Tito Rondón [email protected]
El resumen de mis impresiones para el primer juego de Nicaragua fue lo siguiente: Brasil sorprendió por su buen juego, pero no eran nada del otro mundo (o sea, esperábamos que fueran malísimos y no lo eran), y Nicaragua, como lo hace a menudo, se bajó un poco al nivel del contrario, aunque dominó el partido. Se ganó sin aplastar ni convencer… pero se ganó.
Alemania, Cuba, Honduras y Panamá no habían jugado, debutarían al día siguiente.
Así trabajábamos: Hans Bendixen y yo hacíamos un programa de radio de tres y media a cuatro en Estación X, e inmediatamente después, de cuatro a cuatro y media uno de televisión en el Canal 6 (yo para mis adentros le llamaba “el show de las amas de casa y los enfermos”, pues a esa hora dudo que muchos fanáticos lo hayan visto).
Hans dirigía estos programas y conseguía un huésped a ser entrevistado.
Uno de los dos dejaba grabado, o a veces Hans regresaba y lo hacía en vivo, un programa de siete minutos para la televisión.
Luego me marchaba al estadio, y previo a la transmisión de la X (si Nicaragua jugaba en Managua) hacía desde el terreno de juego una entrevista de unos tres a cinco minutos.
La Radiodifusora Nacional (hoy Radio Nicaragua) transmitió todos los juegos de Managua en las voces de Donaldo Arosteguí y Ramón Rodríguez, con comentarios de Chale Pereira Ocampo y comerciales de Humberto López Casco; Uriel Cavallo era el controlista y yo el anotador.
Al final de los partidos Hans y yo hacíamos “Revista Deportiva”, el programa más completo sobre el Mundial, con resultados detallados, posiciones, líderes, partidos del día siguiente con los posibles abridores, la poca información de Grandes Ligas que había en esos días, el fútbol internacional y todos los demás deportes.
Parece mentira, pero mientras más avanza la técnica menos mejoran las cosas. Desde ese 1972 he visto torneos internacionales en Italia, Estados Unidos y Nicaragua, y he observado otros a través de nuestros corresponsales.
En ninguno ha habido la perfección de anotación, compilación, información instantánea a los periodistas y publicación inmediata de los maravillosos “boletines” como en ese mundial.
En la sala de prensa del estadio, a la que se bajaba desde el palco de honor por la escalerita de caracol que todavía existe, y a la que se entraba desde el primer piso, asistía la prensa acreditada. Y allí estaban inning a inning, todos los detalles de cada partido en las subsedes, Chinandega, Granada, León y Masaya.
Por eso podía compilar la lista de los mejores bateadores y lanzadores y las posiciones y los lanzadores del día siguiente, mientras Hans nos manejaba rumbo a Estación X.
Era con aquellas antiguas máquinas de télex, pero se hizo mejor que con las computadoras actuales. Se le dio una lección al mundo.