EE.UU. obligó a Somoza a dejar el poder el 17 de julio de 1979

Después de casi un mes de batallar a diario por conseguir la renuncia de Anastasio Somoza, el Embajador Lawrence Pezzullo escribió un breve mensaje de dos páginas a sus superiores, informándoles sobre los últimos resultados de su gestión política.

Anastasio Somoza, vestido de traje de campaña, inspecciona a las tropas GN en el Sur. Inicialmente estaba preocupado por su suerte, pero luego su interés se trasladó hacia su seguridad, su familia, y su fortuna.LA PRENSA/ARCHIVO

Después de casi un mes de batallar a diario por conseguir la renuncia de Anastasio Somoza, el Embajador Lawrence Pezzullo escribió un breve mensaje de dos páginas a sus superiores, informándoles sobre los últimos resultados de su gestión política.

“Somoza aceptó renunciar la mañana del martes”, escribió en el Telegrama Secreto Managua 3190, ahora Desclasificado. “Nos encontraremos mañana por la mañana para trabajar los detalles, incluyendo la selección de su sucesor y del Comandante GN”, añadió.

Veinticuatro horas antes, sin embargo, el clima de la negociación lucía turbulento y nublado. Somoza había fijado una fecha para renunciar, pero a cambio quería negociar directamente con la Casa Blanca y ampliar sus condiciones.

“Hemos llegado al momento de la verdad con Somoza”, reportó Pezzullo, “por primera vez tenemos contemplado una plazo para su salida, pero él quiere negociar directamente con el Presidente (Carter) y abordar el tema de las garantías”, añadió.

A juicio de Pezzullo, diplomático de carrera, “Somoza está claramente tratando de obtener lo más que pueda, a cambio de su renuncia. Él todavía piensa que podemos hacer más para proteger a la Guardia, el Partido Liberal, y quizás, lo más importante, sus extensas inversiones en Nicaragua”. Pero, “nosotros no podemos, ni deberíamos, proteger los negocios de Somoza”, añadió.

En su Telegrama Secreto, clasificado como Managua 03179, Pezzullo fue enfático en su posición. “No debemos tolerar ninguna táctica dilatoria de Somoza”, señaló, “según nuestros últimos reportes de inteligencia, el FSLN está preparando afuera un ataque sobre Managua, para no permitir que la negociación avance”.

Por tanto, sugirió dos acciones para presionar a Somoza y adoptar acciones decisivas. La primera sugería llamar a Pezzullo a Washington y reducir la misión a sólo dos o tres personas y; la segunda, hacer una fuerte declaración sobre la necesidad de que el dictador nicaragüense cumpliera con la resolución de la OEA, emitida días atrás, en la que llamaba a detener el baño de sangre y buscar una salida negociada, sin Somoza.

Estados Unidos, en ese momento, optó por la segunda opción.

Un ultimátum nada diplomático

“Yo lo invito a organizar su partida sin demora”, le respondió el Secretario de Estado en ese entonces, Cyrus Vance, a Somoza, en nombre del Presidente Carter. El texto tenía fecha del 14 de julio de 1979 y se codificó como Telegrama Secreto 183243, originado en el Departamento de Estado.

“Lo recibiremos en Estados Unidos, tal como el Embajador Pezzullo lo indicó. Su continua demora solamente prolongará el conflicto y el derramamiento de sangre y compromete nuestra habilidad para tratar de lograr un resultado moderado”, añadió Vance, quien pidió al Embajador en Managua entregarle la misiva personalmente a “Tacho”.

Vance, en su misiva de tres páginas, le recordó que un año atrás el Presidente Carter lo exhortó a implementar una serie de reformas internas que había prometido, sin embargo no fue así y estalló el baño de sangre y la insurrección armada. Posteriormente, un conjunto de países –entre ellos Estados Unidos— intentaron una mediación con la oposición e impulsar unas elecciones vigiladas internacionalmente, la que fue rechazada por Somoza, igual que un plebiscito. Por tanto, el tiempo se había vencido.

“Es absolutamente claro que la situación no puede ser resuelta militarmente de una manera satisfactoria, un conflicto prolongado solamente dará como resultado un mayor sufrimiento y la pérdida de vidas humanas y una mayor radicalización de la situación”, insistió Vance, por tanto su renuncia y salida del país debía ser inmediata.

Carter no se pondrá al teléfono

Desde Washington llegó otro mensaje con estela de ultimátum. Procedía de Warren Christopher, Asistente del Secretario de Estado, a través del Telegrama Secreto 183193, procedente del Departamento de Estado.

“El Presidente (Carter) está totalmente inmerso en el problema energético y tiene citas el domingo y lunes. Él no está disponible para devolver llamadas”, pidió Christopher que le indicaran a Somoza.

“Todos estamos de acuerdo en que debe abandonar (el gobierno) lo más pronto”, añadió.

Somoza, obviamente, captó el mensaje.

Detalles de la partida

El Telegrama Managua 03207, por fin trajo consigo la noticia esperada. “Tenemos información de que Somoza y su comitiva partirán de Managua, temprano, el (martes) 17 de julio, y llegarán a Estados Unidos aproximadamente a las ocho de la mañana”, reportó Pezzullo.

“Se requiere el aterrizaje en la base aérea de Homestead, en Florida”, precisó y luego informó sobre la lista de acompañantes, el tipo de pasaportes que utilizaban y la descripción de los aviones. Además, formuló a sus superiores una consulta urgente. Somoza quería llevar consigo e introducir al territorio norteamericano unas armas para su protección.

Respecto a los aviones, Pezzullo informó que tenía los reportes de tres, de un total de cinco que serían empleados en la evacuación de Somoza y de sus más allegados. Se trataba de un Hucker City Jet, con la matrícula AN BPR; de un Rockwell Turbo Commander 690, matrícula ANASD y un Cessna Titan, con la matrícula ANBUR. Y, sobre las armas, dijo que eran seis subametralladoras UZI, de fabricación israelí.

“Requieren inmediatamente la aprobación del requerimiento de Somoza para importar armas. Si es inaceptable, por favor informar inmediatamente”, solicitó Pezzullo en el cable transmitido el día 16 de julio.

Inquietudes del Departamento de Estado

Washington respondió ligeramente a algunas inquietudes de Pezzullo, a través del Telegrama Secreto 183830, emitido por el Departamento de Estado. “Estamos examinando urgentemente la cuestión de las armas”, indicaron y haciendo las gestiones para el aterrizaje en la base aérea de Homestedad, Florida.

Mientras tanto, para la protección inmediata de Somoza y de sus familiares más cercanos, el gobierno norteamericano se comprometía a protegerlos por unos pocos días, hasta que llegaran a un arreglo con un servicio privado de seguridad y vigilancia. “Podríamos proveerle de una lista de empresas de seguridad al jefe de su seguridad”.

A su vez, el cable firmado por el propio Vance, Secretario de Estado, formulaba otras inquietudes que debían responderse antes de la partida de Somoza. Entre éstas: ¿En qué pensaba transportarse desde la base aérea hasta el lugar donde se quedaría, en carros o en buses?, ¿Quién hablará por Somoza en Miami?, ¿Hay alguien que esté haciendo contactos de avanzada previos a su llegada?, ¿Es correcto que todos sus acompañantes tienen visas norteamericanas válidas?. Y finalmente, ¿qué han dispuesto respecto a los aviones?.

La hora final se aproximaba y había aún tantos detalles pendientes.

Buses y armas de cacería

El mismo 16 de julio, Pezzullo envió un nuevo mensaje a sus superiores —Telegrama Managua 03213— con nuevos detalles sobre la partida de Somoza, sobre sus acompañantes y nuevos requerimientos, a fin de despejar las dudas e inquietudes de Washington.

“Estamos esperando más detalles sobre miembros adicionales de la comitiva, así como sobre los aviones a ser usados”, indicó. Mientras tanto, podía informar que Somoza requería de tres carros y tres buses en Homestead, entre las 8 y las 10 horas de Miami. La dirección del destino final: 1663 North View Drive, Sunset Island No. 4, Miami Beach. ¿El teléfono?, el 673-2400.

Después de dejar a los pasajeros, los aeroplanos procederán a trasladarse al aeropuerto internacional de Miami, donde permanecerán, indicó Pezzullo. “Somoza ahora planea llevar rifles de cacería y deportivos, así como pistolas, aparte de las subametralladoras UZI. No hay más detalles disponibles”, añadió.

Viajó con pasaporte ordinario

De acuerdo al Telegrama Secreto Managua 03207, ahora Desclasificado, Anastasio Somoza Debayle, salió rumbo al exilio con un pasaporte ordinario No. 36072.

Detalles de las negociaciones

– En el transcurso de la negociación con Pezzullo se evidenciaron las “preocupaciones” de Anastasio Somoza Debayle, respecto a su partida al exilio y luego su estadía en Estados Unidos.

– En el primer encuentro, del 28 de junio, dijo que estaba preparado para “renunciar”, pero quería garantías de que la Guardia Nacional no sería destruida. Posteriormente, señaló que quería garantías de una vida segura en Estados Unidos.

– En el segundo encuentro con el Embajador Pezzullo, vestido de traje militar, se mostró optimista sobre una victoria militar a su favor, sin embargo, en caso de renunciar, dijo que la única persona a la que quería salvar era a su hijo, “Tachito”. También preguntó por la situación de su visa norteamericana, y le aconsejó enviar su pasaporte a la Embajada.

– En el tercero, en tono dramático, se quejó de que él sería “el primer blanco de un asesinato”, ya que en la prensa norteamericana se estaban filtrando detalles de las conversaciones confidenciales sobre su renuncia, por tanto eso complicaba su posición frente a la Guardia Nacional.

– Cuarta reunión, 5 de julio. Somoza se mostró “más ansioso” sobre el plazo final para su salida del poder. “Yo soy un cautivo, sé que estoy prolongando sus planes, pero quiero tener mi oportunidad de expresar mis puntos de vista”, le dijo a Pezzullo. Solicitó un nuevo encuentro privado.

– Durante el encuentro privado, celebrado al día siguiente en horas de la tarde, preguntó sobre una futura solicitud de extradición en su contra, en ese sentido, requería un compromiso por escrito de los Estados Unidos, de que no sería enviado de vuelta a Nicaragua. Luego preguntó si los miembros de su gabinete podrían ser beneficiados con la residencia USA y le respondió que se vería caso por caso. Finalmente expresó temor de ser asesinado en un atentado.

– En una sexta reunión, se concentró en que si él podría tener “estatus diplomático” en Estados Unidos y Pezzullo le respondió que no, pero que sería protegido por las leyes norteamericanas.

– En el encuentro del 14 de julio, Somoza expresó que estaba consciente de que no había garantías sobre la “sobrevivencia” de la GN ni del PLN. Luego se mostró muy preocupado por el “futuro” de su extensa fortuna en Nicaragua.

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