdobas, un equipo Láser de Diodo que ofrecía Medihospital a C$674,400 córdobas, un vitrector de Coservisa (Alcon) de C$749,356.45 córdobas y; un microscopio coaxial que Medihospital ofertó a C$661,220 córdobas, para un total general de C$2,974,218 córdobas.
Como la disponibilidad económica del Minsa era de dos millones de córdobas para dicha licitación, los funcionarios del Cenao recibieron orientaciones que se escogieran los equipos de acuerdo a la disponibilidad de plata, por lo que Herrera y Pilarte plantearon una “opción B”, obedeciendo a la “repriorización” de la adquisición.
En la “opción B”, según la doctora Herrera, se propone adquirir el equipo Láser Diodo de Medihospital cuya oferta era de C$674,400 córdobas; el vitrector de Medihospital de C$248,730 córdobas y; el microscopio coaxial, de Medihospital, a un precio de C$661,220 córdobas. Los tres precios sumaban un total de C$1,584,350 córdobas.
Pero en el comparativo de equipos y precios de los oferentes, se aprecia claramente que Medihospital no había ofrecido el Vitrector por separado, sino que era un equipo integrado al Facoemulsificador que aparece en la “opción B” y que Medihospital ofreció a un costo de C$1,050,000 córdobas en la oferta original.
DISCRECIONALIDAD QUE NO LES COMPETIA
Debajo del cuadro de la “opción B” Herrera dice: “No omitimos manifestar que por comunicación del II Nivel de Atención del Minsa, nos tomamos la libertad de contactar a Medihospital vía telefónica para saber si podían ofertar el Vitrector separado del Facoemulsificador, siendo positiva su respuesta por lo que hacemos la propuesta en la “opción B”, la que está dentro de los parámetros del presupuesto establecido para el equipamiento del Cenao”.
Para los oferentes, nunca debió cotizarse el Vitrector a Medihospital como un equipo separado, pues consideran que fue un procedimiento ilegal y al margen de la licitación.
Aunque al final el Comité Licitatorio del Minsa no recomendó adjudicar el Vitrector a Medihospital porque no era legal, lo cierto es que se violentó la Ley de Contrataciones del Estado y el pliego de bases y condiciones, al haberse hecho la cotización fuera de los parámetros de la licitación y a espaldas de los oferentes.
OFERENTES ELIMINADOS
Las empresas que participaron en la licitación fueron siete: Sánchez Collado & Cía. Ltda., (ofertó un equipo); Büehler Pharma, S.A. (seis equipos); Casa Terán S.A., (seis equipos); Medihospital S.A., (cinco equipos); Serrano Suplisa, S.A. (un equipo); Coservisa/Distribuidor de Alcon (tres equipos) y Adolfo Grober y Cía. Ltda. (dos equipos).
En el caso de Coservisa, según el Comité Licitatorio, la empresa no debió participar desde un principio pues compró el pliego de bases como oferente Alcon y no como Coservisa, por lo que al final, aunque sus equipos cumplieron con las especificaciones técnicas y dos de ellos tenían el precio más bajo, fue eliminada cuando se hizo la recomendación de adjudicación.
FUNCIONARIO DEL CNAO NIEGA HABER DADO SU FIRMA
El doctor René Pilarte, director de Docencia del Cenao, en una carta dirigida a los oferentes Casa Terán y Adolfo Grober, con fecha 18 de diciembre, desmintió a su superiora, la doctora Lissette Herrera, pues ella -a sus espaldas y sin consultarle- cambió el contenido de los equipos de la “opción B”, diciendo luego al ingeniero Gilberto Matta que la decisión fue tomada por ambos.
En la carta de aclaración, con fecha 18 de diciembre, Pilarte asegura a los dos oferentes que en la reunión con la doctora Herrera el 27 de noviembre, se determinó en la “opción B” que se adquirieran el Vitrector propuesto por Coservisa, y el microscopio y el láser del oferente Medihospital y; que en ningún momento decidieron que los tres equipos propuestos en dicha opción eran sólo los de Medihospital.
“La ‘opción B’ que aparece en la carta firmada por la Dra. Herrera, dirigida al Ing. Matta donde se le asignan los tres equipos a Medihospital, es una decisión tomada a posteriori por la directora del Cenao, Dra. Herrera, sin comunicármelo ni tomar en cuenta mi opinión”, expresa el doctor Pilarte en la misiva.
Para los empresarios aunque al final no se decidió adjudicarle el famoso Vitrector a ninguno de los oferentes, el hecho de que se haya pretendido favorecer a Medihospital, sin que el resto de oferentes lo supiera, para ellos constituye una evidencia clara que hubo anomalías en el proceso.
LA PRENSA llamó a su celular a la doctora Herrera para que explicara este punto, pero respondió que primero revisaría las cartas en su archivo para dar una versión correcta y que la llamáramos luego. Pero, inmediatamente, Herrera mantuvo apagado su celular todo el tiempo y tampoco estaba en su oficina cuando se intentó hablar con ella por solicitud de ella misma.
La doctora Herrera fue una de las funcionarias administrativas que resultó culpable por lesiones dolosas en el caso de los ancianos que perdieron sus ojos por la bacteria pseudomona.
