- Presidente electo se refiere al caso Zoilamérica como “una cuestión triste”
EFE
MADRID.- El Presidente electo de Nicaragua, Enrique Bolaños, dijo ayer que espera que la renuncia del ex Presidente y líder del Frente Sandinista, Daniel Ortega, a su inmunidad parlamentaria para afrontar la acusación de abuso sexual de su hijastra, “no sea un ardid”.
“Espero que sea una renuncia genuina y legítima, que no sea un ardid”, afirmó Bolaños en un encuentro con la prensa española al término de la gira europea que le ha llevado a Bélgica, Luxemburgo y España, antes de su toma de posesión el próximo 10 de enero.
El político liberal nicaragüense se refirió a la denuncia de Zoilamérica Narváez Murillo de que sufrió abusos sexuales de Ortega durante más de 20 años, como una cuestión que “es triste, es una cosa personal, y estoy seguro de que es dolorosa para la hija”.
NO CREE EN REVANCHAS
El Presidente electo del país centroamericano eludió hacer más comentarios, y aseguró que en sus relaciones con el que fue Presidente de Nicaragua entre 1979 y 1990 no le mueve el resentimiento.
“Yo soy cristiano y no creo en la venganza, y no creo en la revancha. En la Vicepresidencia (que ocupó durante el mandato de Arnoldo Alemán) pude haber tomado alguna venganza y no lo hice”, dijo Bolaños, encarcelado dos veces durante la época sandinista.
Aseguró que prefiere mirar hacia delante para conseguir que el país deje atrás definitivamente “un cuarto de siglo en el que Nicaragua ocupó titulares negativos, con revoluciones, guerras, contrarrevolución, terremotos e inundaciones”.
Ahora, Nicaragua “ocupa los titulares de una gesta cívica patriota”, destacó Bolaños, al reiterar su satisfacción porque “no conozco ningún país en el mundo democrático en que no sea obligación y el 94 por ciento de la población salga a la calle a votar”.
NUEVA ORIENTACIÓN
Es la demostración de que “la población tiene una nueva orientación y una nueva senda de vida” y de que existe una “nueva Nicaragua que yo quiero dirigir”, afirmó el Presidente electo.
Sobre las acusaciones y sospechas de corrupción que pesan sobre anteriores administraciones nicaragüenses, subrayó su tranquilidad.
“Yo no tengo ese problema. Yo durante toda mi vida he sido una persona recta. Jamás, nunca, he tenido ninguna pequeña acusación, ni asomo que pudiera calificarse de deshonestidad”, señaló.
Ese el espíritu que le guiará durante la Presidencia, prometió, razón por la cual “la especificación que le he hecho al Procurador General de Justicia (Oscar Herdocia) es que investigue lo que tenga que investigar, empezando por Enrique Bolaños”.