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Centenares de costarricenses salieron a las calles a demandar castigo para los asesinos del periodista Medina (Inserto).

Indignación en Costa Rica

Asesinato de periodista causa revuelo en el vecino país Oscar Núñez Olivas (AFP) SAN JOSE.- Parmenio Medina, asesinado el sábado por desconocidos, fue un colombiano de origen humilde que en más de tres décadas de labor revolucionó la radio y el periodismo de investigación en Costa Rica. El periodista, de 62 años, fundador y director […]

  • Asesinato de periodista causa revuelo en el vecino país

Oscar Núñez Olivas (AFP)

SAN JOSE.- Parmenio Medina, asesinado el sábado por desconocidos, fue un colombiano de origen humilde que en más de tres décadas de labor revolucionó la radio y el periodismo de investigación en Costa Rica.

El periodista, de 62 años, fundador y director del popular programa “La Patada”, fue interceptado la tarde del sábado por cuatro hombres armados que le dispararon a quemarropa en las afueras de su casa en Santo Domingo de Heredia, unos 10 km al noroeste de San José.

SU FAMOSA «PATADA»

“La Patada”, que se transmite cada domingo desde hace 28 años, llegó a convertirse en una especie de “conciencia crítica” de la sociedad costarricense, debido a sus constantes denuncias de corrupción, y a la gran audiencia de que disfrutaba.

Caracterizado por su estilo de aguda ironía y bajo el lema: “¡Que viva la malicia indígena!”, con que cerraba cada uno de sus programas, Medina desnudó sistemáticamente muchos de los negocios turbios que se hicieron en el país al amparo de la función pública o de la actividad privada.

La última edición de “La Patada”, grabada horas antes del asesinato, fue transmitida este domingo por Radio Monumental, mientras cientos de periodistas, artistas y admiradores se reunían para efectuar una marcha de protesta, antes de participar en sus honras fúnebres.

“No vamos a aceptar que se imponga el silencio a sangre y fuego. Radio Monumental exige al Gobierno de la República que se haga justicia hasta las últimas consecuencias”, proclamó ayer domingo la emisora, al finalizar el programa que dirigía Medina.

Medina llegó a Costa Rica en 1968, ya convertido en periodista y productor radial. Inicialmente se vinculó al periodismo deportivo, pero a partir de 1973 empezó a desarrollar el periodismo investigativo que siguió ejerciendo por casi tres décadas.

Recientemente, Medina protagonizó una polémica con el influyente sacerdote costarricense Mínor Calvo, a quien denunció por presuntas irregularidades en la administración de la emisora católica Radio María, y por haber sido visto en compañía de un joven a altas horas de la noche, en un solitario parque que suele ser visitado por homosexuales.

Las denuncias de Parmenio, tras las que se produjeron numerosas amenazas de muerte, provocaron una iracunda reacción de católicos fanáticos y la censura, a principios de mayo, del programa por parte de Radio Monumental, que debió reanudar la transmisión de “La Patada” por orden de la Sala Constitucional de Costa Rica.

UN VISTAZO POR SU VIDA

Nacido en Bogotá en 1939, Medina ejerció numerosos trabajos en sus años de juventud. Durante algún tiempo dirigió un taller de bicicletas, vendió pomadas y medias para mujer en las calles de la capital colombiana.

Cuando era niño “papá me construyó un carretón y con él vendía carbón, gasolina blanca, leña y las hortalizas que sembraba mamá”, relató recientemente a un periódico local.

En Colombia empezó a practicar el periodismo radial y llegó a la cima en la cadena de radio Todelar.

En los últimos meses había iniciado un nuevo proyecto destinado a revivir el género de los radioteatros, tan populares en las épocas previas a la televisión.

Entre otras piezas dirigidas por Medina, recientemente se transmitieron una historia del boxeo mundial y una versión de la novela “La isla de los hombres solos”, del escritor costarricense José León Sánchez.

A raíz de las amenazas de que era víctima Medina, unos 200 periodistas publicaron el 6 de mayo un manifiesto titulado “No nos dejan decir”, en el que denunciaron la existencia de violaciones a la libertad de prensa, amparadas en legislaciones “restrictivas” que los llevan incluso a la autocensura.  

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