¿Tienen dueño los santos?

Silvio Avilez Gallosavilez@manquehue.net Es absurda la polémica que parece haberse suscitado a propósito de la beatificación de la primera santa nicaragüense, la cual está programada para el 14 de abril próximo en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, y es sobre ¿de quién es Sor María Romero Meneses? En verdad, es una interrogante […]

Silvio Avilez Gallosavilez@manquehue.net

Es absurda la polémica que parece haberse suscitado a propósito de la beatificación de la primera santa nicaragüense, la cual está programada para el 14 de abril próximo en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, y es sobre ¿de quién es Sor María Romero Meneses?

En verdad, es una interrogante que nadie se había planteado antes, seguramente porque si bien el pueblo católico identifica fácilmente el lugar de nacimiento de algunos santos o beatos (San Francisco de Asís, Santa Rosa de Lima, San Antonio de Padua, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Ávila), a nadie se le había ocurrido que dichos santos fuesen propiedad de alguien o de alguna comunidad política en especial.

Los seres humanos, desde que se eliminó la esclavitud hace ya varios siglos, no pertenecemos a nadie. Ni siquiera el decir “mi hijo o mi padre”, por ejemplo, implica un título o derecho de propiedad sobre el aludido. Somos seres absolutamente libres. Tampoco los muertos tienen dueño en estricto rigor. Los creyentes reconocemos únicamente a Dios como soberano de nuestras vidas.

Sor María Romero nació en Nicaragua, pero su obra al servicio del amor por los más necesitados la realizó en El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, sobre todo en este último país, donde vivió muchísimos años.

Cuando en abril próximo el papa Juan Pablo II la proclame beata, es decir bienaventurada, y declare que puede recibir culto público de parte del pueblo católico de todo el mundo como fase previa a su canonización, sin duda agregará algún otro nombre o distintivo a Sor María para diferenciarla de otras beatas o santas que llevan el mismo nombre de la Madre de Dios.