Mercedes PeraltaCorresponsal/Leó[email protected]
Observadores de la Organización de Estados Americanos recorrieron ayer 4 puestos militares fronterizos con Honduras, en compañía del coronel Ricardo Wheelock, del Ejército de Nicaragua, y funcionarios de los gobiernos de ambos países, para verificar el nivel de cumplimiento de los acuerdos de reducir la presencia militar en la faja divisoria.
La misión de la OEA, integrada por Christopher Hernández Roy, asesor del secretario general adjunto de la OEA, Luis Alberto Martins Bringei, coronel del Ejército de Brasil, y Sergio Daniel Santulario, mayor del Ejército de Argentina, visitaron los puestos militares del Guasaule, Guadalajara y Palo Grande, en el municipio de San Juan de Cinco Pinos.
La misión de la OEA se mostró hermética ante los periodistas que mostraban interés por conocer una valoración preliminar de la visita de los 37 puestos de observación en la frontera Hondureña, y los 12 que existen entre Las Segovias y el Norte de Chinandega, en Nicaragua.
El asesor Christopher Hernández Roy, de la OEA, se limitó a decir que el informe de la primera etapa de la verificación será presentado en las próximas semanas, y que los planes referidos a la segunda y tercer etapa, no han sufrido cambios.
Wheelock: Nicaragua cumplió con los acuerdos
El coronel Ricardo Wheelock, que ha integrado la Comisión de Verificación nicaragüense en los tres días de trabajo de verificación de la misión de la OEA, se declaró satisfecho porque Nicaragua ha cumplido correctamente con los acuerdos y se pudo constatar en los puestos militares visitados.
“Hemos recorrido con la OEA y los observadores de Honduras y Nicaragua los puestos del I y II comandos regionales, para verificar el número de puestos, la ubicación exacta y el número de efectivos”, dijo.
Ambos gobiernos, Nicaragua y Honduras, habrían enviado a la OEA sus listas correspondientes con los datos requeridos. Sin embargo, los miembros de la misión solicitaron otra información, no contemplada en el mandato, que “hemos respondido con un elemento de crear confianza”, aseguró el coronel Wheelock.
Los observadores manifestaron interés por conocer la cantidad de armamento utilizado en los puestos y las misiones que éstos cumplen, entre otra información.
“Les hemos explicado que las funciones de estos puestos es de salvaguardar las fronteras estatales, la lucha contra el contrabando, el abigeato, el paso de ilegales y el tráfico de armas y de drogas, lo que les detallamos”, explicó el militar, asegurando que la OEA lo puedo constatar.
Funcionarios Hondureños también herméticos
Nelson Muñoz Neda, de la secretaría de Seguridad de Honduras, y Raúl Andino, del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, guardaron un silencio cauteloso ante los periodistas, justificando que se limitaban a ver la presencia de los observadores de la OEA en sus visitas a los puestos fronterizos nicaragüenses.
“Lo siento, no estamos autorizados para dar declaraciones”, se disculpó lacónicamente uno de los funcionarios.
La misión de la OEA continuará su labor de verificación del cumplimiento de los con relación a los bordes fronterizos de Honduras y Nicaragua el 15 de agosto, cuando inicie la segunda temporada que concluirá el 21 de ese mismo mes.
Campesinos, confirman reducción de tropas
Campesinos y productores de las fronteras en Somotillo y Cinco Pinos coincidieron en afirmar que desde hace varios años ya no hay movilización de tropas en el borde limítrofe.
“Ya no hay movilizaciones en la banda del río, algunos miembros del Ejército hacen su inspección normal”, manifestó Florencio Muños Aguilera (65), habitante de la comarca 40 en Somotillo. “Estamos tranquilos desde hace tiempo porque no hay en el Ejército nicaragüense disposición de guerra”, insistió.
Mientras, Carmen Martínez Beltrán (33), dijo que los campesinos de su zona no sufren intranquilidad. “No nos da inseguridad de guerra porque no veo conflictos”, argumentó.
El la zona norte de Nicaragua, los campesinos están preocupados únicamente por la sequía y el hambre que asola los municipios fronterizos. Confían en que los recursos deben ser empleados al máximo para garantizar la calidad de vida del pueblo nicaragüense.
