Entregada en cuerpo y alma

Tras casi cuatro años de empacar sus maletas e irse en busca del éxito a Hollywood, la cantante y actriz mexicana Patricia Manterola regresa con un nuevo trabajo musical, “Patricia Manterola, Que el ritmo no pare”. Con singular franqueza, concedió una entrevista a la revista People en Español donde habla sobre los rumores de la […]

Tras casi cuatro años de empacar sus maletas e irse en busca del éxito a Hollywood, la cantante y actriz mexicana Patricia Manterola regresa con un nuevo trabajo musical, “Patricia Manterola, Que el ritmo no pare”.

Con singular franqueza, concedió una entrevista a la revista People en Español donde habla sobre los rumores de la separación de su marido, sus planes de maternidad, lo que le gustaría hacer con Saúl Lizaso (y tres galanes más) y la determinación a sobrellevar los desplantes que pasó por no hablar inglés.

¿Por qué tardaste entre tu disco anterior y éste que sacas en marzo con la disquera BMG?

Fueron tres años y medio, casi cuatro produciendo… porque lo hicimos muy al estilo americano. Trabajé con diferentes productores –Donato, Estéfano, Marco Flores, Juan Vicente Zambrano (el creador de todos los éxitos de Carlos Vives y de algunos de Ricky Martin)–, entre otros. Imagínate, ponerlos a todos de acuerdo y explicarles el tipo de música y de disco que quería.

¿Qué te satisface más de esta producción?

Es un disco bien alegre, para bailar: una mezcla de ritmos latinos, colombianos, puertorriqueños, cubanos, mexicanos, [con] un poco de español también, de rumba, con arreglo hip hop, o sea, todo súper actual. Son 15 tracks, nueve temas en español, cuatro en inglés y dos tracks extras, uno de los cuales es en inglés. Me siento muy contenta de darle a la gente algo de mayor calidad.

¿Abandonas Hollywood por la promoción del disco?

No realmente, dejarlo suena como adiós y no es así. Digamos que le estoy poniendo una pausa a mi trabajo en Hollywood. En esta carrera tienes que dedicarle el tiempo, tu esfuerzo y tu energía a lo que estás realizando en el momento.

¿Qué sabor te han dejado esos cuatro años en Los Ángeles?

Me siento muy satisfecha. La mitad del tiempo ha sido preparación, estudiar. Ha sido muy corto el tiempo que he estado dedicada realmente a audicionar y todo eso. Inicié una etapa productiva en mi carrera: hice cine, televisión, una obra de teatro. En la última película ya fue como estelar y me siento afortunada.

Pero en televisión hiciste un papel que dio qué hablar.

Hice una participación en Arli$$, que fue muy controversial porque [era] una chica cuya preferencia sexual no era lo más usual, una lesbiana. Cuando me propusieron hacerlo la preferencia sexual pasó a segundo término porque si [por] algo he luchado o he tratado de hacer es buscar personajes que no sean el estereotipo de la mujer latina: la prostituta, la mesera. Causó mucha controversia, pero cuando vieron mi trabajo me halagaron mucho, gracias a Dios.

¿Qué sentiste al hacer ese personaje?

No hubo ninguna escena muy fuerte. Sí una de un beso [pero], acá entre nos, he besado bocas de hombres un poco más desagradables y con aliento a cigarro (ríe).

¿Te sirvió en el exterior el nombre que te habías labrado en México?

Creía que sí y cuando me cerraron la primera puerta me di cuenta que no. Cuando llegué lo primero que me dijeron fue “aquí antes de poder audicionar tienes que tener un agente”. Me fui a la agencia William Morris, una de las mejores de Los Ángeles y [opinaron]: “Wow, impresionante lo que has hecho, el nombre y tu trayectoria, pero en este país necesitas tener un nombre americano y necesitas hablar perfecto inglés… Me cerraron la puerta, pero salí con otra actitud ante la vida y dije: “¡Bueno, no saben quién soy, ya sabrán!”.

¿Se ha sentido Javier eclipsado por tu éxito?

No, creo que ante todo hay inteligencia y madurez. Cuando hay tanta comunicación y apoyo en la pareja, tus logros son suyos y viceversa.

¿Cómo te ves en diez años?

Bueno, obviamente mamá, quiero ser mamá joven. Quiero dirigir [cine], seguir actuando en películas y seguir haciendo discos. Me gustaría poner una escuela o algo para ayudar a las mujeres a verse mejor, a sentirse mejor.

Otros medios han divulgado que se separaron, que sales con Luis Miguel…

Mira, yo soy un libro abierto para el periodismo serio, para las entrevistas de fondo como ésta. Siempre lo he sido y siempre mi vida privada ha estado abierta porque no soy una mujer de escándalos, ni he sido de muchos escándalos en mi vida. Son sólo rumores.

¿Cuándo vendrán hijos para destronar a Patas y a Diva?

[En] dos años yo creo. Quiero ser mamá joven, no me quiero tardar mucho, pero tampoco quiero que mi carrera defina cuándo debo ser madre. Si llegan y estoy en medio de [hacer] una película o un disco, ya se acoplarán mi vida profesional y privada.

¿Ha cambiado tu forma de ver el amor desde que te casaste con Javier?

Javier y yo tenemos dos años y medio de casados. Cuando te casas, el amor cambia de color, pero no de intensidad ni de fuerza. Al contrario, como que se vuelve más intenso. En mi caso, nos la pasamos viajando todo el tiempo, entonces no hay una monotonía, una rutina.

¿Te han propuesto hacer cine en México?

Hay por ahí un proyecto del que no quiero hablar mucho. Como dicen, “el día que tenga los pelos de la burra en la mano”, entonces sí.

¿Te lo reservas por superstición?

Más que supersticiosa, aprendí que en este mundo del espectáculo así como salen proyectos se caen. Si anuncias un proyecto con bombos y platillos y por esos azares del destino se cae, quedas mal. Cuando ya esté filmando la película o esté en las pantallas, entonces hablamos.

¿A quién le debes tu seguridad y autoconfianza?

Tengo la suerte de tener una familia y unos papás bien grandes (maravillosos) y bien lindos, y lo he aprendido de ellos. Es su filosofía de vida y me la han transmitido, viene de generaciones, de mis abuelos también. Esperemos que continúe en otras generaciones más.