Preguntas a la ministra de Salud

Dr.Emilio R.Montes. F. emiliomf@ibw.com.ni En 18 años de servicio en este ministerio, no he sabido que exista un canal de comunicación entre el titular del Minsa y el personal de las unidades menores. Y es por eso que aprovecho esta página de opinión popular. En los discursos presidenciales se ha hecho énfasis hasta la saciedad […]

Dr.Emilio R.Montes. F. emiliomf@ibw.com.ni

En 18 años de servicio en este ministerio, no he sabido que exista un canal de comunicación entre el titular del Minsa y el personal de las unidades menores. Y es por eso que aprovecho esta página de opinión popular.

En los discursos presidenciales se ha hecho énfasis hasta la saciedad en la necesidad de un cambio en la forma de gobernar, en una nueva relación entre gobierno y su pueblo, en el entendido que se persigue acercarse más a las bases de la sociedad, echar a andar la democracia participativa.

Mis preguntas son concretas:

¿Podrá el gremio médico que trabaja en los diferentes hospitales del Minsa, tener la oportunidad de que la ministra nos visite, que podamos dialogar con ella, que podamos expresarle nuestras inquietudes, que podamos ahondar en la problemática que afecta a todas o a la gran mayoría de las unidades y que no sólo se centra en el desabastecimiento médico material acentuado en los últimos días?

Tendrán oportunidad los profesionales, miembros de la sociedad médica, de que se les reconozca el derecho y la potestad (ganada con el mayor de los honores por prestar años de servicio público de forma incondicional y abnegada), de poder opinar acerca de la elección de las nuevas autoridades hospitalarias, en aras de conformar verdaderos equipos de trabajo, para lo cual debería elegirse a los mejores elementos, sobre la base de su trayectoria profesional, su currículum, su capacidad gerencial, administrativa y de liderazgo y abandonar el carácter impositivo, político prebendario disfrazado con el término de cargos de confianza con que lastimosamente se designan la mayoría de las veces estos cargos, muchos de los cuales ni los mismos ministros conocían, y que el tiempo se ha encargado de demostrarlo, que esta práctica primitiva y dictatorial constituye la principal causa de estancamiento en el desarrollo de cualquier institución.