Las caras del rock nica

Una figura muy estrambótica, oculto detrás de un disfraz de pintura, se deja ver entre el resto de músicos, que visten similares. Todos se mueven al ritmo de lo extremo del rock pesado, pero la euforia se desata cuando el guitarrista líder Eduardo Nicolás Cabezas, de 24 años, del grupo “Ancestral”, se dispone a armar […]

Una figura muy estrambótica, oculto detrás de un disfraz de pintura, se deja ver entre el resto de músicos, que visten similares. Todos se mueven al ritmo de lo extremo del rock pesado, pero la euforia se desata cuando el guitarrista líder Eduardo Nicolás Cabezas, de 24 años, del grupo “Ancestral”, se dispone a armar el “revolú”.

“Cuando entran los requintos, los solos, las armonías, la gente que está en el mosh se enloquece, levantan las manos, gritan y todo lo demás. Y yo trato de hacer lo mejor para agradarles”, dice Cabezas, a quien le llaman Nocturnal dentro de la banda.

Anteriormente perteneció a la banda de rock Leyenda, pero después que se desintegró el grupo, pasó a ser el guitarrista de “Ancestral”, una banda que se especializa en realizar conciertos puramente con ritmos pesados.

No aprendió música en un conservatorio, sino que sus padres pagaban a un maestro de guitarra acústica, para que éste se especializara en tal instrumento y desde hace seis años sabe tocar la guitarra mejor que su antiguo maestro.

El joven roquero se siente con mucha libertad, pese a estar muy bien casado, pues asegura que su joven esposa lo acompaña en todas sus giras y conciertos de dos o tres días e incluso, “ me echa una mano con el maquillaje”, aclara. No se considera el típico roquero, aunque use en lo personal la cabellera larga, pues la considera como cualquier otro corte o estilo de pelo.

Por tener la dicha de demostrar su talento dentro de un género musical, muchas veces visto con malos ojos, sus vecinos lo han catalogado como, “un drogo, un vago y te puedo decir que soy más sano que cualquier otro joven de mi cuadra”, asegura.

Y al igual que él muchos jóvenes se ven identificados con esas raíces que tienen como grandes exponentes a bandas internacionales como Metallica, Iron Maiden, Deftones, Nirvana, entre otros. Tanto así, que actualmente los jóvenes nicaragüenses amantes de esta música ya no tienen necesidad de ver un concierto solamente a través de las pantallas de sus receptores, sino que ahora pueden hasta contratar a un grupo para que toque sus mejores rolas.

Aunque hoy en día el rock siga asociándose a la violencia, drogas y vulgaridad, los mensajes sociales de esperanza y de libertad que traen impresas sus canciones continúan cautivando a una gran cantidad de seguidores. En Nicaragua la realidad es que este fenómeno rockero va ganando cada vez más adeptos y no es raro ver que de los barrios surjan nuevas bandas que sin ser músicos profesionales, se lanzan con un grupo de amigos a la aventura de hacer rock, aún sin contar con ningún tipo de apoyo.

A nivel nacional existen al menos unas cinco bandas de rock que se destacan en los géneros de Heavy Metal, Power Metal, Deht Metal, Spideed Metal y rock alternativo.

“Ancestral”, es una de las pocas bandas que se distingue por su manera de vestir durante sus conciertos. Sus rostros pintados y el vestuario negro de cuero que lucen sus integrantes los identifican como una verdadera representación del rock pesado en Nicaragua.

“Ancestral” es una banda relativamente joven, con apenas año y medio de trayectoria musical. El proyecto inicia a finales de 1999, después de un largo receso; sin comunicación alguna por parte de los integrantes del antiguo grupo llamado Leyenda.

Leonardo Ramírez, guitarrista de Leyenda, decide salirse de la banda por motivos de inconformidad musical, la retirada silenciosa de Leonardo les hizo buscar ahora una nueva imagen, algo completamente nuevo en la escena nica.

Este nombre que ahora les identifica es una palabra que refleja la semejanza con nuestros antepasados. Su estilo musical a tocar, por preferencia de todos es el Black Metal, un género bastante exigente, ya que es una mezcla de varios estilos, hasta de música clásica.

Las letras contienen temas de reflexión, la mayoría son parábolas y metáforas. Actualmente tienen grabado un único tema llamado: “Encanto Nocturno”.

Los miembros del grupo esconden su identidad detrás de una figura fantasmal y mantienen una alineación bajo seudónimos como Nocturnal, YackRom, Behemoth Inverno y Giovanni Yánez (él único que conserva su nombre original).

Y como ya son una banda establecida nunca han tocado en otros lugares que no sean bares y ninguno de ellos tienen problemas con las drogas.

Por otro lado, está el rock alternativo, que es más gustado por aquellos muchachos que optan por una onda más tranquila. Las características de las bandas de este género, no son nada parecidas a los que tocan Black Metal, son jóvenes que durante sus conciertos visten de manera casual, nada de pintura, ni ningún otro accesorio que llame la atención. Dentro de los grupos destacados están: Petit Ball Gris y los chicos matagalpinos “Luz y Sombra”.

Una puerta al rock alternativo

Petit Ball Gris está integrado por cinco jóvenes, que contemplan grandes aspiraciones como músicos y que desean trascender más allá de las fronteras. Les gusta el rock, porque a través de este género, pueden expresar sus vivencias, ideas y sueños, además de llevar mensajes positivos a través de la composición de temas propios.

“Los temas originales que hemos grabado, llevan un contenido social muy reflexivo. Uno de los temas es ‘La Piedra’, una droga que ahoga a la juventud”, expresó Jorge Hernández ( guitarra rítmica y vocalista).

Durante los conciertos se movilizan con sus propios recursos y la ayuda económica de sus padres. Buscan patrocinio de algunas empresas, pero no les abren sus puertas, a pesar que “dentro de este movimiento existe talento, que busca llevar un mensaje social a la juventud”. Pero con todo y sus limitaciones, a estos jóvenes les gusta llevar la alegría a la chavalada en los diferentes lugares donde logran conseguir un contrato como en La Ruta Maya, Café Amatl y El Ciprés. Han grabado sus propios temas, los que han enviado a disqueras en México y España.

Hernández cree que las posibilidades del rock en Nicaragua son mínimas. “Nosotros cobramos por nuestros conciertos, aunque aquí las posibilidades de las bandas son mínimas, a pesar que el rock está incluido en el folclore nicaragüense”, aclara.

Luz y Sombra

La diversión es muy importante cuando se está joven, pero otros se pasan al extremo y amargan sus vidas y las de los demás, esa es una de las opiniones del grupo roquero Luz y Sombra, a quienes su público les han dicho una que otra ofensa. “A veces a los conciertos asiste gente que cuando escuchan que nuestra música es alternativa, nos gritan ‘bájense de la tarima atajo de #%&/@#!’, pues seguramente piensan que tocaríamos un género más pesado”, relata Osman Zeledón, vocalista del grupo.

En sus conciertos se han presentado actos de violencia, debido a que algunos asistentes ingieren grandes cantidades de licor y drogas, aunque esta situación no se presenta todos los días. “Creo que esto se debe también al lugar donde se toca, porque muchas veces tocamos en barrios, en pueblos o donde nos contraten”.

Son dueños de sus instrumentos musicales, los que con esfuerzo propio y de sus padres han logrado obtener, ya que también anteriormente habían pertenecido cada uno a diferentes bandas. No tienen problemas con drogas y no les molesta que crean que por el hecho de cantar rock, sean drogos o vagos. “ Todos somos universitarios”.

Almas con heavy metal

Adentrándonos a lo extremo del rock, la banda que satisface los gustos de aquellos pinoleros amantes del Heavy Metal, son el grupo Almas. Esta banda nace después del huracán Mitch, luego de su participación en un talenshow en el Centro Educativo Rubenia, colegio donde los cinco integrantes culminaron sus estudios secundarios.

Inicialmente se llamaron Eyaculation y decidieron cambiar de nombre a raíz de que Jorge, vocalista del grupo les jugara una broma. “Miré a un señor de la Alcaldía con una camiseta que decía ‘Alma’ y yo por fregarlos a ellos, les dije que así se llamaría la banda”.

A pesar de tener cuatro años de haberse formado como banda roquera, todavía andan en busca de un contrato.

La verdad es que a pesar que estos grupos han surgido de los barrios, colegios o universidades, son bandas que sueñan con destacarse no sólo a nivel nacional, sino internacional. Y aunque la gente les diga que son vagos y drogadictos, aseguran que seguirán cantando por amor al arte.

Así lo expresa con convicción Eduardo, quien afirma se quedará para toda su vida en este género, locura para unos, pasión para otros. “Mis aspiraciones son poner en alto a la banda, al Metal y llegar a tener bastante público para salir adelante a nivel internacional”.

Diferencia generacional

Los tiempos cambian de acuerdo a los giros que da la situación. Las modas, los gustos, la gente y la música también revolucionan.

Augusto Gallegos, integrante del legendario grupo roquero “Llama Viva”, cree firmemente en esto, pero no niega que la droga ha jugado un papel muy importante en la reputación de los grupos roqueros desde que éstos surgieron en los años 50, en Nicaragua.

“El rock nunca fue visto con buenos ojos, siempre se ha tenido el estereotipo que ese género musical era del vago, del peludo, del drogadicto. Todo esto se genera a raíz que esta música nace como protesta. Era una valiosa arma de la juventud para protestar”, afirma Gallegos.

Así mismo opina que la droga nunca ha estado exenta de los conciertos roqueros, ya que recuerda que durante las presentaciones de Llama Viva, hubo también drogas y violencia, sólo que en menor cantidad comparada con hoy.

“Las drogas siempre estuvieron desde los 60. Sería mentirles si les digo que no se consumían, en aquel tiempo era la marihuana, una que otra anfetamina, pastillas, estimulantes, etc.”.

“Había situaciones de violencia pero muy poco, casi nulas, ya que en ese tiempo estaba la guardia de Somoza que echaba presos a todos los peludos. Creo que ahora se ingiere más drogas y hay más violencia”, sostiene el músico.

Otra diferencia que encuentra Gallegos es que a los grupos actuales se les hace más fácil armar una banda, pues todo es más fácil de conseguir. “En esta camada de roqueros, la mayoría son de clase media alta y tienen acceso a comprarse buenos amplificadores, guitarras y probablemente no necesitan trabajar. Con el fenómeno de la globalización hay muchas más facilidades a revistas especializadas, a discos originales a métodos modernos de música”, puntualizó.