Pablo Antonio Cuadra, un visionario del siglo XX

El último vanguardista falleció el 2 de enero de 2002 a los 89 años, dejando como herencia una prolífica e impresionante obra literaria.

“Se acabó la estrella que nos guiaba hacia Belén, el profeta, el visionario”. Ésta fue la reacción de pesar por la muerte de Pablo Antonio Cuadra, de la escritora Blanca Castellón, para quien Cuadra “no sólo fue el forastero que conoció la noche sino aquél que mejor conoció las raíces y el lenguaje de su propio pueblo”.

“También es un poeta que ha muerto con olor a santidad, porque fue un cristiano de la palabra y creo que al iniciar este año deberíamos de hacer minutos de silencio para reflexionar y leer la vasta obra que nos ha dejado”, agregó Castellón.

Como ella, muchos escritores expresaron su tristeza y congoja, por el fallecimiento este 2 de enero de este “hacedor de cultura”, como lo llamó el escritor Jorge Eduardo Arellano, uno de los principales biógrafos de Cuadra.

Arellano, conmovido por el deceso del máximo fundador del Movimiento de Vanguardia nicaragüense, manifestó conmovido que “el poeta fue el primero y único vanguardista de proyección internacional y el que más madurez intelectual alcanzó hasta el momento de su muerte”.

Pablo Antonio Cuadra, nacido en Managua el cuatro de noviembre de 1912, fundó el movimiento de Vanguardia en compañía de José Coronel Urtecho y otros en 1931.

Para el historiador y escritor Jorge Eduardo Arellano, Cuadra reúne las características del verdadero intelectual, porque “integró el concepto de intelectual por antonomasia, lo encarnó totalmente, porque opinaba con autoridad moral, diría que es el intelectual del siglo XX y eso lo manifestó en sus escritos”.

Por otro lado “fue el productor de una obra literariamente ambivalente nacional e internacional, el concepto de creación lo integró totalmente en los diferentes géneros, no sólo como poeta sino en el concepto de creador a través del teatro, la crítica del arte y el ensayo filosófico”.

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Otro elemento que destaca Arellano en la trayectoria del maestro, es lo que denomina el “discipulaje”, es decir, el saber orientar para producir discípulos de la calidad y magnitud que él dejó en varias generaciones.

Pablo Antonio Cuadra fue un humanista

Carlos Tünnermann, miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua y Presidente del Centro Nicaragüense de Escritores, explicó vía telefónica a LA PRENSA la trascendencia de la obra del poeta desaparecido. “Es una muerte sensible para las letras y la cultura nacional debido a que es uno de los valores hispanoamericanos de la literatura y del humanismo más relevante”.

“Pablo Antonio Cuadra—expresó Tünnermann— toda su vida fue congruente… su vida y su testimonio, su escritura siempre fueron de la mano, por medio de los ‘Escritos a máquina’ nos enseñó el camino para conocer acerca de la identidad del nicaragüense”.

“También fue el poeta que figuró en las antologías más exigentes de Hispanoamérica, precisamente porque a través de su palabra pudimos todos conocer al verdadero intelectual para trazarnos otras rutas”, dijo.

PAC, poeta hispano

La crítica literaria internacional y local ha catalogado a este maestro de la poesía y el ensayo como el “hacedor de cultura, constructor de soberanía y lengua de su pueblo”.

Hasta su muerte, en horas de la tarde de ayer, en su casa de Las Colinas, Cuadra ha sido el más fiel intérprete de su mismo pueblo. La obra del poeta y la significación de su vida es impresionante y aunque su currículum como intelectual es extenso pues fue ensayista, dramaturgo, crítico literario y de arte, narrador y artista plástico, LA PRENSA presenta una síntesis de su trabajo.

Pablo Antonio Cuadra fue integrante del renovador Movimiento de Vanguardia que se desarrolló en Granada, donde se había bachillerado con los Jesuitas en 1930. Fue uno de los principales fundadores de la poesía nueva en Centroamérica y el eje cultural de la Nicaragua contemporánea.

Dirigió las más importantes publicaciones, desde Vanguardia (1931-33), pasando por el Cuaderno del Taller San Lucas (1942-51), El Pez y la Serpiente desde (1961), “Exilios”, “Poemas nicaragüenses” (1930-1933), “Cantos de Cifar” (1971), entre otros.

En 1954 fue nombrado co-director del Diario LA PRENSA, cargo que desempeñó hasta 1998. Posterior a su nombramiento creó La Prensa Literaria. Dentro de su labor en LA PRENSA destaca su columna “Escritos a máquina”, publicada desde 1964.

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En 1976 dirigió La Prensa Literaria Centroamericana, fue también catedrático en la Universidad de Austin, Texas (1985). En 1993, ejerciendo la dirección del Diario LA PRENSA, fue nombrado Rector de la “Universidad Católica Redemptoris Mater”, cargo que ejerció hasta su deceso.

Cidadadano del siglo

Entre los reconocimientos que ha recibido están el Premio Centroamericano de Poesía Rubén Darío (1959), el de “Poesía hispánica” (1965), el “Rímini” en Italia (1986), el “Gabriela Mistral” (1991) de la OEA, y recientemente, el Nacional de Humanidades (1999). Fue declarado Ciudadano del Siglo en el año 2000. En febrero del año pasado le fue otorgado el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Americana (UAM), última vez que se le vio en un acto público.

No en vano PAC por su trayectoria cívica y humanista, es una de las personalidades de más autoridad moral y la figura intelectual de mayor dimensión, ya que impuso su sello, no sólo en la creación literaria, sino en la política, el periodismo e incluso en la filosofía.

Su obra poética traducida a muchas lenguas constituye un aporte trascendente a la fusión de la cultura occidental y la mesoamericana, en un mundo orgánico en el que se integran el mito y la historia.

«Soneto para bien llegar»

Al maestro Pablo Antonio Cuadra
In memoriam
Montado en su caballo de ilusiones
se encamina directo a la Esperanza.
Va lanza en ristre, galopando avanza,
llevando todo un mundo de pasiones.
¡Si Sancho conociera sus acciones!
¡Si el Güegüense allanara su confianza!
¡Si el gran sol nicaragüense afianz
su voz de lago, sueños y ambiciones!
Gaviota de Dios, guía su destino,
las puertas abre del fugaz camino
que esperamos al final de la vida.
Ya la noche está fría y aterida,
y Él camina hacia Ti mi Jehová,
y en tus tiernos brazos ahora está.

Chinandega, 2 de enero del 2002

Nicolás Navas

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