Un recuerdo a PAC

Otros ya lo han dicho y yo así lo creo. después de Rubén, Pablo Antonio. Tuve la dicha de conocerlo una tarde en el muelle de Granada. Andaba acompañado de su esposa y unos nietecitos. Después volví a verlo en el funeral de Mario Cajina Vega, estábamos en la Parroquia de La Asunción, él se […]

Otros ya lo han dicho y yo así lo creo. después de Rubén, Pablo Antonio.

Tuve la dicha de conocerlo una tarde en el muelle de Granada. Andaba acompañado de su esposa y unos nietecitos. Después volví a verlo en el funeral de Mario Cajina Vega, estábamos en la Parroquia de La Asunción, él se encontraba solo en una banca y yo que lo admiraba, estaba atenta viendo cómo él observaba y escudriñaba los altares y las imágenes antiguas del templo, imaginándome qué pensamientos pasarían por su mente de poeta.

Y la última vez que lo vi, fue en el Colegio Salesiano de Masaya, cuando llegó a entregar al Padre Director unos libros para enriquecer la Biblioteca del Colegio, en esta ocasión también llegó solo, con su andar pausado y su figura inconfundible.

Por eso en mis recuerdos lo tengo como el hombre más culto y el más sencillo en su grandeza.

Margarita G. de Matus  

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