Alberto L. AlemánEnviado [email protected]
“Diría que el éxito de don Ottón Solís está en haber aparecido en el lugar oportuno y en el momento oportuno. Y en responder al grado enorme de disconformidad generalizada que se había acumulado en la ciudadanía con respecto al funcionamiento de las cúpulas tradicionales.
“Creo que los escándalos de corrupción político-administrativa, la ineficiencia de la Asamblea Legislativa en resolver no solamente bien, sino oportunamente los temas sometidos a su conocimiento, generaron un grado de protesta y cansancio, sobre todo en los jóvenes, que empezaron a reclamar una rectificación que Ottón Solís simbolizó como una posibilidad real de cambio si él llegaba al poder.
“Creo que, además, evidenció que era posible un planteamiento de cambio, de reforma, de honestidad administrativa y política, sin lanzarse a una aventura de elegir a un desconocido sobre el cual no se tenía certeza de su preparación.
“Ottón Solís apareció como un hombre preparado, no solamente con experiencia gubernamental —él fue ministro de Planificación, fue diputado del PLN— sino, además, un hombre con formación de economista en las universidades inglesas y locales. Esto, creo, le dio a la gente la seguridad de que él podía encabezar un movimiento renovador”.
