Recordando a PAC

Wilfredo Antonio Aguirre Cuando visité por primera vez a don pablo Antonio Cuadra en su oficina de LA PRENSA, recuerdo que su secretaria me preguntó “para qué quería al Poeta”, tímidamente le contesté que “le traigo unos poemas para que los publiquen en La Prensa Literaria. Me hizo esperar un rato y luego me dejó […]

Wilfredo Antonio Aguirre

Cuando visité por primera vez a don pablo Antonio Cuadra en su oficina de LA PRENSA, recuerdo que su secretaria me preguntó “para qué quería al Poeta”, tímidamente le contesté que “le traigo unos poemas para que los publiquen en La Prensa Literaria. Me hizo esperar un rato y luego me dejó pasar.

Entré y vi que ahí estaba el Poeta sentado frente a su máquina, escribiendo posiblemente sus “Escritos a Máquina”. Él volteó hacia mí, dejó de escribir y me dijo: “Ajá pueta —así con “u”— a vos también ya te picó la rana por escribir”. Sí, le contesté enseguida. Yo estaba sorprendido, no por lo que me dijera, sino por la figura que tenía frente a mí. Sólo pensé en aquel momento cuando Rubén Darío tuvo su encuentro con la “Reliquia de España”. Pero yo no soy Rubén. El sentimiento es el mismo.

Aquel día fue especial para mí, pude entregar mis poemas en las manos de PAC, él me dijo: “Se ven buenos, los voy a leer después con más detenimiento, dejámelos porque ahorita estoy ocupado”.

En realidad fue un hombre tan ocupado que siempre dejó tiempo y lugar, aunque fuera poco, para atender a sus amigos; fue un amigo generoso y desprendido de su amor propio para compartirlo con todos.

Descansa en la paz del Señor, “pueta”.  

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