Rosario Murillo repudia a su hija

Rosario Murillo afirma que su hija la “llena de vergüenza”, mientras ser compañera de Daniel Ortega le “llena de orgullo”. Dice que Zoilamérica es mitómana y deja entrever que está enamorada del líder sandinista.

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Rosario Murillo y Daniel Ortega junto a todos sus hijos durante la conferencia de prensa que ofrecieron en 1998 en la que Murillo aseguró que su hija era una mitómana, al acusar a su padrastro, Daniel Ortega, de violación sexual. LAPRENSA/ARCHIVO

¿La hija o el esposo? Rosario Murillo decidió apoyar a su esposo y repudiar a su hija Zoilamérica en uno de los episodios más escabrosos del juicio por violación y abusos sexuales que interpuso hace más de tres años Zoilamérica Narváez Murillo contra Daniel Ortega Saavedra, quien esta semana se despojó de su inmunidad parlamentaria para enfrentar el caso.

Murillo, acompañada del resto de sus hijos, ofreció una conferencia de prensa donde inicialmente pidió respeto para el dolor que afecta a su familia en este caso.

Pero al paso del tiempo, y conforme más preguntas salían, Murillo emprendió una dura ofensiva verbal contra Zoilamérica, de quien en determinado momento dijo sentirse “avergonzada”.

“Me avergüenzo de que se presenta destruir a un ser humano que toda su vida, desde los 14 años se ha dedicado a luchar por los más pobres, por los más humildes desde cualquier trinchera, y que una persona obsesiva, ambiciosa pretenda destruirlo y que es mi hija, me llena de vergüenza, pero al mismo tiempo me llena de orgullo ser su compañera (de Ortega)”.

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Murillo achacó “desvaríos” a su hija. La cosa aún llegó a más, luego que Murillo sacó a relucir supuestos gustos y exigencias despóticas de Narváez Murillo, de quien dijo que le obsesionaban las regalías y peticiones extravagantes.

Incluso dijo que Narváez padece, por herencia paterna, de mitomanía y megalomanía.

“Es una obsesión con el poder, es un enamoramiento por el poder que destruye”, dijo Murillo, reconociendo que su familia ha padecido “la rapiña del poder” de Zoilamérica.

“Y no voy aquí a contar cosas de ellas, no por respeto a ella ya que ni ella misma se respeta, sino por sus hijos”, advirtió Murillo, quien al final de la conferencia de prensa, dejó entrever incluso la posibilidad de que las demandas de su hija sean parte de un enamoramiento hacia Ortega.

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En un testimonio del 22 de mayo de 1998, Narváez Murillo señaló que su madre, Rosario Murillo, sabía del comportamiento de Ortega, y que eso la llevó a aislarla, marginarla y tratarla mal. Ayer Murillo negó tales situaciones.

Al final Murillo dejó entrever que las denuncias de Narváez estaban sesgadas por celos, ya que cuando dijo que su hija estaba enamorada del poder, agregó que ella estaba personificando en Ortega el poder. “Interprételo como usted quiera”, dijo Murillo.

Zoilamérica llama «cobarde» a Ortega

Por otra parte, y horas antes, Narváez ofreció una conferencia de prensa en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, donde calificó como una cobardía el acto de Ortega de postergar por más de tres años el juicio.

“Resulta sospechoso que después de tres años y medio él dé este paso; sin embargo, dije desde el inicio que confiaba en el Poder Judicial y esta vez voy a insistir en eso. Voy a hacer uso de lo que me permite la ley para intentar que esto no se convierta en un montaje publicitario”, agregó Narváez Murillo.

Sobre el juicio dijo estar segura de tener en sus manos las pruebas para demostrar que “Ortega es un ofensor sexual y es el responsable de todos los daños que por violencia sexual sufrí a lo largo de 19 años”. También reveló que hasta hace tres años y medio, Ortega aún la acosaba.

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Desconfianza

Aunque Zoilamérica Narváez aseguró que aprovechará el espacio que tiene para llevar adelante su acusación, hizo notar su desconfianza por las condiciones en que se realizará el proceso.

“Desconozco qué seguridades le hacen dejar a un lado su cobardía y estar en este momento dispuesto a someterse a las leyes; y si es hasta hoy, tres años y medio después que Daniel Ortega ha dejado la cobardía a un lado; si es hasta ahora que las instancias judiciales están en la posibilidad de abrirme ese espacio, voy a comparecer con lo que tengo y con lo que soy”, dijo.

Narváez Murillo expresó también que desconfiaba de esta actitud y responsabilizó al gobierno del presidente Arnoldo Alemán y a los diputados de la actual Asamblea Nacional por la tardía respuesta de Ortega a las acusaciones que ella hizo el dos de marzo de 1998, por supuestos abusos sexuales durante 20 años.

Ortega abandonó su inmunidad parlamentaria para enfrentar específicamente este caso. Su renuncia a esta protección judicial caduca el 9 de enero próximo.

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