Caballeros políticos

Allan M. Vega Duarte allanveg@ibw.com.ni El presidente Bolaños al final de su discurso de toma de posesión dijo que cuando finalice su mandato quiere ser recordado más como un estadista que como un político. Me parece acertada e inocente esta expresión. Lo primero, porque él tiene madera, imagen internacional atrayente y gente honorable que lo […]

Allan M. Vega Duarte allanveg@ibw.com.ni

El presidente Bolaños al final de su discurso de toma de posesión dijo que cuando finalice su mandato quiere ser recordado más como un estadista que como un político. Me parece acertada e inocente esta expresión. Lo primero, porque él tiene madera, imagen internacional atrayente y gente honorable que lo puede ayudar a convertirse en el mejor gobernante de la historia; y lo segundo, porque los medios internos para lograr sus objetivos y sueños son políticos meramente, y, en consecuencia, tiene que moverse con destreza en ese universo. Honestamente y con todo respeto, no le veo el calibre para estas lides tan comunes en nuestro suelo; no es su rama.

Las riendas del primer poder tienen nombre, ya no existe una bancada que pueda oponerse a una mayoría aplastante y, paradójicamente, se nos viene encima un absolutismo parlamentario que se verá traducido, en el devenir de la Asamblea Nacional, en un darvinismo político in estricto.

Por desgracia, para cumplir sus metas el Ejecutivo tendrá que librar una tensa y desigual batalla en contra de una élite legislativa políticamente inculta, oportunista, vertical y caudillista.

Maquiavelo, el maestro de príncipes, dijo: “… no hay mayor fortaleza que el afecto del pueblo”. Don Enrique cuenta con esa poderosa espada, lo que necesita son caballeros políticos que posean la inteligencia, cultura y templanza necesarias para blandirla e imponerla a las fuerzas mefistofélicas de la codicia, soberbia, clientelismo y corrupción que aún imperan en las testas mal coronadas de la clase política de nuestra Nicaragüita. El Dr. José Rizo podría ser ese Lancelot jinotegano. ¡Salud!