William Briones Loáisiga [email protected]
Una estrechez en el esófago que le provocaba problemas para tragar desde hace 30 años, era el mal que aquejaba al presidente Enrique Bolaños y por el cual fue sometido ayer a una endoscopia en procura de solucionarle el mal, precisamente un día antes de conmemorar el primer mes de gestión presidencial.
Al mediodía de ayer, el mandatario abandonó el Hospital Militar “Alejandro Dávila Bolaños”. A la salida del centro y como muestra de que había salido bien del centro asistencial, Bolaños se bajó del vehículo y brindó declaraciones a los periodistas que esperaban los resultados de esa intervención.
“Muchas gracias por interesarse. Como ya ven, estoy de vuelta tan campante como Johnny Walker, todos los días”, bromeó.
Comentó que trabajará normalmente, e incluso confirmó que hoy diez de febrero celebrará el primer mes de su gestión gubernamental, con un almuerzo en El Crucero, acompañado de sus ministros. Aclaró que no será en las propiedades del diputado Arnoldo Alemán, sino en un restaurante de esa localidad. “Él (Alemán) no es presidente ni ministro, y creo que no está en Nicaragua”, explicó.
Bolaños aseguró que la intervención en el Hospital Militar no le costó nada, pues recordó que es el Comandante en Jefe de esa institución militar.
Dijo que asistirá una vez al mes a las reuniones del PLC, porque fue el candidato de ese partido. Sobre la inhibición a Jaime Cuadra comentó que “los liberales tenemos tolerancia para disentir, y creo que no debería perder sus derechos dentro del partido”.
Leonel Lacayo, el gastroenterólogo nicaragüense residente en Estados Unidos que intervino a Bolaños, explicó que el paciente afrontaba esa dificultad en el esófago desde hace 30 años.
“El Presidente tenía problemas para tragar, lo visité y pensé —basado en los síntomas y su edad— que necesitaba una endoscopia, o sea un examen ambulatorio sencillo que dura entre diez y 15 minutos, para evaluar el esófago y ver algún tipo de anormalidad que indique por qué tenía estos problemas”, explicó.
