- Trabajaba al machete en una finca de Liberia, Costa Rica, pero quedó parapléjico debido a una lesión de médula que sufrió al volcarse el camión en que viajaba
- En el hospital del Seguro Social no pueden seguirlo atendiendo porque no es asegurado. No tiene familia en Costa Rica y cree que su familia no existe en Nicaragua
Mario Sánchez [email protected]
José Benito Díaz Díaz, de 33 años, es un nicaragüense que llegó hace 12 años a Costa Rica en búsqueda de trabajo a fin de ayudar a su familia, pero allá le fue peor, pues quedó inválido luego de haberse lesionado la columna al sufrir un accidente de tránsito, y ahora está en peligro de ser expulsado del Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare) de Liberia, donde no tiene familiares que le den refugio.
Díaz Díaz, quien trabajaba como peón ocasional, quedó parapléjico al sufrir una lesión en la médula durante el volcón del camión en que viajaba luego de una jornada laboral en una finca agrícola en la zona de Guanacaste, al norte de aquel país.
Quien trata de ubicar a los familiares de Díaz Díaz en Nicaragua es Salvador Pérez González, de la agencia de viajes “El Centenario”, de Matagalpa, a quien la señora Marjorie Araya Mondragón, jefa de Trabajo Social del (Cenare), hospital del Seguro Social, de Liberia, le envió un informe de la situación del campesino nicaragüense, y le pidió apoyo para localizar a sus familiares en Nicaragua o para buscar ayuda del gobierno y repatriarlo.
Hace unos 15 años, Pérez González sufrió un accidente similar en Costa Rica y enfrentó una situación parecida a la de Díaz Díaz, porque también estaba solo en aquel país. La diferencia es que don Salvador era cotizante del Seguro Social y tenía familia localizable en Nicaragua. Mientras que José Benito no es asegurado, por ser obrero eventual, y se desconoce dónde vive su familia.
Pérez González dijo que la situación de Díaz Díaz fue expuesta en la Embajada de Nicaragua en Costa Rica y también se comunicó con Lucía Salvo, Ministra de Salud en Nicaragua, para pedirle ayuda para el obrero, pero hasta el momento “todo sigue igual”.
Según la señora Araya Mondragón, la situación de Díaz Díaz es insostenible para ese centro asistencial, porque no tiene derecho a pensión de invalidez por no estar asegurado.
Relató que José Benito es soltero, trabajaba al machete, con apenas el primer grado de escolaridad, se moviliza en silla de ruedas en mal estado y está padeciendo de úlceras en el cuerpo debido a su situación.
Sebastián Martínez, un amigo con quien convivía después del accidente, intentó sacarlo de esa situación tratando de enseñarle a hacer muebles sencillos, pero no pudo aprender.
Tiempo después, el hijo y la esposa de Martínez abandonaron a ambos en la vivienda que les había dado el patrón del sitio donde trabajaba antes del accidente. Tiempo después el patrón los desalojó, por lo que ellos se fueron a vivir a una casa en construcción, donde Díaz Díaz sobrevivía con ayuda de los vecinos.
Martínez tampoco quiso seguir ayudándolo, y solicitó al Seguro Social que se haga cargo de él, por lo que una vecina, Luz Marina Betancourt Tijerino, se hizo cargo de él, pero ella también se cansó y llegó a entregarlo al Cenare de Liberia, donde recibe la atención médica. Aquí tampoco lo pueden seguir cuidando, y cuando le dicen que tiene que regresarse a Nicaragua, él se resiste, diciendo que no tiene familia y tampoco conocidos a quienes recurrir.
CREE QUE SU FAMILIA DESAPARECIÓ
José Benito Díaz Díaz, el campesino parapléjico internado en un hospital del Seguro Social de Costa Rica, dice que no conoció a sus padres que eran originarios de Jinotepe, Carazo, que creció con sus padres adoptivos que eran Eulogio Pérez López y Gregoria Adelaida Sánchez Potosme.
Agregó que sus hermanos son Félix Antonio, José Sebastián, Ángela del Socorro, Salvador y Octaviano, quienes vivían en la parcela Toro Venado, de San Juan del Sur, quienes desaparecieron del lugar durante la época del gobierno sandinista.