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Ricardo Mayorga todavía recuerda las veces que pedía prestado cinco córdobas para completar el pasaje del bus.
Tampoco olvida los problemas económicos que enfrentaba cuando no veía acción en el boxeo profesional, o las veces que personas vinculadas al pugilismo le “prestaban” algunos córdobas que luego utilizaba para la alimentación de los suyos.
Sin embargo, esos momentos ya están comenzando a ser historia en su vida. Este sábado, en el “Staples Center” de Los Ángeles, este fogoso peleador nacido en Granada el 3 de octubre de 1973, tendrá su primera gran oportunidad titular, cuando enfrente al guayanés Andrew Lewis, flamante campeón welter de la AMB.
Mayorga aparece como un soberano desconocido en la carrera de Lewis, porque no ha realizado carrera en las ciudades mecas del boxeo profesional de Estados Unidos. No obstante, alberga esperanzas de brindar una presentación impactante, que deslumbre a todos y lo proyecte a otras esferas, las de la fama y el dinero.
“Lo que más motiva para esta pelea es coronarme como campeón del mundo, pero lo más importante es que quiero salir de la pobreza, de la nada en que he vivido gran parte de mi vida”, comentó Mayorga a través del hilo telefónico, directamente desde el campo de entrenamiento de Don King en Cleveland, Ohio, en una entrevista exclusiva donde abrió las páginas de su vida personal.
Mayorga se alistaba para viajar a Los Ángeles este domingo, pero tuvo tiempo para hablar de esas dificultades que desea superar en su vida personal, tanto como hijo y padre de familia.
“Yo sé que como campeón del mundo resolveré esos problemas económicos de mi vida. Tal vez ahora no ganaré mucha plata (100,000.00 dólares contra Lewis), pero poco a poco haré dinero. Seré campeón y retendré ese título por mucho tiempo para recoger la plata que me ayude a vivir bien”, dijo con plena convicción.
Momentos de crisis
Mayorga recordó algunos momentos duros en su vida, aclarando que los sacrificios del pugilismo rentado es parte de su negocio y trabajo que ha desarrollado desde muchos años atrás.
“Recuerdo algunos momentos duros cuando vivía en Granada. Como pobre aguanté muchas necesidades, hambre y miseria, pero cuando uno tiene fe en Dios las cosas salen mejor… Mi familia ha influido muchísimo, porque a pesar que hemos sido pobres, siempre ha existido la unión”.
“En Nicaragua era un peleador que no valía un cinco, pero mi familia siempre ha estado a mi lado. Ser el número uno en la AMB que ha costado sudor, sangre y sacrificios, pero como todo lo que cuesta se aprecia mucho, valoro mucho esa gran oportunidad que se avecina”.
Mayorga agradece el respaldo de sus padres Eric Mayorga y Miriam Pérez Cuadra, quienes lo acompañarán este sábado en Los Ángeles. Y les dedicará esta pelea, al igual que a sus hijas Ana Jana y Diana, y sus hermanos.
“Quiero asegurar el futuro a mis hijas para que no sufran mucho en la vida, porque es muy dura”, reiteró.
Entre toda esta gente que lo ha respaldo, Mayorga tampoco olvida a su manejador Efraín Vega, de Costa Rica, quien enrumbó su carrera hasta que logró un contrato promocional con Don King que aceleró su pelea de título.
Tampoco olvida a algunas personas vinculadas al boxeo pinolero, como Renzo Bagnariol, Mario Arce, Enrique Armas, entre otros que de alguna u otra manera lo respaldaron en su momento.
“Quiero agradecer de corazón todo el apoyo”, reiteró Mayorga, con ese optimismo contagiante, que nos hace pensar en la posibilidad de un nuevo campeón del mundo para el boxeo nicaragüense.
Gran preparación
Para este combate con Andrew Lewis (21-0-1, con 19 nocáuts), Mayorga ha desarrollado una gran preparación física y técnica, desde que Rigoberto Garibaldi asumió sus entrenamientos a inicios de marzo.
Desde entonces, lo entrenó en Costa Rica y hace tres semanas viajaron a Estados Unidos, para prepararse unos días primero en Miami y luego en Cleveland, donde “Don King” un centro de entrenamiento para los pupilos de su extensa escuadra. En Cleveland lleva dos semanas, con las condiciones soñadas para realizar una gran preparación.
“Estamos en un hotel de campo de primera, porque tenemos un gimnasio con tres rings, 20 sacos, guantes de todo tamaño, sauna, jacuzzi, básculas y la comida es muy buena porque nos servimos al estilo buffet”, explicó.
En este centro, Mayorga ha golpeado fuertemente a sus sparrings, a tal punto que dos de ellos tiraron la toalla.
“A todos les di palo, los golpee fuerte y la mayoría se resintió con mí pegada”, dijo Mayorga, quien no ha visto muchos vídeos de Lewis porque no lo considera necesario para salir adelante en su primera presentación titular. “Lewis no tiene nada para ganar y lo voy demostrar el próximo sábado que tengo la esperanza que lo noquearé en tres asaltos”, finalizó el púgil nicaragüense, que desde la semana pasada marcó las 147 libras.
