Harry Potter y la Piedra Filosofal

Harry Potter es uno de los mayores fenómenos editoriales de la historia: casi 120 millones de libros vendidos, traducidos a 42 idiomas. La adaptación cinematográfica del primer libro de la serie (publicado en 1997) era obligada e inevitable pero al mismo tiempo, representaba un reto difícil porque se trata de un relato cargado de inventiva […]

Harry Potter es uno de los mayores fenómenos editoriales de la historia: casi 120 millones de libros vendidos, traducidos a 42 idiomas.

La adaptación cinematográfica del primer libro de la serie (publicado en 1997) era obligada e inevitable pero al mismo tiempo, representaba un reto difícil porque se trata de un relato cargado de inventiva e imaginación.

Aunque filmada en Inglaterra con un reparto británico (como lo exigió la autora, Joanne Kathleen Rowling, quien escribió su libro a los 32 años de edad, en medio de serios problemas económicos), la cinta fue encomendada, para sorpresa de muchos, al director norteamericano Chris Columbus, el realizador de las exitosas “Mi Pobre Angelito” y “Papá por Siempre”, y de la muy fallida “El Hombre Bicentenario”.

El resultado cumple, en buena medida, las expectativas. La película mantiene el tono de misterio y el sentido de aventura de la historia original, y se erige como una emotiva fábula sobre la confrontación entre el bien y el mal, pero también como un cálido relato sobre el amor paternal, la amistad, la unidad, la tolerancia y en fin, en la exaltación de la vida misma.

Columbus decidió ser lo más fiel posible al libro, sin mayores pretensiones filosóficas.

Salvo pequeños detalles, no hay cambios en la trama y respeta una narrativa que es cronológicamente lineal. Su decisión resultó conveniente para cumplir el propósito de crear un vehículo de entretenimiento puro.

Es cierto que el cine y la literatura manejan lenguajes diferentes y en este caso, la labor de cineasta ha sido convertir la película en un gran espectáculo visual, lo cual logra a plenitud.

Con un presupuesto de 150 millones de dólares, uno de los más caros en la historia del cine, la cinta tiene una gran riqueza en su escenografía y es pródiga en efectos visuales. Para ello participaron siete compañías, incluyendo la número uno a nivel mundial, la Industrial Light and Magic, de George Lucas.

Pero Columbus también hace gala de su buen oficio narrativo. Su mérito principal radica en el ritmo vertiginoso que imprime a la historia, a la gran fluidez con la que arma y da vida a un conjunto de imágenes que no tienen desperdicio ni resultan jamás fatigosas. Son dos horas y media que se van como agua.

El guión de Steve Kloves (el director de Los Fabulosos Hermanos Baker) funciona para darle vida a una serie múltiple de situaciones que constituyen un tributo a la imaginación y por el que desfilan hechiceros, duendes, gnomos, fantasmas, perros de tres cabezas, gigantescos trols, dragones, unicornios, centauros, llaves voladoras o piezas de ajedrez que cobran vida.

La película tiene, innegablemente, su propio peso. Sin embargo, también adolece de ciertos vacíos argumentales. En el necesario proceso por condensar la trama, deja fuera aspectos claves que no es capaz de explicar de otro modo, sobre todo en la parte final.

Ficha técnica

-Elenco: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Richard Harris, Maggie Smith, Alan Rickman, Ian Hart, Robbie Coltrane, Richard Griffiths, Fiona Shaw y John Cleese.

– Dirección: Chris Columbus.

– Guión: Steven Kloves a partir de la novela de J.K. Rowling.

– Producción: Michael Barnathan, Chris Columbus, Duncan Henderson, David Heyman y Mark Radcliffe.

– Música: John Williams.

– Fotografía: John Seale.

– Montaje: Richard Francis-Bruce.

www.cinebutaca.com

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