Servicio Militar, ruina política del FSLN

Roberto Cajina, experto en temas militares, concluye también que el SMP contribuyó al éxito militar sobre la Contra Ricardo Cuadra García ricardo.cuadra@laprensa.com.ni La implementación del Servicio Militar Patriótico tuvo un doble significado: contribuyó de forma notable en el éxito militar sobre la Contra, pero a la vez representó la ruina política del partido sandinista, que […]

Cachorros del Servicio Militar en una de sus acciones, disprando uno de sus morteros en el Norte del país.

  • Roberto Cajina, experto en temas militares, concluye también que el SMP contribuyó al éxito militar sobre la Contra

Ricardo Cuadra García ricardo.cuadra@laprensa.com.ni

La implementación del Servicio Militar Patriótico tuvo un doble significado: contribuyó de forma notable en el éxito militar sobre la Contra, pero a la vez representó la ruina política del partido sandinista, que se vio reflejada en el voto del pueblo en las elecciones de 1990, aseguró Roberto J. Cajina, especialista en Asuntos Militares.

El Decreto No. 1327, aprobado por el Consejo de Estado a finales de 1983, obligaba a todos los jóvenes en edades comprendidas entre los 18 y los 25 años, a enrolarse en las Fuerzas Armadas por espacio de dos años. Esto provocó que el EPS, originalmente conformado por 10 mil efectivos, se incrementara aceleradamente hasta alcanzar el máximo nivel histórico de completamiento con 134 mil efectivos, refirió el especialista.

“Es indudable que la puesta en marcha de un sistema de inscripción obligatoria aseguró una cantera estable para la reposición periódica del completamiento militar y fue un factor determinante en lo que se llamó ya para en 1986, ‘la derrota estratégica de la Contra’, pero los efectos políticos fueron totalmente opuestos”, afirma.

CACHORROS TRIPLICARON A PERMANENTES

Según el especialista, el Servicio Militar Patriótico (SMP), contribuyó en términos generales a inclinar la balanza de la guerra a favor del gobierno sandinista, en la medida que le proporcionaba una “cantera fresca” al Ejército Sandinista. “Hay que recordar que los Batallones de Lucha Irregular (BLI) se constituyeron esencialmente de reclutas del SMP, al mando de oficiales permanentes”.

Cada año, miles de jóvenes eran reclutados, algunos voluntarios, la gran mayoría de manera obligatoria. Fue así que para 1984, cuando la Contra contaba con aproximadamente unos 16,000 efectivos, el EPS comienza a experimentar un proceso de crecimiento acelerado.

Entre 1980 y 1986 se triplica el número de efectivos permanentes del Ejército, de 10,000 a 35,892; y de milicianos, de 12,000 a 39,800; el de reservistas crece en un 56.9% (10,000 a 17,554); el SMP pasa de 15,000 jóvenes en 1984 a 41,154 en 1986. Los “cachorros” llegaron a triplicar el número de efectivos permanentes del EPS.

OPOSICIÓN POR LA MUERTE

La puesta en marcha de un servicio militar obligatorio generó un intenso debate, y sus efectos políticos en el corto y el mediano plazos fueron adversos al Frente Sandinista, afirmó Cajina.

El riesgo de muerte generó en la sociedad nicaragüense un sentimiento de rechazo, añadido al éxodo masivo de jóvenes que huian del país por veredas y puntos ciegos de las fronteras, y el uso de la fuerza —en la mayoría de los casos excesiva y desproporcionada— para hacer cumplir la Ley.

“No es lo mismo el Servicio Militar en una sociedad en paz, que el Servicio Militar en una sociedad en guerra, el cual era el caso en nuestro país en la década de los ochenta”.

Las reacciones políticas que generó la implementación del SMP superaron a las generadas en términos militares, y la oposición antisandinista supo explotar y capitalizar a su favor el sentimiento generalizado entre importantes segmentos de la población votante, en especial la juventud y las mujeres (madres de familia, en su mayoría), quienes demandaban el fin de la guerra y la abolición del Servicio Militar.

Según Cajina, el revivir en estos momentos la posibilidad de un Servicio Militar, es una estafa política, porque las condiciones en las que se creó el SMP en los ochenta ya no existen en esta época.

DOÑA VIOLETA SUSPENDIÓ EL SMP

En la campaña electoral de 1990, doña Violeta Barrios de Chamorro, en ese entonces candidata a la Presidencia por la coalición de partidos que conformaban la UNO, tomó como principal promesa de campaña la abolición del Servicio Militar.

Al tomar posesión, el 25 de abril de 1990, Barrios de Chamorro anunció la suspensión del Servicio Militar, no así la abolición, ya que estaba incluido en la Constitución. El SMP fue abolido por medio de las reformas constitucionales de 1995.

“El suspender el Servicio Militar no fue por razones económicas, ni técnico-militares, sino que se decidió por razones estrictamente políticas, porque doña Violeta Barrios levantó como bandera la abolición del SMP”, indicó Roberto Cajina, experto en temas militares.  

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: