Gabriela Roa [email protected]
Representantes de Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y la Procuraduría Ambiental realizaron una inspección con el objetivo de verificar en el lugar de los hechos las dimensiones de los daños ocasionados por extranjeros.
“Existen algunos daños, no creo que sean irreversibles”, dijo Róger Montalván Duarte, delegado Regional del Marena, tras explicar que los extranjeros incumplieron algunas medidas.
Tal es el caso de la casa de 400 metros cuadrados que construyó Varila S.A., cuando, según Montalván, el Marena autorizó una construcción de 200 metros cuadrados.
Agregó que existe otra casa en proyecto autorizada por la Alcaldía, pero que aún no inicia su construcción, “lo cual es una ventaja porque podemos prevenir cualquier daño”, dijo.
Montalván aclaró que si existe la posibilidad de construir viviendas en esos terrenos, Marena podrá autorizarlas con algunas recomendaciones.
Pero en caso de violentar el permiso ambiental, la ley los faculta para multar o mandar a restaurar las afectaciones.
CONSTRUCCIÓN ES UNA CUESTIÓN DE URBANISMO
El Procurador Regional Ambiental, Alejandro Brenes Moreno, solicitó toda la documentación necesaria para emitir su resolución. “Si hay una construcción en donde se excedieron en el área, eso es una cuestión de urbanismo y le corresponde a la Alcaldía multarlos”, dijo.
Agregó que se va a valorar la dimensión del impacto con argumentos científicos, y recomendarán que Marena –además de sancionar– deberá emitir medidas concretas e inmediatas para mitigar los daños que se pudieron ocasionar.
Por su parte, el alcalde de Corn Island, Roberto Ow, aseguró que, efectivamente, él autorizó a Laura Mattiuzzo para construir en tierra firme una casa.
Mientras que la otra vivienda de más de 400 metros, construida por Varila S.A. fue autorizada por el anterior alcalde.
HOTEL DESPERTÓ TEMORES
Los conflictos por los humedales de Corn Island comenzaron a mediados del año pasado, cuando fue anunciado el proyecto turístico “Desy Residence”, de la empresa italiana Varila, S.A., en el humedal o “suampo” –como le llaman los lugareños–, más limpio y grande de la isla.
Con el respaldo de la Alcaldía de Corn Island, la empresa Varila, S.A. quería destinar un área de 35 mil metros cuadrados, localizada al este en el barrio Sally Peach, en la construcción de un hotel con ocho cabañas, 13 apartamentos especiales o suites, un restaurante y un área de servicios comerciales que incluirá bar, cocina, banco y oficinas.
Al principio la construcción planteó rellenar parte del humedal, mientras dragarían otra parte de la laguna. Esta propuesta fue rechazada por la Dirección General de Calidad Ambiental (DGCA) del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente, MARENA, al considerar que el relleno o dragado de la laguna “causará efectos negativos irreversibles en el ecosistema de Corn Island”. Sin embargo, la empresa persistió en su posición de rellenar una parte del humedal.
w El alcalde de la isla en esa época, George Howard, reconoció que la obra sólo afectaría una pequeña parte del manglar, y que Varila, S.A. tenía el compromiso de reforestar donde la comuna considerara necesario.
