LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

“¡Huy!, ¡el mono sandinista!”

Eduardo Enrí[email protected]

A medida que vamos profundizando en los detalles del escandaloso caso del Canal 6 y vemos hasta dónde estuvo involucrado el entonces presidente Arnoldo Alemán, en la operación que resultó en el robo descarado de por lo menos un millón y medio de dólares, escucho con más frecuencia un argumento que tiene un tono de advertencia.

Viendo que todos los ex funcionarios, y los documentos, apuntan al ex mandatario, muchos han comenzado a decir que “hay que tener cuidado, porque atacar a Alemán puede crear un vacío de poder”. Y terminan de matizar ese argumento con un: “…y eso sólo va a beneficiar al Frente Sandinista”.

Este argumento es solamente la más reciente variante del cuento que ha beneficiado a Arnoldo Alemán en su carrera política. Ese mismo cuento que tan eficientemente nos ha vendido de que todo el que lo ataca a él es sandinista. Un argumento que le ha funcionado de maravilla.

La prueba palpable es lo que sucedió en noviembre, cuando la gente no sólo le dio el voto al candidato Enrique Bolaños, sino que se fue en cascada y puso en la Asamblea a 53 de los más cercanos —y comprometidos— colaboradores de Alemán, dándole al ex presidente un poder que le hace un contrapeso efectivo a la lucha anticorrupción del presidente Bolaños.

Alemán ha recibido carta blanca para sus desmanes precisamente por ese “¡Huy!, ¡el mono sandinista!” (sin intención de hacer ninguna alusión personal).

No creo que a estas alturas, aparte de la claque que rodea al “líder único” como le llaman, haya un nicaragüense que no esté convencido de que en los últimos cinco años nos gobernó una mafia cuyo principal objetivo fue saquear al Estado. O sea, saquear el bolsillo suyo, mío, el de aquél y el de nuestras futuras generaciones. Y que esa mafia se alió con la otra para garantizarse que el botín no va a salir de sus manos.

Por mucho menos que las “hazañas” de Alemán, y basándose en una investigación periodística similar a las que aquí han abundado, miles de guatemaltecos se lanzaron a la calle a pedir la renuncia de su presidente, Alfonso Portillo. ¿Por qué aquí la ciudadanía no se pronuncia?

Después de 20 años y de tantos desaciertos, es hora de que dejemos de ver la situación de Nicaragua a través de la dicotomía entre sandinistas y no sandinistas, cuando aquí la división que hay que hacer es entre honestos y ladrones. La otra manera sólo garantiza que los ladrones se queden siempre con la sartén por el mango.

Ahora que tenemos ese juicio corriendo, que hay detenidos, que hay documentos, que hay un millón y medio de dólares robados y que hay pruebas irrefutables del delito, es momento de salir a la calle y dejar clarísimo que la ciudadanía no va a tolerar que los responsables queden sin castigo. Ni que los jueces y fiscales se esfuercen más en buscar tecnicismos legales para botar el caso que en echar presos a los ladrones.

Son un millón y medio de dólares, que si no se los hubieran robado, el gobierno tendría casi el doble de fondos de los que dispone actualmente para comprar medicinas y salvar vidas. ¿No es de verdad indignante?  

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