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Augusto Navarro.

Augusto Navarro – ministro agropecuario y forestal: “Digo lo que siento”

El silencio de Tuto Navarro terminó. Después de ser un ácido crítico de las políticas económicas del gobierno liberal, el cargo de ministro lo silenció durante seis meses hasta que un día, en una reunión con cafetaleros, explotó contra los grandes salarios de los funcionarios y la pesada carga que el pacto le echó encima […]

  • El silencio de Tuto Navarro terminó. Después de ser un ácido crítico de las políticas económicas del gobierno liberal, el cargo de ministro lo silenció durante seis meses hasta que un día, en una reunión con cafetaleros, explotó contra los grandes salarios de los funcionarios y la pesada carga que el pacto le echó encima a la economía nacional. Todo hace indicar que el ministro Navarro tiene sus días contados

Fabián Medina [email protected]

Uno de los pocos lujos que se ha permitido Augusto Navarro, como ministro de Agropecuario y Forestal, es tener dos lotes en el parqueo de la institución: uno para su carro privado, con el que llega desde su casa en La Palmas a la oficina, y el otro para la camioneta estatal que le asignaron como ministro y que usa cuando anda en actividades oficiales.

Augusto Navarro o “Tuto” Navarro, como le dicen desde niño, trata de ser consecuente con un agresivo programa de austeridad que impulsa en su ministerio, después que, según él mismo dijo entonces, se quedó asustado del nivel de derroche que se hacía con el dinero público. Y empezó despidiendo a quienes tenían los más altos salarios, frecuentemente mayores que el del propio ministro.

Navarro, de 60 años, apareció sorpresivamente como ministro del Mag-For en octubre pasado. Antes era el presidente de la Unión de Productores Agropecuario de Nicaragua (Upanic), y desde ahí un ácido crítico del gobierno.

El látigo de Navarro quedó, sin embargo, silenciado con el cargo oficial, hasta hace unos días, cuando en una reunión con cafetaleros criticó fuertemente los altos salarios de los funcionarios y la pesada carga burocrática que se le agregó al Estado después del pacto entre liberales y sandinistas.

Todo hace presagiar, como lo dicta la tradicional cultura política nicaragüense, que el ministro Navarro tiene sus días contados.

Fue un poco sorpresiva la oferta que le hizo el gobierno para ocupar esta cartera en octubre pasado. Usted era un crítico…

“Yo soy crítico de las políticas económicas del gobierno definitivamente”.

¿No le pareció un poco raro que el Presidente Alemán lo llamara a ser uno de sus funcionarios?

“Pues, no tanto. Porque se dieron varias coincidencias. Por un lado, él sabía que gozo de mucha confianza en los gremios productores y que la situación agropecuaria estaba en una crisis muy grande, por otro lado personalmente siempre hemos tenido muy buenas relaciones”.

“Tal vez podía haber otros dos objetivos interesantes: yo podía llegar a tener algunas aspiraciones para algún cargo electo, y al ocupar la cartera, que me la dieron el 4 de octubre, si estaba el 4 de noviembre ya no podía tener ninguna aspiración”.

¿Y si las tenía?

“Pues, sí me hubiera gustado poder… Intenté ser diputado por la Resistencia en la campaña pasada. No me había definido pero podía haber tenido esa aspiración”.

¿Y usted cree que el Presidente quiso abortar esa aspiración?

“Podría ser una de las maneras… Por otro lado él más bien estaba retirando de las funciones que causaban inhibiciones a muchos de los que él sí cree que pueden ser candidatos por el Partido Liberal (Constitucionalista)”.

Lo que se dijo en ese momento es que más bien el gobierno estaba quitándose un crítico de encima…

“Yo creo que el gobierno de Nicaragua hacía una muy buena transacción: se quitaba al que más públicamente estaba dándole publicidad a la problemática agropecuaria, y me ponía en una posición bastante difícil, porque aquí ya no se trata de estar haciendo demandas sino de tratar de resolver las demandas”.

Y tomando en cuentas esas posibilidades aceptó el cargo. Sabiendo que estaba sacrificando su carrera política…

“Sí. Porque para mí las aspiraciones políticas quedan en segundo lugar ante el bien de Nicaragua”.

Pero también le iban a acallar la voz.

“Pues, eso no tanto. Yo no tengo ningún compromiso para no decir lo que yo sienta; y ustedes han visto en los medios. Yo les digo a mis hermanos de Upanic que lo que no se puede hacer es ser presidente de Upanic y ministro, porque Upanic tiene que buscar cómo seguir manteniendo su liderazgo”.

Cuando usted asumió esta cartera prometió pegarle una sacudida al Mag-For. ¿Qué hizo al fin?

“Se ha hecho bastante, hermano. Se ha ido bastante gente de aquí. Yo directamente sólo he traído a una persona al ministerio, que es el director administrativo financiero, porque precisamente fue buscado por la cuestión de transparencia. Es el flanco que quería cubrir”.

Usted dijo que quedó asustado por el nivel de gastos que había en el ministerio.

“Más que todo lo que asusta es que parecía que los ministerios son sólo para satisfacer a los trabajadores y funcionarios del ministerio y no para lo que están hechos, que es para darle servicio a los agricultores. Las delegaciones departamentales siguen siendo muy débiles. Hay enorme concentración aquí en Managua. Hay un problema bien serio: no se manejan eficientemente la mayor parte de los préstamos, e incluso, donaciones que hacen países a Nicaragua. En parte es culpa de los mismos Banco Mundial y BID que diseñan unos programas que no son muy realistas”.

“Estoy totalmente en contra de que se gaste mucho en viajes, en hoteles, en convenciones, en consultores internacionales y nacionales, que dicen que quieren reforzar el ministerio y más bien lo que hacen es dispersar al ministerio como que hubiera varios ministerios paralelos. Yo quisiera definitivamente que el gobierno de Nicaragua fuera mucho menos numeroso en sus altas estructuras burocráticas, y que los sueldos y las entradas de los altos funcionarios fueran más congruentes con la realidad de pobreza que tiene el país”.

Lo que quisiéramos saber es si usted ha sido consecuente en este ministerio con la propuesta de reducir salarios que usted hace para el Estado.

“Recientemente tuve que retirar una de mis asistentes con la que tenía muy buenas relaciones pero que tenía un salario de 30 mil córdobas mensuales, las que quedan aquí conmigo ganan siete mil, ocho mil córdobas mensuales. Estoy haciendo que muchos funcionarios, de esos que son pagados por los programas, asuman otras responsabilidades. No he retirado a un solo trabajador de los de niveles bajos, ni he metido más que a uno”.

¿Cuál es su salario?

“Mi sueldo es de 41,200 córdobas y me quedan como 32 mil después que pago el seguro social y la retención del IR. Antes había funcionarios que tenían sueldos más grandes que el del ministro. Ahora sólo queda uno que tiene un sueldo un poquito mayor que el mío”.

“He tenido que retirar a una gente que no estaba haciendo las cosas bien. Retiré al anterior director administrativo financiero. Encontré que había comprado en dos ocasiones separadas 10 mil quintales de sorgo a 130 córdobas el quintal cuando el precio de ese sorgo debía ser 105 córdobas”.

“Desde que llegué al ministerio ordené que no se pudiera deducir del salario más que el IR y el Seguro Social. En eso me le adelanté como cuatro meses al Presidente de la República”.

¿No todos los ministros ganan lo mismo?

“Tengo entendido que no. No sé lo que ganan los otros ministros, yo sólo sé del mío. Y no me interesa porque yo no vine aquí buscando… Realmente yo tengo una gran ventaja: a mi edad ya tengo a todos mis hijos educados, son profesionales exitosos, no me gusta, no aspiro a niveles de vida muy altos. Vivo en el Barrio Las Palmas, no necesito vivir en los Altos de Santo Domingo, ni en Las Colinas. Manejo mi propio vehículo, vengo aquí en mi carro particular y en ese me voy. Sólo utilizo el vehículo del ministerio para cuestiones estrictamente oficiales. Dado eso, yo consumo menos combustible que lo que se consumía antes”.

Después de las declaraciones que dio usted recientemente en la reunión de cafetaleros, uno piensa que el ministro Navarro tiene los días contados…

“Pues, sobre todo los que sólo han visto las publicaciones en los periódicos. La cuestión fue más o menos en este contexto: reconozco y conozco a fondo la crisis de los cafetaleros y estamos buscándole soluciones. Algunos diputados planteaban que iban a buscar cómo legislar para que exista el banco de fomento, con lo que yo estaría totalmente de acuerdo. Con lo que yo no estoy de acuerdo es que se conformen con hacer la ley creando el banco de fomento si no nos dicen de dónde van a salir los fondos para ese banco de fomento”.

“Yo lo que decía era que están excesivamente inflados en número todos los Poderes del Estado, y que como los diputados ganan varios miles de dólares, que si nos los bajáramos todos… Aquí enfocaron como si yo estaba coincidiendo en contra de lo que algunas publicaciones han dado en llamar megasalarios de algunos funcionarios… pero yo era en términos generales”.

Pero usted sí está en contra de los salarios gigantescos…

“Yo estoy en contra del excesivo número de funcionarios públicos, que podría ser muchísimo menos, y también estoy en contra de excesivos salarios. Ahí no coincido con el Presidente que dice que sólo en tiempos de los conservadores, cuando sólo los ricos podían estar, que ahora es por capacidad… Yo coincido con él en que tiene que ser por capacidad, pero no necesariamente tiene que haber salarios muy grandes”.

“Yo estoy en contra que la carga tributaria de Nicaragua sea la más alta de Centroamérica, y lógicamente para poder bajar la carga tributaria hay que bajar el gasto público corriente. ¿Para qué quiere Nicaragua 16 magistrados en la Corte Suprema, si los Estados Unidos tiene nueve? La Contraloría podría haber sido colegiada pero con tres, lo mismo en el Consejo Supremo Electoral. Estoy en contra de todos los gastos que son innecesarios”.

¿Ha sentido que su puesto está en peligro?

“Seguro, uno no puede estar… Cuando uno es electo puede estar seguro por un período, cuando uno es nombrado está sujeto a lo que disponga en cada momento el que lo nombró. Sentirse seguro sería excesivamente optimista”.

“No conviene en absoluto que se promueva (su destitución), si la mayoría de los medios y los habitantes de Nicaragua creen que estoy haciendo una labor más o menos adecuada y decente en este ministerio. No creo que sea lo que más le convenga al país que traten de propiciar rivalidades, conflictos, con el Presidente de la República, porque todos saben que si estoy aquí es porque él me nombró”.

¿Usted sabe que al Presidente no le cayeron en gracia sus declaraciones?

“Es que el Presidente no las ha visto en todo el contexto. Si las viera en todo el contexto, estoy seguro que no tendría dificultades. Es que agarraron que yo estoy hablando contra los megasalarios y yo no hablé sólo de eso”.

Pero habló contra el pacto, que es la criatura del doctor Alemán y Daniel Ortega…

“No hablé contra el pacto directamente. Hablé de los resultados del pacto, que es eso de inflar enormemente… pero el Presidente lo vive diciendo, que él quisiera ganar dos a uno para que cada vez que nombre un funcionario no tenga que nombrar un vice del otro partido. Estoy también en contra de excesivos consejos directivos que hay por cientos de instituciones. Realmente si los ministros tuviéramos que asistir a todas no tuviéramos ni tiempo para dedicarnos a otra cosa. No estoy de acuerdo que haya dietas. Creo que para un funcionario público, ya con su sueldo debería bastar”.

DEL ALGODON AL FRENTE SUR

A principios de los años 80, Augusto Navarro perdió todo lo que tenía cuando el gobierno sandinista le confiscó sus propiedades aplicándole lo que se llamó “la ley de ausentes”, que establecía que quien se ausentara por seis o más meses del país perdía lo que tenía. Navarro dice que ni siquiera había cumplido el tiempo que la ley estipulaba cuando le quitaron mil manzanas agrícolas, 1,500 manzanas ganaderas con unas 1,500 cabezas de ganado, toda la maquinaria agrícola para sembrar 1,200 manzanas de algodón, participación en una desmotadora, mezcladora y comercializadora de productos químicos que se llama San Cristóbal, y acciones en Gracsa.

Sin nada en Nicaragua, partió al exilio y se integró al llamado Frente Sur de la contra, a la par de Fernando “El Negro” Chamorro, aunque asegura que jamás participó en combate.

“Nunca he participado en la lucha armada. Estuve en la Resistencia Nicaragüense, fui de los encargados del primer campo de entrenamiento que teníamos en el sur, después fui jefe de logística en el sur e incluso jefe del Estado Mayor, siempre con el Negro Chamorro. Estuve adentro de Nicaragua pero nunca he combatido”, dice.

En política militó inicialmente en el Partido Conservador, fue fundador del Movimiento Democrático Nicaragüense, de Álvaro Robelo, y actualmente, a consecuencia de sus andazas en el Frente Sur, miembro de la Resistencia Nicaragüense.

En 1989 regresó al país para reclamar sus propiedades confiscadas. “He recuperado las 500 manzanas de mi hija, y 500 manzanas de las nuestras. Y las acciones en la San Cristóbal. Tengo reclamos sin resolver todavía”.

“Tuve la buena suerte que las fincas que me devolvieron no se las habían entregado a cooperativas sino que funcionaban en lo que se llamaba Unidades de Producción Estatal (UPE) y entonces con el decreto 10-90 logré después de mucha gestión recuperarlas”.

Hasta el 4 de octubre pasado, cuando asumió la cartera del Mag-For, era el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic). “Siempre he estado dedicado a trabajar en cuestiones gremiales en el departamento de Chinandega. Era presidente de Upanic desde principios del año pasado. Antes había sido vicepresidente y bastantes veces directivo de la misma”.  

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