- El año pasado quedaron fuera del Instituto “Benjamín Zeledón” unos 40 alumnos por estar vinculados con drogas y hechos de violencia, dijo la subdirectora de ese centro educativo
Juan Ignacio Rosales [email protected]
La licenciada Blanca Azucena Gutiérrez, subdirectora del Instituto “Benjamín Zeledón”, que cuenta con 4,004 estudiantes, dijo que “muchos de los alumnos llegan al colegio con la droga y hasta vienen a venderla”.
“A algunos alumnos se les ha encontrado droga y manifiestan que no les pertenece, que es propiedad de otros alumnos que les han dicho que se la guarden, que se la pasen comprando o se la traigan de su casa, porque es un expendio”, señaló.
Gutiérrez dijo que muchos de los padres niegan que sus hijos estén metidos en las drogas, los defienden y los sacan del centro para matricularlos en otros.
El año pasado quedaron fuera del “Benjamín Zeledón” unos 40 alumnos por estar vinculados con drogas y hechos de violencia, según dijo Gutiérrez.
El problema del consumo de drogas en los alumnos de este centro es que la mayoría provienen de zonas pobres donde hay más de un expendio, es el caso de los barrios El Recreo, La Esperanza, “René Cisneros”, Pantanal, el Barrio Chino y “algunos que vienen de San Judas, Villa Roma y el Camilo Ortega, donde la mayoría de la gente es pobre”, dijo la educadora.
Gutiérrez denunció que en el cauce ubicado frente al centro y en el Barrio El Recreo, en repetidas ocasiones algunos docentes han visto a varios alumnos ir a comprar drogas y “la Policía no encarcela a los expendedores”.
LA DROGA ENGENDRA VIOLENCIA
Gutiérrez enfatizó en que los alumnos cuando están drogados han protagonizado peleas en el instituto, “hasta dentro de las aulas, y han resultado heridos”.
La violencia dentro del colegio es alarmante, “hasta pistolas han traído y se las hemos quitado antes que ocurra una tragedia”, destacó.
“Los alumnos se han armado con machetes y cuchillos, y tanto los estudiantes como los profesores corren el riesgo de resultar heridos”, afirmó.
“El programa de Educación para la Resistencia al Abuso del Consumo de Droga y Violencia (DARE por sus siglas en inglés) estuvo trabajando con nosotros por la mañana, pero necesitamos que el programa se extienda a la tarde y la noche por los buenos resultados que tuvo el año pasado”, puntualizó.
CLUBES ESTUDIANTILES
Dentro de los colegios de Managua funcionan los Clubes Estudiantiles, y “el trabajo que hay de alumno a alumno es el que mejor funciona, porque de los profesores lo que dicen es que como está viejo, ¡qué sabe de estas cosas!”, expuso Joaquín Masís, técnico de Educación Secundaria que atiende la Educación Preventiva Integral del Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD).
Dijo que el trabajo de los Clubes Estudiantiles es fundamental, porque son ellos los que hacen mejor trabajo de prevención de drogas, porque ellos son los que conocen la problemática de sus compañeros.
“Pedro” comentó que en varias ocasiones escuchó hablar de los Clubes Estudiantiles, pero que nunca se les acercó “porque los miembros de estos grupos tampoco lo hicieron conmigo”
LLAMADO A LOS PADRES DE FAMILIA
“Pedro” dijo que con sus amigos no era regular el consumir drogas dentro del centro de estudios, pero “ lo hacíamos en el barrio o en la casa de amigos cuando sus padres no estaban”.
“Muchas veces nuestros padres no saben qué hacemos sus hijos después de clases, y es de esta manera que nos corrompemos”, expuso el estudiante.
Comentó que la primera vez que consumió drogas lo hizo por curiosidad, pero lo continuó haciendo porque tenía problemas con sus padres, “lo hacía como para desquitarme de los castigos que me imponían cuando cometía algún error”.
Opinó que los padres de familia deben reflexionar sobre su responsabilidad como padres, “a los niños y jóvenes no se les puede dejar solos, llegan más las palabras que los castigos”.
“Pedro” describió que cuando un joven está consumiendo drogas se vuelve poco comunicativo, tiene los ojos frecuentemente enrojecidos, una actitud negativa y fatalista hacia la vida, y sueños o hiperactividad cuando consume marihuana o cocaína respectivamente.
“Gracias a Dios que reflexioné, que mis padres detectaron que estaba consumiendo drogas, y en vez de castigarme hablaron muchas veces conmigo hasta que un día decidí cambiar y ahora soy otra persona con una actitud diferente, con planes y metas en la vida”, puntualizó “Pedro”.
CENTROS CON MÁS RIESGO
El licenciado Silvio Lacayo Soto, Director de Educación Secundaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), expresó que él combate el problema de las drogas desde 1994.
“Nosotros todos los años durante todo el año tenemos un plan de prevención a nivel de la educación, tenemos constituidos equipos de jóvenes en los centros de más riesgo, los que hacen un trabajo de seguimiento y de protección a través de los Clubes Juveniles”, dijo Lacayo.
Joaquín Masís agregó que los centros de mayor riesgo en Managua son: “Benjamín Zeledón”, “Miguel de Cervantes”, “Ramírez Goyena”, “Azarías H. Pallais”, “Modesto Armijo” y “Gaspar García Laviana”.
“En todos estos casos los directores de los centros han tratado de acercar a la gente que habita en el sector para que proteja a los jóvenes”, aseveró.
Advirtió que “en algunos casos la respuesta de la población es directa y en otra es temerosa; sienten temor de los que venden drogas porque los ven como enemigos”.
