Jóvenes por la no violencia

Para Javier Cardoza González, de 24 años, quien cursa 4o. año de Comercio Internacional, el hogar es la primera instancia para la conducción de los hijos, y si no hay un buen principio aquí, al niño le va a costar mucho caminar por la vida de forma correcta, porque de ahí va trascendiendo hacia otros […]

Para Javier Cardoza González, de 24 años, quien cursa 4o. año de Comercio Internacional, el hogar es la primera instancia para la conducción de los hijos, y si no hay un buen principio aquí, al niño le va a costar mucho caminar por la vida de forma correcta, porque de ahí va trascendiendo hacia otros campos, por eso hace un llamado directamente a los padres para que asuman con responsabilidad el papel que les corresponde, y que se den cuenta de lo que hacen sus hijos, cómo invierten su tiempo.

Javier tiene un taller de unos 15 ó 20 niños en el grupo Danza Nacional Güegüense, en San Judas. En un inicio él ingresó en este grupo como aspirante, y luego se ha ido quedando para enseñar a otros a utilizar su tiempo de la mejor manera posible. Los niños aprenden a ser disciplinados, a potencializar su talento, a aprovechar el tiempo, y, en fin, a muchas cosas positivas que les va proporcionando la formación para ser buenos prospectos en el futuro, según nos dice el joven estudiante de la UCC.

El convivir con los niños, conocer sobre sus problemas y ayudarles de la mejor forma posible, lo ha sensibilizado mucho, tanto es así, que recientemente se involucró en la campaña “Los gritos ciegan la razón, el diálogo abre el corazón”, organizada por la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), en la que de forma muy sui géneris un grupo de jóvenes llevaron un mensaje a los padres de familia, sobre la necesidad de lograr una relación más íntima entre ellos y sus hijos para sacarlos o evitarles las drogas y problemas que hoy enfrenta la juventud.

La campaña se desarrolló en los semáforos de Managua, donde se desplazaron jóvenes vestidos llamativamente, con trajes de diferentes colores causando sorpresa entre la población. Los muchachos portaban carteles alusivos a la relación familiar y a la no violencia.

“Soy el hijo menor de mi familia. Somos tres varones y siempre nos comunicamos con mi madre, pero veo lo contrario en otras familias, lo cual causa desequilibrio en la vida de los jóvenes, eso me motiva a ayudar en cultura y deportes. En mi barrio hay muchos jóvenes abandonados por sus padres, y aunque viven con sus abuelos es evidente la necesidad que tienen de la parte afectiva”, dice.

Javier desea contribuir a que haya una mejor expresión, “he visto que muchas veces los padres no se interesan por ellos, veo tanta miseria en los semáforos, sería bueno mejorar este programa y buscar ayuda para que tome más fuerza a nivel social”, afirma.

El quehacer diario de los estudiantes universitarios es cada vez mas interesante, porque hoy día los jóvenes no sólo se dedican a su propia formación académica sino que están involucrándose en proyectos de vida que ayudan a otros, y de la misma manera que Javier se interesa por esto, lo hacen otros muchachos que quieren contribuir a reducir la problemática social en el país.

Ericka Lopez Villanueva, de 20 años, está en primer año de Ingeniería en Sistemas, afirma que se incorporó a este proyecto porque “me interesa la comunicación entre los padres y los hijos porque a mi me hizo falta eso, entiendo que esa es la base de la familia y creo que con lo que estoy haciendo ayudo a esa comunicación. Lo que sucede es que los padres, en el día a día, llegan de trabajar y no ponen mucha mente, entonces uno se siente fuera de la familia porque no cuentan nada, ni cómo se sienten, si tienen problemas en el trabajo, uno no sabe lo que piensan.

¿Expectativas?

Que mejoren las relaciones entre padres e hijos.

¿Qué otras cosas haces?

Danzar, cantar empíricamente entre amigos. Me gustaría mucho un proyecto más amplio para ayudar a los niños.

Candida Mendoza Salablanca de cuarto año de secundaria, en el Instituto Central Nicaragüense, 16 años, afirma que “la comunicación de los padres hace falta, la mayoría de mis compañeros y amigos viven ese problema y lo he visto reflejado en alcohol, drogas, y he estado ahí con ellos, he visto su situación en ese momento, eso me motiva a abrir una luz para que haya conversación entre ellos, porque en mi caso particular trato de mantener comunicación con mi familia”.

A Cándida le gusta cantar, dibujar, bailar, leer a Rubén Darío.

Alvaro Meléndez, de 19 años, granadino, cursa segundo año de Turismo. Él es otro de los jóvenes que aportó al éxito de esta campaña. “Me gusta servir a la gente, y como joven manifestar a los demás que no solamente las personas adultas están interesadas en el tema de la comunicación, sino que nosotros también. Queremos que Nicaragua salga adelante”, dice.

¿Experiencia personal?

Algo que me impidió seguir jugando básquet ball, fue el cigarro y el alcohol, lo cual lamento porque tuve que retirarme. Cuando uno pierde las habilidades ya no vuelve a ser lo mismo, y por eso les doy un mensaje a los jóvenes: que no prueben el cigarro ni el alcohol porque es una etapa muy dura, trae consecuencias graves y perjudica la vida en gran parte.

Alguna vez he querido que haya una relación más franca, que se rompan las barreras del miedo, me gustan las cosas de común acuerdo y que haya respeto por el derecho a los demás, dentro de la armonía.

Lilliam Valentina Carballo 21 años, cuarto año de Administración Turística y Hotelera. Aparte de haber participado en el proyecto anterior, también trabaja con los niños pobres del Proyecto Angelitos Azules integrado por un grupo de menores que asisten cada domingo a la UCC para recibir reforzamiento escolar y terapia ocupacional a fin de sacarlos de las calles.

¿Qué te motiva?

Me gusta ayudar a los niños del proyecto Angelitos Azules, ahí les damos reforzamiento académico, juego, deportes. Me siento muy bien cuando las cosas salen como quería.

El nuevo proyecto trata de retomar la comunicación entre padres e hijos porque los padres se preocupan más por lo que falta en el hogar que por la parte afectiva de los hijos, lamenta.

¿Cuál es tu ritmo de vida?

Estudio inglés, en mis tiempos libres escucho música, monto a caballo, juego basquet ball y tenis. Quiero tener una empresa turística, realizar un proyecto en un lugar que no se haya explotado. Me gustaría hacer un proyecto grande que ayudara a los niños a salir de la calle. Me gusta leer y bailar.

Scarlet Flores, 20años, 4o. año de Administración Turística , es la coordinadora del proyecto Angelitos Azules, y dice a los jóvenes que no busquen soluciones en las drogas ni el alcoholismo, lo cual sólo les dará mas problemas, que tengan más comunicación con sus padres. Y a los padres les sugiere que traten de comprender a sus hijos, que sean sus amigos, que recuerden que ellos también fueron jóvenes, que no los sobreprotejan tanto porque a veces hay que dejarlos sufrir un poco para que maduren.