Edgard Tijerino M. [email protected]
El guyanés Andrew Lewis, está apurado… Su batalla contra el reloj es explicable: se coronó Campeón Mundial Welter de la AMB el pasado 17 de febrero derrotando a James Page por KOT en el séptimo. En ese momento, con 30 años encima, una edad presionante, decidió poner el pie sobre el acelerador.
El 28 de abril defendió el cinturón derrotando a Larry Marks por puntos en Nueva York, y este próximo sábado, tres meses después, tiene pactada una cita con el nicaragüense Ricardo Mayorga en el Staples Center de Los Angeles.
Piensa –de salir a flote–, realizar otra defensa a finales de septiembre o inicios de octubre… No es habitual en estos tiempos ganar un título y hacer tres defensas en el mismo año, pero Lewis se lo propone.
¿Cómo valorar la posibilidad de ver a Ricardo Mayorga, nacido en Granada en octubre de 1973, justo cuando esa ciudad estaba invadida de managuas en fuga –incluido yo– como consecuencia del terremoto, convertirse en el quinto nica Campeón Mundial de Boxeo?
Se dice que su gran opción, y quizás la única, es un golpe paralizante, o que resulte tan aturdidor que le permita volcarse encima de Lewis –un peleador invicto en 22 peleas, que ha noqueado a 19 de sus 21 víctimas, registrando un empate Han Kyu Kim en 1994– y arrebatarle el cinturón.
El primer nica en coronarse fue Alexis Arguello, en noviembre 1974, saliendo de entre una complicada telaraña tejida por Rubén Olivares, para apuntarse un nocáut estrepitoso, todavía comentado en los alrededores del Forum de Inglewood, precisamente en Los Angeles.
El segundo triunfo de campeonato mundial, tan inesperado como ver caer un rayo en una botella, fue obra del Mediano Junior Eddy Gazo en marzo 1977, derrotando al aparentemente vigoroso y supuestamente fiero argentino, Miguel Angel Castellini, en el Estadio Nacional… Es hoy, 24 años después, y el ruido de los balazos que festejaron la victoria de Gazo, mantiene vibrando mis conductos auditivos como si fueran las cuerdas de la guitarra de Luis Enrique Mejía Godoy, haciéndonos escuchar la Mora Limpia.
El tercero, Rosendo Alvarez… No era favorito el Mini-Mosca frente a un Campeón invicto, consistente y en plenitud como Chana Porpain, pero desplegando una agresividad sin pausas, y más hambriento que un león en búsqueda desesperada de una presa, superó por puntos en diciembre de 1995 al tailandés en Bangkok
El cuarto, tan sorprendente como la aparición de una de las Pirámides de Egipto en cualquiera de las rotondas capitalinas, fue conseguido por el Súper-Mosca Adonis Rivas, en el Hotel Hard Rock, en Las Vegas, en noviembre del 99, fabricando una victoria por puntos sobre Diego “El Peluche” Morales… Su emotivo llanto hizo viajar lágrimas desde Nevada a Nicaragua, que estuvieron bañándonos largos meses mientras lo veíamos realizar dos defensas, antes de fallar ante Pedro Alcázar.
Ahora, el turno es para Mayorga, a quien los ticos están considerando como algo propio, aunque –obviamente– están conscientes de que es nuestro.
Ni Gazo, ni Adonis, tenían la mejor arma de Mayorga: su poder dañino… En niguno de esos casos fue sometida a consideración la posibilidad del nocáut, pero es lo más viable para hacer real el sueño del pinolero.
Lo clave para Ricardo es ser lo suficiente agresivo y lo necesariamente destructivo, para lanzarse a las brazos despreciando cualquier tipo de riesgo en busca de la victoria… ¿Podrá sorprender a Lewis, a los expertos, y por supuesto a nosotros?.. Ahí estaremos el sábado.
Divino tesoro
Como diría Rubén, el retador pinolero Mayorga depende de su punch, un divino tesoro en el boxeo, y de la presión que puede ejercer.
Ricardo tiene 26 peleas con 22 victorias, 20 por nocáut, un empate y 3 derrotas, la última en 1998 ante Henry Castillo .
Empató con el cubano Diosbelys Hurtado en noviembre del 99 en Carolina
Después de ese combate ha elaborado 9 victorias consecutivas, la más reciente en febrero, sobre Elías Cruz en Las Vegas.
