- Desfile de las carretas, pero no como tiempo atrás. La tradición, devoción y fe se expresan en las celebraciones del Patrón de los jinotepinos, Santiago Apóstol, en cuyas actividades la gente humilde ha presentado como ofrenda lo poco que pudo producir.
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/[email protected]
Pese la pobreza que enfrenta el campesinado jinotepino, este año el acostumbrado encuentro de carretas con el Patrón Santiago, se realizó en el Barrio La Cruz de Guadalupe, donde 25 rústicos carruajes llevaron ofrendas –lo poco que pudieron producir– al mayordomo del primer día, actividad que asumió el Cuerpo de Bomberos de Carazo.
Benicio López y Alejandro Canda, ambos de San José de Masatepe, dijeron que en su zona, con las pocas lluvias que cayeron, se logró cosechar el frijol y el maíz. López indicó que sembró dos tareas de frijol y ahora daba gracias a Dios y a “Chago” por haberlas logrado “aunque sea para la comida familiar”, manifestó.
Pero la poca suerte de la zona alta de la Meseta, no llegó a los hogares de las comunidades de San Francisco, El Caliguate y San Jerónimo, cuyas tierras se ubican en la zona rural de Santa Teresa, y donde la naturaleza trató con mano dura la cosecha de primera, dejando perdidas unas 300 manzanas de frijol y maíz, señalaron sus habitantes.
“Yo traje lo que tenía”, dijo Bismarck Mercado, habitante de San Francisco, quien llevó a Santiago manojos de leña, piñas de mamones, mangos y una gallina. El campesino lamentó la pérdida de 2 manzanas de maíz y una de frijol, ya que asegura que en su barrio sólo brisó, pero dijo que anida esperanzas en la postrera.
GRANDIOSO DESFILE DE CARRETAS
Las carretas salieron muy de mañana y recorrieron entre 8 y 10 kilómetros. Los campesinos viajaron en ellas con sus familias para compartir con Santiago sus pocas pertenencias, entre leña, hojas de chagüite, cocos y guineos; y algunos llevaron chilotes y frijol en vainas, en agradecimiento al Todopoderoso por haberles mandado un poco de lluvia.
El comandante Juan Vindell, del Cuerpo de Bomberos de Carazo, señaló que lo más importante de esta tradición es que “incorpora el corazón de los que no tienen, hacia la fe y la esperanza puesta en el Santo Patrono”, tras agregar que en años anteriores han llegado hasta 30 carretas. La poca afluencia de ahora lo que demuestra es la pobreza que hay en el campo.
Las carretas haladas por bueyes y ataviadas con cintas de colores y palmas de coco, se encontraron con el santo en medio de bombas y cohetes. Luego, atravesaron la ciudad hasta llegar a la plaza de la fiesta, donde los campesinos son invitados a almorzar y se les prepara un paquete de café, azúcar, arroz y aceite, entre otros, como agradecimiento del mayordomo.
EL ESPERADO TOPE DE LOS SANTOS
La tradicional fiesta tiene su fecha relevante con el Tope de los Santos, el 24 de julio, y el 25 con la misa oficial y la procesión, para la cual se espera una masiva participación de jinotepinos que viven en el exterior.
Vindell agradeció por la impresionante bondad y generosidad de los fieles de Santiago, y dijo que es sorprendente el apoyo que tuvieron en cuanto a granos básicos, cerdos, reses y otras necesidades que sin pedirle al pueblo, éste se volcó a ofrendar lo que tenía.
TESTIMONIO DE FE
El comandante Juan Vindell, del Cuerpo de Bomberos de Carazo, refirió que desde que el Patrón Santiago llegó en diciembre pasado a las instalaciones del cuerpo de socorro, los proyectos que ya tenían tres años de gestión ante organismos y embajadas y que no habían dado resultado, fueron resueltos sin problema alguno.
Este hecho es divulgado como un testimonio de fe, pues según Vindell, como resultado obtuvieron cinco unidades nuevas para el trabajo bomberil, realidad que es considerada como un milagro de Santiago.
