La visión del presidente Bolaños

Násere Habed López* Con alegría y esperanzas escuché el mensaje a la nación del ingeniero Enrique Bolaños, después de su investidura como presidente de Nicaragua. Claro y campechano, seguro, optimista, el nuevo presidente iluminó mis sueños con la visión de una Nicaragua próspera y desarrollada, con ciudadanos dignos, orgullosos de ser nicaragüenses, gobernada por funcionarios […]

Násere Habed López*

Con alegría y esperanzas escuché el mensaje a la nación del ingeniero Enrique Bolaños, después de su investidura como presidente de Nicaragua.

Claro y campechano, seguro, optimista, el nuevo presidente iluminó mis sueños con la visión de una Nicaragua próspera y desarrollada, con ciudadanos dignos, orgullosos de ser nicaragüenses, gobernada por funcionarios probos, capaces y austeros, con vocación de servicio y con una clase política comprometida con el bien común, el bien de todos.

Una Nicaragua en la cual reinen los valores superiores del espíritu, la verdad, la honradez, la justicia para todos, el cumplimiento de la palabra empeñada, la solidaridad con el prójimo, la vocación al trabajo y el mérito de valerse por cuenta propia.

Esta hermosa visión que me transmite el presidente Bolaños, la valoro como la aurora de una Nueva Era de restauración moral, el punto de partida de un proceso de transformación de nuestra Patria, de nuestras estructuras de gobierno y de nuestra misma sociedad, hoy agobiada por la pobreza y la desesperanza, la corrupción, el caudillismo, la violencia, el engaño, el dinero fácil y la inseguridad ciudadana.

La visión del nuevo presidente la comparten los sectores sanos de nuestra sociedad y en esta comunidad de sueños se cifra la posibilidad de que todos juntos, guiados por los mismos ideales, podamos hacer de nuestro país un lugar donde vivir con dignidad, prosperidad y paz.

Todo es posible con el esfuerzo unido de gobernantes y gobernados. El ejemplo lo tenemos en naciones que fueron pobres y tuvieron problemas como los nuestros y hoy figuran entre las más desarrolladas, con elevados índices de nivel de vida, estabilidad, gobernabilidad y progreso.

Si lo que hoy es sueño mañana es realidad, el presidente Bolaños tendrá el honor de ser recordado como el mejor presidente en la historia de Nicaragua.

*El autor es consultor.