Doña Rosa Sarmiento

Flavio Rivera Montealegre flavio1217@cs.com Lástima que no le rindieran un homenaje a Rubén Darío en ocasión del aniversario de su nacimiento. Leí en LA PRENSA la entrevista que le hicieron a su nieto, el Dr. Rubén Benito Darío Salgado, y, por cierto, para fines históricos, no brindaron los nombres completos y con los dos apellidos […]

Flavio Rivera Montealegre flavio1217@cs.com

Lástima que no le rindieran un homenaje a Rubén Darío en ocasión del aniversario de su nacimiento. Leí en LA PRENSA la entrevista que le hicieron a su nieto, el Dr. Rubén Benito Darío Salgado, y, por cierto, para fines históricos, no brindaron los nombres completos y con los dos apellidos de su esposa, hijas y nieta, a como lo exige el estudio de la genealogía.

Por otro lado, también se les negó a los nicaragüenses conocer la genealogía completa de Darío, incluyendo la suposición del padre, Felipe Gurdián Pastora, sobrino del Gral. Santiago Pastora, casado con Carmen Sacasa Sarria. Punto que es polémico y amerita un serio estudio, y hasta hacer los exámenes de ADN en los restos de las personas involucradas, si realmente queremos ser serios y descubrir la verdadera historia de Rubén Darío en cuanto a quién fue su verdadero progenitor. Pues de la madre no hay dudas, y es por eso que antiguamente algunas sociedades eran matriarcales.

Estoy en proceso de investigar en la Universidad de Miami la fecha exacta de La Prensa Literaria en la que don Pablo Antonio Cuadra (q.e.p.d.) planteó este tema en los años 60. Además, si no me equivoco, La Prensa Gráfica publicó ese comentario el 6 de febrero de 1965, el dato sale publicado en el libro “Los Detractores de Rubén Darío”, cuyo autor es Rubén Darío III, o sea Rubén Darío Basualdo.

Y no se trata de denigrar a Rubén, sino de rescatar la dignidad de doña Rosa Sarmiento, quien fue víctima de la mentalidad de sus tiempos, de doña Rita Mayorga, y hasta de doña Bernarda Sarmiento, de su “esposo”, quien era 30 años mayor que ella y era alcohólico y mujeriego.

Doña Rosa tuvo que sufrir un drama familiar, social y humano. Éste es un tema del que estoy haciendo un extenso ensayo. Espero que en Nicaragua se aborde con la seriedad, el respeto y la dignidad que merecen la memoria de doña Rosa y Rubén Darío, la única gloria (además de Sandino) de quien podemos sentirnos orgullosos.