- Creen que Ramón Tercero asaltó y trató de violar a una jovencita dentro de un taxi
- Indicios hacen suponer que agentes capturaron al hombre correcto
Mario Sánchez P. [email protected]
Un vigilante del Reparto San Juan, en Managua, frustró la violación y posiblemente hasta el asesinato de la joven Mar-tha Patricia Ayerdis Flores, por parte de un taxista que la intimidaba poniéndole un gran desarmador en el cuello mientras la despojaba de varias prendas de oro y plata, y se disponía a abusar de ella.
La aparición del guarda salvó a la joven.
El taxista fue capturado 48 horas después. Luego de un operativo destinado a identificar al sospechoso y el taxi en que se movilizaba, la Policía detuvo a Ramón Daniel Tercero, de 35 años, habitante del barrio Tierra Prometida, informó el subcomisionado Sergio Gutiérrez, jefe de Investigaciones Criminales de la División Cinco.
El subcomisionado Gutiérrez dijo que Tercero trabajaba como “cadete”, de la señora Elizabeth del Carmen Espinoza, dueña de un carro blanco, placas T-12-853.
LIBIDINOSO
Gutiérrez explicó que la joven Ayerdis Flores abordó el taxi en mención a eso de las 9:50 de la noche del cuatro de febrero en el sector del Colegio Cristo Rey, en Managua, y le pidió al chofer que la llevara al Reparto San Juan, en las inmediaciones del Gimnasio Hércules.
La joven agregó que desde que se acomodó en el asiento delantero del carro, observó que el chofer del taxi le observaba las piernas con mucha atención, por lo que ella se las cubrió con los cuadernos que llevaba.
Al llegar a la zona del gimnasio en mención, el taxista dejó a un pasajero, y en cuanto se alejó del sitio condujo el carro hacia el sur, e inmediatamente le colocó un gran desarmador en el cuello, poniéndole el brazo derecho alrededor de la nuca, manejando como si la llevara abrazada.
ASALTANTE Y VIOLADOR
La denunciante dijo que al llegar a un predio vacío, el taxista la despojó de dos cadenas, una de plata y otra de oro; una pulsera de plata, y un anillo de plata con las iniciales JO-98. Posteriormente comenzó a tocarle las piernas y otras partes del cuerpo, mientras ella le imploraba que no la tocara ni abusara de ella, pero el tipo no se inmutaba con sus ruegos, sino que respondía con mayor agresividad.
Entonces ella le pidió que no la matara, que tenía dos niñas, que si la violaba no la matara, que le prometía que no lo denunciaría con la Policía.
ÁNGEL SALVADOR
En medio de los ruegos, el hombre se disponía a desnudarla, pero en eso un vigilante del sector observó que el hombre la mantenía amenazada con el desarmador en el cuello, y comenzó a silbar y gritar para que se detuviera. El taxista advirtió a la mujer: “Si gritás, te mato”, relató Ayerdis Flores, que lo reconoció en la cárcel.
Esto salvó a la joven, porque el taxista alto, delgado, con el cabello cortado al ras y una gran cicatriz arriba de la frente, enardecido le dijo que se bajara del carro y que si lo denunciaba volvería a buscarla.
TRES NÚMEROS BASTARON
Después de escapar a la violación, Martha Patricia Ayerdis Flores se dirigió a la División Cinco de la Policía Nacional, y les dio los últimos tres números de la placa del taxi (853), la descripción del mismo, y la del taxista.
La Policía comenzó a revisar los archivos de los taxis blancos con esa numeración, y localizó un carro de la Cooperativa Sacuanjoche, propiedad de la señora Carmen Espinoza. Al requisarlo, encontró el desarmador de agarradera negra con rayas amarillas en la guantera, y posteriormente capturó a Ramón Daniel Tercero en su casa en Tierra Prometida.
El subcomisionado Sergio Gutiérrez llamó a la población, sobre todo a las mujeres adultas y jóvenes, a tener cuidado con los taxistas, porque muchos de ellos tienen antecedentes de robo con fuerza, intimidación, violación, homicidio y hasta asesinatos atroces.
También llamó a los dueños de taxis y a la Alcaldía de Managua a retirar a estos choferes porque son un peligro para la población. En los archivos hay unos 50 taxistas y “cadetes” con expedientes tenebrosos.
