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Ray Allen, con 38 puntos, incluyendo 21 logrados a través de siete triples, se convirtió en un verdadero verdugo anoche para los Sixers de Filadelfia.
Los Sixers perdieron 92-78 frente a los Bucks de Milwaukee en el segundo juego de la final de la Conferencia Este en el baloncesto profesional de la NBA de Estados Unidos.
Durante el encuentro Allen fue un incurable dolor de cabeza para el coach Larry Brown, mientras desangraba a Filadelfia con una ofensiva espectacular de 38 tantos, un récord personal en postemporada.
Para remate, Allen hizo un excelente trabajo marcando al fenomenal Allen Iverson.
Ciertamente no fue la noche para Iverson que se marchó a las duchas reducido a 16 puntos antes de finalizar el encuentro.
La jornada para el “hombre de las trencitas” fue tan fatal que falló en ocho intentos de triples.
Este triunfo permite que la serie se empareje a un triunfo por bando, con Milwaukee aprovechando la ventaja de sacar una victoria en casa de los Sixers.
Filadelfia viaja a Milwaukee con la incomodidad de jugar en un terreno hostil.
El ataque de Allen fue acompañado por Glenn Robinson con 16 puntos y de Sam Cassell con 14.