- Dice que por eso aceptó la posibilidad de un arreglo amistoso
Wilder Pérez R. [email protected]
Zoilamérica Narváez, quien acusa a su padrastro Daniel Ortega por acoso sexual, afirmó ayer que aceptó la “oportunidad de explorar la posibilidad” de un arreglo amistoso el 4 de marzo en Washington, porque tiene la esperanza de que el actual gobierno cumpla su palabra de dar fin a la corrupción imperante en los poderes del Estado.
Según Narváez, con la salida de Arnoldo Alemán del Ejecutivo, existe un nuevo escenario que le permite explorar la posibilidad del acuerdo amistoso fuera del alcance de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien lo recomendó hace 11 días.
“Lo que me mueve a mí es que el gobierno ha estado insistiendo en su lucha por superar la problemática de corrupción, porque las autoridades judiciales empiecen a actuar conforme la ley”, afirmó a LA PRENSA.
Al preguntarle si confía en las promesas de campañas electorales, la demandante dijo que no, pero que miraba como un paso adelante el hecho de que el Gobierno haya aceptado la recomendación de la CIDH con un nuevo presidente, después de haberse negado rotundamente en diciembre pasado bajo el régimen de Alemán.
A pesar de eso, Narváez no está totalmente convencida de que éste sea un juego transparente del nuevo Gobierno, al mando de Enrique Bolaños. “Es interesante saber por qué la contraparte aceptó la posibilidad, eso podría crear la sospecha de que fundamentalmente lo que quisieran es evitar una demanda internacional que tiene mucho peso para el Gobierno, pero yo quisiera que el interés real fuera el reconocimiento de que no tuve justicia, ya determinado por la CIDH en octubre del año pasado”.
La razón de esto es porque, de emitir una resolución la CIDH que el Gobierno no acatase, el caso pasaría a la Corte Interamericana de Justicia, lo que sería grave para su imagen, especialmente por el lema de anticorrupción.
Asimismo, la solicitante advirtió que ésta será una prueba para el gobierno de Bolaños. “Estos 30 días (plazo para llegar al acuerdo que vence el 4 de abril) servirán para saber cuál es la intención del gobierno al negociar conmigo”.
Narváez dijo tener seis puntos en concreto donde resume sus peticiones, no obstante, declinó revelarlos para evitar problemas al momento de comparecer frente a la CIDH, cuya sede está en Washington. De esta manera, la demandante podría considerar desde la anulación del juicio de diciembre del 2001 que sobreseyó a Daniel Ortega, hasta la conformación de una comisión de investigación de lo actuado.
RUTINA DEL PROCESO
Zoilamérica Narváez aclaró que no se ha llegado a un acuerdo con el gobierno ante la denegación de justicia en su demanda contra Daniel Ortega Saavedra.
Lo que sucede, según la demandante, es que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizó un trabajo de rutina al recomendar la posibilidad del acuerdo amistoso con el gobierno de Nicaragua.
Eso significa que en 30 días máximo (4 de abril), Narváez y el Gobierno de Nicaragua tendrán que enviar sus propuestas de solución a Washington. La CIDH revisará los documentos, y aproximadamente un mes después los llamará para ofrecerles su punto de vista. Si no hay acuerdo, la demanda continúa.
En todo ese proceso, cuya duración es indefinida, la CIDH podría mantener su recomendación del arreglo amistoso. Pero aun si aceptan, mientras las partes no envíen propuestas, o una de ellas no lo haga, se considera que no aceptó tal posibilidad y el proceso continúa.
