Alberto L. AlemánEnviado [email protected]
“Veo dos novedades. Una es el fenómeno del PAC. La gente está acostumbrada a ver un juego de dos por la silla presidencial, y la gran novedad es que en esta elección se compitió en un juego de tres.
“Otra novedad es que se acoge un descontento con el bipartidismo, muy marcado desde los resultados de las elecciones de 1998, pero se acoge por la creación de otro partido, no por la vía fuera de la institución que son los partidos políticos.
“La otra novedad son las características del PAC. Para empezar, ellos retoman la idea de la decencia en la política, de lucha contra la corrupción, del bienestar pero con ética, de la transparencia, y esto se vuelve un elemento aglutinador. La gente le da mucha acogida a ese discurso. El PAC es el gran ganador.
“Se mantuvo el abstencionismo del 30% (alcanzado en 1998). Esa es otra novedad. Pienso que hay ahí, en esa abstención, uno o dos puntos porcentuales que son las consecuencias de la campaña sucia (llevada a cabo sobre todo por el PLN) contra Ottón Solís en particular. Las acusaciones no beneficiaron a nadie, solamente afectaron negativamente el proceso.
“Mucha gente que pensaba votar por Ottón dijo: no sabemos si eso es cierto, mejor no votar”.
