- Desde 1933, los Juegos de Estrellas han sido todo un espectáculo
Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Qué será lo más grandioso en el Juego de Estrellas que se realizará mañana en el reluciente Safeco Park de Seattle, sin Ken Griffey Jr. y con Alex Rodríguez usando ahora la chaqueta de los Rangers de Texas?.. Entre el jonrón conectado por Babe Ruth sobre un lanzamiento de Bill Hallaham en aquel primer clásico en 1933, y el que disparó hace un año Chipper Jones sacudiendo a James Baldwin, hay tantas actuaciones espectaculares en el archivo, como la registrada por Derek Jetter en el 2000 durante el triunfo de la Liga Americana 6 carreras por 3.
Roger Clemens enfrentando el reto de Curt Schilling. ¿Se imaginan eso? Tan apasionante como Pedro Martínez batallando con Randy Johnson, tratando de neutralizar a dos alineaciones espeluznantes, capaces de tumbar a batazos el Golden Gate, las montañas de Colorado y los Edificios Gemelos.
¿Hasta dónde hubieran llegado las pretensiones de Napoleón con Iván Rodríguez, Ichiro Suzuki, Manny Ramírez, Alex Rodríguez, Juan González y Edgard Martínez?… Bueno, posiblemente él no hubiera podido evitar el fracaso de Waterloo, si Wellington le hubiera presentado un line-up con Todd Helton, Jeff Kent, Barry Bonds, Sammy Sosa, Luis González, Chipper Jones y Rich Aurilia… ¿No lo creen?… En 1815, ninguno de ellos había nacido.
Un Juego de Estrellas supone una “Convención de Monstruos”, tanto del tolete como de la colina, y aunque sólo sea por un rato, verlos a todos reunidos en la misma noche mostrando sus habilidades para inyectarle espectacularidad al duelo y emocionar a la multitud, hace del precio de la entrada una ganga.
Es como ir a una película que reúna a Harrison Ford, Sean Connery, Antony Hopkins, Tom Hanks, Brad Pitt, Julie Roberts, Nicole Kidman, Susan Sarandon y Michelle Pfeiffer… ¿Quién se quedaría en casa?
Uno piensa, que poco a poco, aquella rivalidad cultivada en estos clásicos en los años 40, 50 y 60, se fue evaporando… La comercialización del Juego y el interés mayúsculo por ver en acción a la mayoría de figuras, más las bonificaciones contempladas en los gigantescos contratos, lo ha convertido sólo en un inmenso espectáculo. Pero lo disfrutamos siempre, sin importar quién gane. Lo que prevalece, son los duelos tipo Johnson-McGwire, o Clemens-Piazza, o Pedro-Bonds, y las jugadas, y los grandes batazos, y el decir yo estuve ahí, y los vi jugar a todos, como nos sentíamos en Barcelona cada vez que veíamos jugar al equipo soñado de Jordan, Pippen y Barkley.
El quién ganará no es la gran atracción… En esta época las comparaciones hombre por hombre se hacen solamente por compromiso… No importa quién es más entre Iván Rodríguez y Mike Piazza, sino que ambos estarán en acción.
En Japón, todos estarán de uñas pendientes del primer turno al bate del probable Novato del Año de la Liga Americana, y casi seguro bateador de 200 hits, Ichiro Suzuki, y más adelante en el juego, del ingreso de Kazuhiro Sasaki, como lo estuvieron por Hideo Nomo en 1995.
No estará el feroz McGwire ni el versátil Griffey ni el impresionante Pedro ni el cerebral Maddux, pero ¿acaso no hay suficientes “Monstruos” en el escenario para presentar dos equipos fuera de serie con otras dos alineaciones en el banco?.. Siéntense, amigos, y abróchense los cinturones.
PLAY BALL
Será el último Juego de Estrellas para dos seguros miembros de Cooperstown, Cal Ripken y Tony Gwynn, quienes han anunciado su retiro.
Ojo con los sensacionales novatos de la Liga Nacional, Pujols de San Luis, Rollins de Filadelfia y Sheets de Milwaukee.
Los fanáticos seleccionaron los siguientes Line-uso: por la Liga Nacional, Piazza como catcher, Helton en primera, Kent en segunda, Aurilia en el short, Chipper en tercera, Sosa, Bonds y Luis González en los bosques…Por la Liga Americana, Iván Rodríguez detrás del plato, Olerud como inicialista, Boone en segunda, Alex Rodriguez en el short, Ripken en tercera, Suzuki, Manny y Juan González en los bosques, con Edgard Martínez como designado
Y frente a frente, dos ganadores de 12 juegos: Clemens y Schilling, de casi 39 y casi 34 respectivamente.
