- Niños trabajadores dividen su tiempo entre las labores y las clases educativas y vocacionales que un organismo les imparte. A sus escasos años, trabajan y estudian con el fin de prepararse para el futuro y optar a una vida más digna que la que hasta ahora llevan
Tania Jiménez Penha – [email protected]
RIO SAN JUAN.- Más de cien niños trabajadores de San Carlos participan en actividades educativas y vocacionales con el fin de ser parte de la sociedad con mejores perspectivas y oportunidades. El Proyecto Rayitos de Sol logró que estos niños invirtieran tiempo en su propia formación y aprendizaje
Vistos como fuente de ingreso familiar, estos menores trabajaban más de ocho horas diarias y no iban a la escuela, dijo Blenda Aguilar, directora del proyecto.
Indicó que ahora los niños van a la escuela y lograron llegar a un acuerdo con sus padres para dedicar tres días a las clases y dos al trabajo.
Entre el oficio (carpintería, corte y costura) y la escuela, los padres prefieren el oficio porque llena más pronto sus necesidades de sobrevivencia, señaló Aguilar.
Este proyecto brinda capacitación y atención psicosocial a 115 niños y niñas en edades de 5 a 15 años. Quince de ellos fueron ubicados en colegios públicos, manifestó.
Rayitos de Sol también logró atención médica y odontológica para los menores, atención en función de niveles de riesgo, grupos de autoayuda, reflexión, terapia y atención individualizada, enumeró.
TRABAJAN MENOS Y APRENDEN MAS
Los menores disminuyeron sus extenuantes jornadas laborales en la calle, para dedicarse al taller vocacional y a la educación formal. Sin embargo, su horario es muy apretado porque deben estudiar y trabajar.
Uno de los problemas del proyecto es la coordinación interinstitucional. “Es difícil lograr que la gente se comprometa. Los proyectos se toman con carácter de pertenencia y determinadas instituciones no logran integrar una visión de que es un proyecto de niños trabajadores, independiente de la organización que lo ejecute”, indicó.
NIÑOS DESNUTRIDOS
Pero el más grave de los problemas es la desnutrición de los niños. Llegan desanimados, decaídos, algunos padecen de anemia profunda porque llegan a la escuela con una taza de café por la mañana y difícilmente tienen una nutrición adecuada, explicó.
Al inicio fueron incluidos en el almuerzo escolar previendo que cabrían en el programa de alimentación de algunas instituciones de gobierno como Mifamilia
Sin embargo, sólo atienden a niños de cero a cinco años, por lo que los menores atendidos por Rayitos de Sol están más allá de lo establecido en sus programas, manifestó.
APOYO DE LOS PADRES
Uno de los niños dijo a los directivos del proyecto: “llego de la escuela a las 12:00 (a.m.), en la tarde vengo al taller. ¿Entonces cuándo voy a lustrar?”. Ahora, este niño dedica la semana a los estudios y lustra los fines de semana. Su padre, quien está desempleado, lo reemplaza en la labor de lustrar para que el menor pueda estudiar, comentó Blenda Aguilar, directora del proyecto.
