- “Que la Iglesia busque fondos entre sus feligreses”, dice analista
Xiomara Chamorro [email protected]
La tarde de ayer el presidente Enrique Bolaños regresó al país, y según fuentes de Casa Presidencial, el nuncio Jean Paul Gobel llegó a encontrarlo.
El hecho sería un acto de cortesía protocolaria más, ya que el mandatario regresaba del Vaticano y el representante de ese Estado se dispuso a recibirlo.
Sin embargo, considerando el enfriamiento de las relaciones entre la jerarquía católica nicaragüense y el gobierno de Bolaños, el hecho es verdaderamente significativo.
Para el analista político y experto en relaciones Iglesia-Estado, Emilio Alvarez Montalván, existe una diferencia entre la posición que sostiene la jerarquía nicaragüense y la que tiene El Vaticano respecto al gobierno de Bolaños.
“Las relaciones Estado-Iglesia siempre han sido muy sensitivas de manejar, pues o se confrontan o se pegan demasiado esos dos poderes. Lo más sabio lo dijo Jesucristo: Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Con eso quiso decir que si bien pudieran complementarse a nivel personal ambos poderes, deben permanecer separados y mutuamente respetuosos a nivel de Estado”, dice Alvarez.
Dar al César lo que es del César, pero lo que hemos visto durante la Administración Alemán, ha sido, según las palabras del obispo Bosco Vivas, una relación “fraternal” entre la Iglesia y el Gobierno que parece estar enturbiando la transición en las relaciones con el nuevo gobierno. ¿Qué opina usted?
“Yo respeto la opinión de monseñor Bosco Vivas, pero mi posición es que esa distancia debe guardarse porque todo contacto con el poder, para otro poder, es siempre riesgoso, porque suceden situaciones ambiguas y a veces hasta peligrosas. Lo prudente es mantener buenas y cordiales relaciones, pero separadas”.
Pero esa prudencia, en el caso del gobierno de Bolaños, se ha traducido en enfriamiento. ¿Observa usted en la Conferencia Episcopal un distanciamiento clerical con el gobierno o es un distanciamiento político?
“Yo creo que es una impresión subjetiva la que tiene la alta jerarquía católica sobre estas relaciones, porque el ingeniero Bolaños no ha dicho ni hecho nada que pudiera significar un daño a la Iglesia, él tuvo muchos cuidado al preguntar el tema que se había estado circulando de que se había enviado una delegación oficial a El Vaticano para pedir la remoción del arzobispo y ahí el ministro de relaciones de El Vaticano, el cardenal Sodano, le negó en una forma categórica que tales gestiones se hubieran hecho, de modo que ese es un asunto que permanece en el área de la especulación”.
Pero, ¿por qué razón cree usted que la alta jerarquía católica llevó a semejantes límites, especulaciones de ese tipo?
“No puedo opinar sobre lo que tienen en su mente, pero la verdad es que no había ninguna base”.
Lo que se observa en los obispos es una posición muy diferente de lo que fue el gobierno de Alemán y lo que es el gobierno de Bolaños, corriendo el riesgo, incluso, de que se perciba que en la lucha de Bolaños contra la corrupción, la Iglesia pudiera aparecer como bendiciendo supuestos actos de corrupción en la administración anterior.
“El pueblo sensato tiene un dicho que define bien la posición de Bolaños: ‘Ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre’. Con ello quieren expresar que el contacto muy estrecho con el poder temporal expone a la Iglesia a la corrupción que es inherente a todo poder público o privado. Es una situación de mucho equilibrio y mucha prudencia”.
A su juicio, como analista, una vez que ya se expresaron todas las contradicciones entre la Iglesia y el Gobierno, ¿qué podemos esperar de la Iglesia como poder, frente al Ejecutivo?
“Yo creo que la Iglesia Católica tiene que hacer un gran esfuerzo con su feligresía para recoger fondos suficientes para mantenerse, porque lo que pasa es que en Nicaragua, los católicos poco llevan auxilio a su Iglesia, y ella tiene sus apuros de andar buscando fondos por otra parte, pues ni siquiera hay un plan de retiro para sus sacerdotes, la falla está en que los católicos militantes no participan con su dinero como sucede en otros países”.
Y esta falta de apoyo de la feligresía ha abierto las puertas para que busque apoyo en el Gobierno, ayuda que en el Gobierno de Bolaños se ha retirado, ¿eso es lo que molesta a la Iglesia?
“Hay un dicho en política que es muy cierto, y es que nada se regala si no se recibe algo a cambio, y ese intercambio de favores es el que debe evitarse en las relaciones entre la Iglesia y el Estado”.
¿Fondos por bendiciones?
“Es una tradición que viene existiendo desde el tiempo de los españoles, en que el altar y la espada estaban unidos, en que había un apoyo oficial a la Iglesia, esa asociación perjudicó tanto a la Iglesia como al Estado, porque no hay que crear un vínculo de dependencia. Aunque parezca una paradoja, lo mejor que pudo pasarle a la Iglesia Católica a fines del siglo XIX fue perder la subvención anual que conforme al Concordato, firmó el presidente Tomás Martínez con El Vaticano. Hasta 1893 la Iglesia recibía del gobierno una cantidad como sustitución de la colecta obligada de diezmos y primicias que colectaba de los fieles obligatoriamente, durante la Colonia. Esa separación le permitió a la Iglesia Católica integrarse a la República y recuperar su dignidad y prestigio. Ahora la tendencia del Vaticano es conservar su independencia de cualquier atadura política permanente”.
¿Observa usted alguna diferencia entre la posición de El Vaticano y la de la Iglesia local respecto al gobierno de Bolaños?
“La diplomacia vaticana es muy antigua y muy profesional, y ellos tienen una línea muy clara, ellos no se casan con nadie permanentemente, sino que van viendo cómo se desarrollan las cosas, y eso explica cuando en Alemania hubo un gran conflicto porque un emperador de la época declaró el Estado laico y prohibió la recitación del Ave María con que se comenzaban las clases, y los alemanes católicos se pusieron furiosos cuando el Papa llegó a un acuerdo con el gobierno alemán y se limaron asperezas, porque El Vaticano no sólo es una institución religiosa, sino también temporal, quiere mantener su vigencia con los gobiernos en relaciones fraternales, aunque tampoco quiere decir que identificado con ellos, de ahí que El Vaticano tenga relaciones con el mundo musulmán como lo tiene con la Iglesia Ortodoxa rusa sin perder identidad.”
“En resumen, mientras el hombre tenga frente a sí los misterios de la vida y no los haya la ciencia comprobado, siempre el hombre necesitará una explicación de las religiones sobre esos misterios, de modo que su existencia no puede ser apartada, pero eso no significa que tenga por ello un poder temporal sobre las personas, sino solamente una guía, una orientación para satisfacer esas inquietudes. Yo creo que Bolaños está haciendo lo correcto con la Iglesia, y en esa negativa del cardenal Sodano se deja entrever que El Vaticano no está interesado en rumores, que se atiene a hechos”.
¿Es un regaño tácito a los obispos?
“Es una manera de distanciarse de las posiciones de ofendida que ha mantenido la jerarquía católica nicaragüense. El Vaticano no está ofendido con Bolaños”.
¿Qué hace falta para que los obispos tengan esa misma posición del Vaticano? ¿Cambios en la jerarquía?
“Esa es la razón por la cual ahora la Iglesia Católica jubila a su alta jerarquía en cuanto cumplen 75 años, porque está entendida que debe haber un cambio, porque las sociedades también cambian y el Papa quiere mantenerse al día, sintonizado, con el clima que los cambios producen en cada país, y entonces el trámite de retiro que le corresponde al cardenal Obando por su edad, con su retiro, no es una excepción, es la aplicación de una regla, que ahora que le han dado permiso de quedarse… está a discreción del Papa, retirarla o suspenderla”.
El Cardenal ha jugado un importante papel en distintos momentos de la historia de este país, ¿se venció el tiempo del Cardenal en esta nueva etapa?
“Creo que hay que reconocer su papel decisivo para conservar la paz y la armonía, e incluso hasta para salvar vidas, como en el caso de la toma de la casa de Chema Castillo o la toma del Palacio Nacional, pero de ahí a aceptar posiciones en el gobierno, ya hay una diferencia”.
¿Usted cree que eso fue riesgoso para la imagen de la Iglesia?
“Yo le llamaría imprudencia”.
Entonces, de nuevo la pregunta: ¿Usted cree que el Cardenal ya jugó el papel que tenía que jugar?
“Digamos que el mundo ha tenido tres conmociones muy grandes que le indican a uno que las cosas ya no van a ser como eran antes: la caída del muro de Berlín, el ataque terrorista del 11 de septiembre y la gran revolución informática. Estamos ante un mundo distinto, y cuando hay un mundo diferente los actores tienen que comportarse de una forma diferente, porque el clima actual no es el clima de hace 20 años”.
¿Se quedó la jerarquía católica en los años 80?
“Está por verse si toda esta situación no va a provocar un impacto en la conducción de la Iglesia, y creo que se dará porque la primera que la propicia es El Vaticano, y aunque parezca atrevido decirlo, la Iglesia Católica tiende a democratizarse en sus actuaciones”.
Por ello la dimisión a determinada edad de los obispos. En el caso particular, ya no estamos en la época somocista ni en la sandinista. Y si la Iglesia con el cardenal Obando desempeñó un papel importante en ciertas crisis, ya ahora la Curia romana prefiere estar al margen del juego político.
La mezcla de religión con Estado es siempre explosiva.
