LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Nada que platicar

Eduardo Enrí[email protected]

¿Qué pudieron platicar don Enrique y Arnoldo Alemán en el desayuno de ayer? Yo creo que nada. Fue una reunión innecesaria, una pérdida de tiempo. Eso, si como quiero creer y hasta ahora ha demostrado el presidente, su compromiso en la lucha contra la corrupción es innegociable.

El encuentro de ayer no fue una visita social ni un interés del doctor Alemán por conocer los desayunos que le prepara la Primera Dama a don Enrique o viceversa.

El encuentro fue cuando menos un intento de iniciar una negociación, y según dicen, una iniciativa del propio Arnoldo Alemán, que después de una de las semanas más negras de su vida política, no le quedó más remedio que solicitárselo a Bolaños.

Pero los políticos negocian cuando tienen algo que ofrecer y que a la contraparte le interesa obtener. Cuando se dio el nefasto pacto liberosandinsita, los liberales tenían el control del Gobierno, la Asamblea y podían disponer de los otros poderes del Estado. Los sandinistas, por voluntad del pueblo, habían quedado fuera de todo. Sin embargo, tenían los pocos votos que le faltaban a Alemán para hacerse una Constitución a su medida.

Entonces negociaron y los sandinistas entraron a gozar de una tajada del Poder, y a tener voz y voto en todo, mientras Alemán se garantizaba que neutralizaba todas las instituciones del Estado y hasta se ganaba una diputación regalada. Una negociación muy perjudicial para los nicaragüenses, nefasta, pero con sentido.

El caso ahora es diferente. Don Enrique tiene la mayor opinión favorable entre los nicaragüenses, que cualquier personaje haya registrado desde hace 12 años, cuando se comenzaron a realizar encuestas. Y el apoyo de la ciudadanía a su lucha contra la corrupción es unánime, total. Además, cuenta con el apoyo de toda la comunidad internacional.

Todo esto le da el respaldo y la autoridad moral para librar una batalla contra los corruptos que hasta hace poco considerábamos imposible. En unos días los tiene o en la cárcel o prófugos.

Entonces, ¿para qué platicar? O mejor dicho, ¿qué platicar? ¿Con qué llegó Arnoldo Alemán bajo el brazo ayer a El Raizón? Alemán es un político que tiene sólo el 18 por ciento de opinión favorable entre los nicaragüenses, que además —el 66 por ciento— considera que está haciendo su trabajo mal o muy mal como presidente de la Asamblea Nacional.

¿Qué tiene ese señor si no tres medios de comunicación de escasísima audiencia o circulación y el voto precario de 40 diputados, cuya lealtad compró, pero que más temprano que tarde van a darse cuenta que no tiene caso hundirse junto al “Máximo Líder”? Nada más.

Don Enrique no debe escuchar esas voces que lo llaman a llegar “a un arreglo”. Con la corrupción no se puede convivir. Es una guerra a muerte. Por eso es que me he quedado con la duda. ¿De qué platicaron si no había nada de que platicar?  

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