LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Esta obra plástica ometepina recoge parte de la verdosidad, riqueza de la fauna y flora de la Isla de Ometepe, uno de los paraísos mágicos del país. LA PRENSA/N. SANCHEZ.

Ometepe: un paraíso fantasioso

Algo que caracteriza a los ometepinos es su fértil imaginación, cualquiera en este pueblo le puede relatar un cuento, sólo pregunte y verá que en este lugar no hay ni un solo isleño que no tenga una historia para contar Noelia Sánchez Ricarte – [email protected] RIVAS.- La historia que fácilmente se recoge en la Isla […]

  • Algo que caracteriza a los ometepinos es su fértil imaginación, cualquiera en este
    pueblo le puede relatar un cuento, sólo pregunte y verá que en este lugar no hay ni un solo isleño que no tenga una historia para contar

Noelia Sánchez Ricarte – [email protected]

RIVAS.- La historia que fácilmente se recoge en la Isla de Ometepe, con el sólo contacto de su gente, es una mezcla de realidad, fantasías, sueños, leyendas y por qué no, un poco de inventiva para vender una imagen y explotarla fácilmente.

No en vano este terruño se ha declarado como un área protegida y no sólo posee una rica historia, sino también gente muy dispuesta a aventurarnos en los fornidos cuentos que se entretejen en cada una de las cabezas de los isleños.

Todos tienen algo que los distingue: hay músicos, compositores, algunos recogen la historia pasada, otros ofertan un viajecito al Volcán Maderas para conocer la laguna, muchos exageran al contar leyendas, en fin, “son nuestra gente”.

Algo que caracteriza a los ometepinos es su fértil imaginación, cualquiera en este pueblo le puede relatar un cuento, sólo pregunte y verá que en este lugar no hay ni un solo isleño que no tenga una historia para contar.

UNA HISTORIA DE AMOR

Para el profesor Hamilton Silva Monge, quien es todo un personaje de esta isla, el origen de Ometepe es una leyenda que está ligada a una historia de amor protagonizada por los indígenas Ometepetl y Nagrando.

Señala que hace muchos años no existía la isla ni el lago Cocibolca, solamente un valle con árboles y animales. En el centro del valle no habitaba ningún ser humano por no haber fuentes de agua, pero en sus alrededores habitaban las tribus Chorotegas, Chontales, Nagrandanos, Niquiranos y otra venida del sur.

En la tribu Niquiranos existía una india muy bella llamada Ometepetl y en la Nagrandanos un indígena guerrero llamado Nagrando, quienes se enamoraron perdidamente siendo ambas tribus enemigas. Enterado el padre de la novia, furioso emprendió una persecución que tardó varios días.

Indica que los novios decididos a terminar con la persecución y perpetuar su amor se besaron, oraron a los Teotes, y luego se cortaron el pulso uno al otro hasta morir. Se dice que se oscureció el cielo, hubo un gran diluvio formando el Cocibolca. A la bella Ometepetl le crecieron los pechos hasta formarse dos volcanes: Concepción y Maderas; Nagrando también fue creciendo hasta formar un túmulo volcánico cerca de su tribu: Zapatera. La india es ahora la bella isla de Ometepe; Nagrando es la Zapatera, el valle Caopol el Cocibolca, y los perseguidores de los novios ahogados por el diluvio, las isletas de Granada y Solentiname.

RECOPILANDO LA HISTORIA

Don Hamilton comenzó a interesarse por el patrimonio histórico de la Isla de Ometepe en 1955, “cuando nadie se interesaba, cuando todo estaba dormido y la isla no era visitada por mucha gente, sólo por algunos comerciantes”, según sus propias palabras.

Por fin en 1994, en Altagracia, se inauguran las salas de un museo que en la actualidad está bajo su responsabilidad y que fue edificado con ayuda de muchas personas y donde se estima hay “unas 200 piezas entre cerámica, piedras”.

Otro de los ricos patrimonios de la isla, es la gran cantidad de petroglifos, cerámica e ídolos que son poseedores de un incalculable valor histórico; pero en los últimos años se ha producido un despiadado saqueo de este legado.

La satisfacción de guardar el patrimonio (aunque sin recibir retribuciones económicas), ha sido uno de sus principales gozos, sumado a la satisfacción de “desempeñarse con lo que yo siento y me gusta, aunque viva pobre”.

Hace unos días don Hamilton terminó su segundo libro que tituló “Ometepe en el siglo XX”, sólo que por falta de apoyo no ha podido publicarlo; en éste recopila interesante información de casas embrujadas y otras leyendas.

EL ZOMPOPO

El Baile del Zompopo es original de la isla, en un primer momento era una especie de rito que los indios hacían a sus ídolos.

Don Hamilton cuenta que los indios hacían reverencia a sus ídolos a través de una danza que era acompañada por tambores, pero a la llegada de los españoles la costumbre poco a poco fue desapareciendo.

Y aunque siempre a los indios se les permitía que emitieran sonidos con sus tambores, la danza debía ser dedicada a San Diego (traído por los españoles).

Desde entonces el baile quedó oficializado y dado que San Diego era un santo que tenía que ver con la bonanza de los cultivos, al interpretar el baile se utilizan ramas en señal de espanto de las plagas.

AREA PROTEGIDA

No en vano Ometepe ha sido declarada como un área protegida, y no sólo posee una rica historia, sino también gente muy dispuesta a aventurarnos en los cuentos curiosos que se entretejen en cada una de las cabezas de los isleños.

LA LEYENDA DEL «CHARCO VERDE» Y «CHICO LARGO»

– Esta famosa leyenda retoma el tradicional tema del pacto con el diablo por dinero. Otra versión más actual presenta un enfoque cultural y ambiental de “Chico Largo” como guardián de la identidad indígena y ecológica de Ometepe, según detallan Silvia y Luis Sierra, en un folleto emitido por el Proyecto Museo y Ecoturismo de la Fundación Entre Volcanes.

– La primera versión, señalan, es que en “Charco Verde” vive “Chico Largo”, quien compra la vida de la gente con un pacto. Les brinda bienestar material durante un tiempo, pero tarde o temprano les cobra la deuda con la vida del sujeto que es convertido en ganado.

– Otra versión, la de don Hipólito Cerna, de Moyogalpa, señala a “Chico Largo” como un guardián de tradiciones. Dice que éste era hijo de mama Bucha o Tiburcia y descendiente del Cacique Nicarao, pero que los españoles lo bautizaron como “Chico Largo”.

– Refieren que “Chico Largo” es un viejo indígena que cuida la tumba del Cacique Nicarao, cuyos restos descansan en algún lugar de “Charco Verde”. “Chico Largo” además cuida del bosque, sus animales, peces, cusucos, es el primer protector de la naturaleza de Ometepe.  

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