- Gran estruendo las despertó en
la oscuridad
Juan Rodrí[email protected]
Una niña de siete meses y su mamá casi pierden la vida cuando un bus manejado por un conductor borracho, se estrelló contra la vivienda de bloque y madera en que dormían en el Barrio Waspam Sur de Managua, la madrugada del viernes.
Marlene Medina, dueña del inmueble, denunció que en el bus venían siete hombres bien borrachos, incluido el chofer, y que los sujetos, luego que hicieron daño, se dieron a la fuga. El bus es de la ruta 116, placas 176-257.
“Escuché un gran estruendo, sólo me imaginé un gran terremoto, luego el llanto de Yaoska de siete meses que estaba dormida. Ella resultó con golpes en una de sus piernas tras caerle varios objetos pequeños que saltaron cuando la mole impactó la casa”, relató la señora.
CRITICA Y EXIGE
La denunciante aseguró que “es una verdadera irresponsabilidad que conductores de unidades de transporte colectivo tengan licencia para conducir. Los nicaragüenses ni en sus casas pueden estar seguros por estos irresponsables sujetos”, dijo molesta la afectada.
Agregó que exige “a los responsables de la destrucción de mi vivienda que me paguen todos los daños, que me paguen el televisor que quedó destruido, igual mi cocina, tres sillas abuelitas, la cuna de la niña, y trastes de cocina”, acotó la mujer.
LA PRENSA indagó en el Distrito Seis de la Policía alrededor de este hecho, donde informaron que “no hay nadie detenido hasta este momento. Sólo tenemos conocimiento de que el bus había sido robado por un vigilante, pero no hay nadie detenido”, informó el teniente Orlando Arévalo, vocero de la División Seis.
La dueña del bus es Ángela Azucena Marín, originaria de Matagalpa.
