Alberto L. AlemánEnviado [email protected]
*Una sobrecarga de voltaje eléctrico el viernes 1 de febrero, dos días antes de la votación, puso fuera de servicio al sistema computarizado de cedulación del Tribunal Supremo de Elecciones. Cientos de ciudadanos que no tenían su documento de identidad, y los que lo tramitaron en los últimos días tuvieron que esperar hasta la tarde del sábado para obtener su cédula, gracias a que el problema se solucionó.
*Fue una fiesta cívica. Partidarios de todas las fuerzas y de todas las edades mostraron sus preferencias en todas partes —excepto dentro de las juntas de votación— sin interferencias de sus adversarios. Sin insultos, pedradas y sin que nadie les arrebatase sus símbolos.
*El candidato socialcristiano Abel Pacheco se dedicó toda la mañana y la tarde del 3 de febrero a visitar los principales medios de comunicación ticos, multiplicando un mensaje de persuasión a los electores. Usualmente, los candidatos visitan un gran número de juntas de votación. Así lo hicieron Rolando Araya (Liberación) y Ottón Solís (PAC), aunque también ellos hablaron para los medios.
*Otro aspecto tradicional es el “séquito” que acompaña a los candidatos en su periplo el día de la elección. El grupito grita consignas, hace bulla y aplaude las intervenciones del candidato, especialmente delante las cámaras televisivas y los micrófonos radiales. Abel Pacheco se desplazaba sin esa “corte”, y en su conferencia de prensa de la una de la tarde del domingo (antes del cierre de las urnas), compareció solamente con sus relacionistas públicos, que no lo vitorearon.
*Rolando Araya sí andaba con un nutrido grupo de colaboradores que, al final de su conferencia en el Hotel Corobicí, de San José, lanzaron el estribillo: “¡Se oye, se siente, Rolando presidente!”
*Pacheco almorzó en el capitalino Hotel Palma Real, tras la rueda de prensa, con sus familiares (su esposa, hijos, su mamá y otros) y correligionarios más cercanos, en el mismo salón donde lo hicieron los periodistas. Araya, por su parte, descansó y almorzó en un salón aparte con su familia y jefes de campaña. El almuerzo a la prensa fue ofrecido a orillas de la piscina del hotel.
*Siguiendo la costumbre de los latinoamericanos, muchos ticos también dejan las cosas para última hora. Un porcentaje significativo de los votantes salió de sus casas a votar después de las cuatro de la tarde, cuando faltaban dos horas para el cierre de las urnas. A las cinco, las multitudes alrededor de los centros de votación eran realmente grandes.
*No hubo mayores incidentes en el día, pero algunas juntas abrieron una hora más tarde (la apertura debe ser a las 6 a.m.).
