- Mientras instituciones del gobierno y organismos no gubernamentales destinan millonarias sumas de dinero para estudios y capacitaciones, en el Empalme de Boaco, un empresario de la metalurgia estadounidense, Jake Scheideman, ejecuta acciones directas para rescatar a la niñez en riesgo, y hacia otros sectores, que en un futuro transformarán la vida de un pueblo. “El valle me robó el corazón”, es su razón.
Tatiana Rothschuh A. [email protected]
“Fregadito” de salud, despertó una mañana en la amplia casona de don Jorge Tinoco. Compartir sus ideales, el calor familiar, las atenciones “a como se merece”, bastó para que Jake Scheideman abrigara el sueño de este fanático del béisbol: ¡Un estadio! Pero ese sueño, con el paso del tiempo, multiplicó su corazón entre los más desprotegidos: las niñas trabajadoras de la calle, los necesitados de salud, educación, los abandonados del Empalme de Boaco.
Nos tomó por sorpresa preguntar allí si conocían a Jake Scheideman y escuchar la divina exclamación: ¡Es el dios del Empalme! Y como reguero de pólvora se corrió la voz entre los “empalmeños”, y uno a uno, chicos y grandes, se acercaron al equipo de LA PRENSA para dar su testimonio de quien para ellos es el bienaventurado hombre que está cambiando la vida de este pueblo.
Scheideman salió de la Hacienda Santa Elena, en California, Estados Unidos, allá por el año 1991, su idea era recorrer majestuosas ciudades y abandonados y pintorescos pueblos, pero su corazón se quedó junto al de los peloteritos del Empalme, que con orgullo llaman a su liga de béisbol: “Equipo Santa Elena Infantil.
EL EMPALME Y LAS VENDE GUIRILAS
A 75 kilómetros de Managua empalman las carreteras que conduce a Boaco con la que conduce a las ciudades de la zona central y del Atlántico Sur del país. Allí cualquier viajero detiene su marcha para saborear una güirila con cuajada, la cosa de horno, tomar un cafecito o una gaseosa en el “Sharloth”, el “Adelita”, o la “Estrella”, o simplemente de las cubetas que cargan los vendedores.
Ahí pernoctó Jake. Todos recuerdan cuando observaba a los niños “del Empalme”, jugando con una pelota de calcetín y arriesgando su vida al rescatarla de entre las llantas de los pesados autobuses y camiones, o cuando jugaban “beis” en los potreros”.
PROMETIÓ HACER REALIDAD EL SUEÑO
La fiebre por el béisbol de la “cipotada”, que trasciende cañadas, comarcas y pueblos, lo contagió: ¡No tienen dónde jugar!, habría dicho para sellar con tan sólo palabras su promesa: “Tu sueño se hará realidad, Tinoco”, dijo Scheideman al entusiasta deportista.
Y así fue. “Tinoco-Field Campo de Sueño”, se lee en el rótulo, donde construyen el estadio, y aunque para eso tuvieron que bajar un empinado cerro, hasta dejarlo plano y, se logra la edificación de piedra en piedra, no van a tener que envidiar a ningún estadio en el país.
Don Jorge Tinoco dice, como “sacando pecho”, que tendrá grama artificial, 400 camionadas de tierra orgánica contempla el campo de dos manzanas, contará con las condiciones propias para entrenar, alojar, jugar y para los espectadores.
Tinoco jamás va a olvidar a aquel grupo del “Béisbol por la Paz”, que vino a Nicaragua, allá por los años 80 y recorrió el norte del país. Entre ellos recuerda a Jay Felman.
Refiere que Emigdio Sequeira, en ese entonces directivo del equipo de la UNAG, le presentó a Felman, y éste en la comunidad estadounidense fue el contacto para conocer posteriormente a Jake Scheideman, quien después de la primera visita, en la que prometió el estadio, volvió a aparecer años después para hacer realidad el sueño, y cargado de útiles deportivos para la Liga Infantil y Mayor A.
Aunque recuerda los malestares de Jake, que por unos días aquejaron su salud, Tinoco admite que el pueblo del Empalme ha recibido a Jake, a su familia y a la comunidad cooperante de Santa Elena, a todo dar, chicheros, comilonas, un día de fiesta han ofrecido a los que para ellos son parte de la gran familia del Empalme.
CONTAGIA A DIPLOMÁTICOS, EMPRESARIOS Y…
Con Jake, ha llegado al Empalme el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Oliver Garza. En las Grandes Ligas, Scheideman también logró contagiar al pelotero nicaragüense Marvin Benard, quien ha aportado –estima Tinoco– alrededor de 14 mil dólares al béisbol en el Empalme.
En este apasionante sueño, Jake atrajo al empresario de SICSA, Luis Castillo Conrado, a cargo de la obra, a Jim Russell, del Cuerpo de Paz, quien lo apoya incondicionalmente aunque “yo no toque ni una pelota”, manifiesta, y a Paul Pelan, ingeniero metálico de Apso Irlanda.
“Es un hombre bueno”, asegura Tinoco, quien sólo sabe que Scheideman es propietario de una fábrica de bicicletas, e integra una sociedad familiar llamada Santa Elena S.A., la que se ha sumado a la gran obra de Jake. Llegan a Nicaragua por temporadas, dedicando parte de su tiempo para trabajar en la edificación del estadio.
Son 20 los integrantes del grupo Santa Elena, comprometidos con El Empalme, cuyos nombres están suscritos en el estadio. Ellos son: Oliver, Laura Lee, Jake, Kim y Amanda, todos Scheideman. Además, Tom, Laurie, Josh, Clark; Chuck Dake, Jennifer Williams, Fredrico Pot Hoff, Eric Bothwell, Lisa, Teal, y Haley Cutter, y Karyn Sue Frank.
Juan Ramón Montano, manager del equipo infantil Prejunior, destaca el invaluable apoyo de Jake en el equipamiento de los jugadores, lo que les ha permitido ganar campeonatos, distinguirse y ser uno de los mejores en el departamento de Boaco. Asimismo, cuenta cómo los ha motivado para recolectar en la comunidad, y reconoce el apoyo que han tenido de los alcaldes saliente y entrante, William Hernández y Francisco Rodríguez, respectivamente, para la compra del terreno donde se construye el estadio.
MÁS SORPRESAS PARA EL FUTURO
Pero en cada llegada, Jake lleva sorpresas al Empalme. Contiguo al estadio fue posible adquirir un lote de dos manzanas de terreno, que tras una gestión de compra, afortunadamente fue donado por la señora Julieta de Juncadela, quien desde Estados Unidos llegó embriagada del humanismo que le transmitió Jake. En esa área piensa construir un centro turístico, manifiesta don Jorge Tinoco.
Los sueños de este gringo van más allá. Propone aprovechar ese triángulo que parte la vía hacia Boaco, Chontales y Managua, reconstruirlo conformando una T, y construir una cancha de basquetbol, explica Tinoco.
Y en un futuro no muy lejano, construir una clínica médica, para brindar servicios en especialidades inexistentes en el Empalme, y que sean accesibles a la mayoría de la población. Es de esperarse que Jake siga soñando. El Empalme le dice: ¡Infinitamente gracias!
ALCALDE RECONOCE LABOR
Francisco Rodríguez, alcalde de Teustepe, municipio al que pertenece El Empalme, destaca el apoyo que incondicionalmente ha brindado Jake Scheideman, a quien la Alcaldía ha respaldado. Reconoce que por ser una Comuna pobre y con un significativo desempleo, no pueden hacer obras como las que ha emprendido Jake, mientras señala que el gringo tiene comprometidos su cariño y voluntad con El Empalme.
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