LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

“Escuchen a mi hijo”

Pbro. Silvio Fonseca Martínez

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 9,28-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de un blanco resplandeciente. En esto aparecieron conversando con él dos hombres. Eran Moisés y Elías, que, resplandecientes de gloria, hablaban del éxodo que Jesús iba a cumplir en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros, aunque estaban cargados de sueño, se mantuvieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos que estaban con Él. Cuando éstos se retiraban, Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Pedro no sabía lo que decía. Mientras estaba hablando, vino una nube y los cubrió; y se asustaron al entrar en la nube. De la nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo elegido; escúchenlo”.

Mientras sonaba la voz, Jesús se quedó solo. Ellos guardaron silencio y no contaron a nadie por entonces nada de lo que habían visto.

Palabra del Señor.

Lecturas Bíblicas: Génesis 15, 5-12.17-18/Filipenses 3,17-21;4.1/San Lucas 9,28-36

En este segundo Domingo de Cuaresma, la liturgia de la palabra nos trae el pasaje de la transfiguración; esta vez para meditar el sufrimiento de Cristo, como condición para llegar a esa transfiguración. La anotación evangelista que nos dice que mientras Jesús oraba, su rostro cambió de aspecto, es importante para la vida espiritual de los cristianos. Ese momento de oración tuvo para Jesús una gran significación, ya que recoge tanto su vida presente como aquello que lo espera. Es una oración de fortaleza y de confianza en el Padre que le hace sentir su presencia.

El cristiano ora igualmente y su oración es el depósito de todo lo que hay en su vida y cuando ésta es sincera se opera el milagro; la persona cambia de aspecto porque entiende lo que significa el sufrimiento cristiano y como nos transfiguramos no en ese lenguaje apocalíptico de cambiar de aspecto físicamente con unas vestiduras blancas, sino al cambio de la mente y el corazón; es aquí donde se adquiere un nuevo rostro que ilumina en las tinieblas.

En repetidas ocasiones me he referido al designio salvífico del paso del sufrimiento para llegar a la resurrección; en este tiempo de Cuaresma el tema toma fuerza porque justamente celebramos este misterio; los cristianos siempre debemos de vivirlo, más que hacerlo. ¿Concretamente qué sacrificios haremos en esta Cuaresma para llegar a la gloria como Jesús? Una conciencia madura no puede reducirse a un acto piadoso, sino que debe ir más lejos; asiendo verdaderos actos de sufrimiento. También la liturgia de la Palabra de este domingo nos invitaría a meditar cómo estamos viviendo el sufrimiento, aplicándolo a todo: al desempleo, al hambre, la delincuencia, a las frustraciones políticas, a la economía, etc. todo esto tiene cabida en el evangelio; nada puede ser indiferente a los cristianos, ya que vivimos en este mundo; en todo ello ya hay misterios de gloria, de triunfo; el Señor no manda a los cristianos a no sufrir, sino a saber sufrir. El hombre fue creado para la felicidad, pero esto no significa la ausencia del sufrimiento.

Para finalizar deseo unir dos elementos señalados por el evangelio de hoy: la oración de Jesús y la reprensión a los discípulos al no saber lo que pedían; así nos pasa algunas veces, no sabemos lo que pedimos, a veces pedimos lo que no necesitamos o nos puede causar mal, y Dios nos ama tanto que no lo permitirá por el bien nuestro.  

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