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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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La prepotencia retorna a la Casa Blanca

Ary Neil [email protected]

Aunque el presidente de los Estados Unidos se llame George W. Bush, la verdad es que la prepotencia retornó a la Casa Blanca y la política de la imposición y el chantaje gobiernan nuevamente en Washington.

La misma política que utilizó su padre George Bush y su antecesor, Ronald Reagan en los años 80, es la que nuevamente parece regir el destino de los ciudadanos estadounidenses y las relaciones de la única potencia sobreviviente de la Guerra Fría con el resto del mundo.

Esta política ya se está reflejando en Nicaragua. Con preocupación he escuchado las reiteradas declaraciones del Embajador norteamericano Oliver Garza amenazando solapadamente con suspender o, en el mejor de los casos, condicionar la ayuda financiera y la asistencia de su país a Nicaragua en dependencia de los resultados electorales de noviembre próximo.

Otras declaraciones que llaman mi atención son las del Canciller nicaragüense Francisco Aguirre Sacasa quien aseguró que en la recién pasada Cumbre de Las Américas, en la ciudad de Quebec, Canadá, el Presidente Arnoldo Alemán se reunió con el mandatario George W. Bush para “agradecerle” al gobierno y pueblo de los Estados Unidos su “ayuda” en los años 80 para derrocar a un “gobierno autoritario, marxista-leninista”.

Me parece preocupante el hecho de que los más altos funcionarios de este gobierno (empezando por el Presidente Alemán y el Canciller Aguirre Sacasa), estén haciendo eco de las intenciones gringas por desconocer los resultados electorales en nuestro país “si el candidato ganador no es de su agrado”.

No es casualidad que en un año electoral el Gobierno del Presidente Bush cambie radicalmente la política de relativa armonía que tenía el Presidente Bill Clinton hacia Nicaragua. Este cambio de política se da precisamente cuando las últimas encuestas –aunque no creo en las encuestas- sitúan al candidato del Frente Sandinista como favorito para ganar la contienda electoral.

Independientemente de qué candidato prefieran los votantes nicaragüenses, el Gobierno de Estados Unidos debería analizar mejor sus intenciones y evitar acciones represivas o de intimidación contra Nicaragua.

El Presidente Bush debería recordar que cualquier medida que tome contra nuestro país en caso que no gane el candidato de su preferencia, repercutirá directamente en los nicaragüenses y no necesariamente sobre el candidato ganador.

Recientemente un funcionario gubernamental me comentó que, posiblemente, exista la intención de los liberales para crear una situación de caos con el fin de evitar las elecciones de noviembre en vista que sus candidatos presidenciales no cuentan con mucha popularidad. De ser cierto este comentario, no me extrañaría que en la reunión de Quebec el Presidente Bush le haya sugerido al Presidente Alemán tales acciones desestabilizadoras.

Señor Presidente George W. Bush los nicaragüenses estamos cansados de conflictos e intromisiones extrajeras en nuestros asuntos internos. Esperamos que usted gobierne con inteligencia y prudencia de acuerdo a sus creencias de lo que es malo y lo que es bueno; conforme a lo que los nuevos tiempos exigen y no como gobernó su padre y mucho menos el ex Presidente Ronald Reagan durante los años 80.

* El autor es periodista.  

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