LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Los trabajadores y el trabajo

En vísperas de este primero de mayo, representantes de los empresarios y del Gobierno llegaron al acuerdo de aumentar el salario mínimo a los distintos sectores de trabajadores, en base a lo que ambas partes consideran factible de acuerdo con la situación económica del país. Sin embargo, los representantes sindicales —entre quienes predominan activistas políticos y diputados que devengan sueldos de 4 mil dólares mensuales— rechazaron el acuerdo por considerar muy bajo el aumento, y expresarán su disconformidad en las manifestaciones previstas para hoy, Día de los Trabajadores.

Pero el Día de los Trabajadores, o Día del Trabajo, se celebra en muchas partes del mundo independientemente de problemas coyunturales. En la mayor parte de los países el Día de los Trabajadores o Día del Trabajo se celebra el primero de mayo, tal como lo decidió a fines del siglo XIX un congreso socialista internacional y lo oficializó en el siglo XX la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, en otros países (como EE.UU.) la celebración se hace en otra fecha.

Los sindicalistas y activistas políticos de izquierda atribuyen a esta celebración un contenido clasista, proletario, enarbolan la bandera de la lucha de clases y sostienen que hay una contradicción objetiva, antagónica e insalvable entre los trabajadores y el capital, al que ven como una fórmula de explotación del hombre por el hombre. Pero la gente de signo democrático lo celebra como Día del Trabajo, sin contraponer a éste con los trabajadores y partiendo de que empleados y empleadores son partes complementarias que se necesitan mutuamente, que trabajador y trabajo no existen independientes el uno del otro, sino que son factores que se necesitan de manera recíproca

En efecto, trabajador es toda persona que realiza una labor personal y socialmente útil, es decir, que aplica un esfuerzo físico o intelectual —o ambos al mismo tiempo—, para producir un resultado provechoso para ella misma y para la comunidad. Y trabajo es el bien social que permite a las personas ganarse la vida y crear riqueza honradamente. Por eso el trabajo es también un factor de dignificación de las personas, ya sea que trabajen por cuenta propia o para un contratista, patrón o empresa.

En cuanto a la relación de trabajo y capital, el enfoque comunista —que predica la abolición del capitalismo para “emancipar” a los trabajadores, pero en los países donde se estableció el comunismo lo que se hizo fue suprimir la libertad y establecer un régimen de explotación de los trabajadores por el Estado—, ve en ella una contradicción todavía más profunda y antagónica que la que supuestamente hay entre el trabajo y los trabajadores. Pero, está plenamente comprobado que en una sociedad libre el capital y el trabajo —o el capital y los trabajadores— son compañeros inseparables que se benefician mutuamente con la cooperación, y que se perjudican cuando se rompe la armonía entre ellos y se produce el enfrentamiento.

Es cierto que los empresarios privados no siempre consideraron de manera justa la relación del capital con los trabajadores. Sin embargo, a partir de finales del siglo XX practicamente en todo el mundo se desarrolló el derecho social y laboral, y en muchos países se establecieron mecanismos obligatorios para compensar el desequilibrio natural entre el capital y el trabajo. En la actualidad, el moderno derecho laboral dispone normas legales internas y convenios internacionales para potenciar el trabajo organizado y obligar a la parte empresarial a negociar con los trabajadores en un contexto de fuerzas básicamente equivalentes. Además, el desarrollo de la democracia condujo al reconocimiento de que el sistema democrático no debe ser sólo político —elecciones libres, pluripartidismo, libertad de expresión, etc.—, sino que debe tener también un contenido de justicia social.

De manera que la legislación laboral no sólo debe regular las relaciones entre capital y trabajo y garantizar los derechos de todos los trabajadores, sino que también debe facilitar que las diferencias de intereses que hay y siempre habrá entre trabajadores y empleadores, se resuelvan de manera negociada, sin afectar el empleo y la producción. Y sobre todo sin violencia ni choques sangrientos, como los que ocurrieron en 1886 en Chicago y dieron origen a la celebración internacional del primero de mayo.  

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