- El asesinato del activista pro derechos humanos y tesorero de la Fundación Rigoberta Menchú, Guillermo Ovalle, revive temores por la reaparición de estructuras clandestinas de represión
- Entidades de Derechos Humanos coinciden en que el crimen es una intimidación para que detengan el trabajo que realizan
Edgar CalderónCables combinados
GUATEMALA.- Diversas organizaciones humanitarias de Guatemala advirtieron ayer sobre el retorno a la época del terror en el país, tras el asesinato del tesorero de la Fundación de la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, quien atribuyó el crimen a un móvil político.
Menchú consideró que podría existir un “móvil político” en el asesinato del tesorero Guillermo Ovalle, ocurrido este lunes en la capital, durante un supuesto asalto a un restaurante, donde también resultaron heridas otras dos personas.
“Este acto se da en un contexto que no parece dejar lugar a equívocos”, dijo Menchú en un comunicado difundido en México, al señalar que pudiera tratarse de un “operativo cuidadosamente planificado”.
La lideresa indígena advirtió que la muerte de Ovalle ocurrió tres días después de que en Guatemala fuera recordado el obispo Juan Gerardi, asesinado hace cuatro años, y en medio de “una escalada de amenazas” contra defensores de los Derechos Humanos en ese país centroamericano.
“Exijo públicamente a las autoridades competentes una investigación exhaustiva” y “el castigo de quienes resulten responsables”, dijo Menchú, al agregar que no descansará “hasta que los genocidas y quienes hoy han manchado sus manos con esta nueva sangre inocente sean llevados a la justicia”.
La directora de la Fundación, Claudia Samayoa, dijo a la AFP que Menchú arribó a Guatemala la noche del lunes, procedente de México, donde reside desde hace meses para proteger su vida, debido a que también ha sido amenazada de muerte.
Por aparte, 17 organizaciones pro Derechos Humanos se declararon “convencidas de que existe el peligro de que se esté retornando a las prácticas del pasado. El crimen se enmarca dentro de la serie de amenazas e intimidaciones contra defensores de Derechos Humanos y activistas sociales”.
Las entidades consideran que el crimen fue “una ejecución extrajudicial, en el cual estarían involucradas estructuras clandestinas de represión que nunca fueron disueltas, y que por cuya existencia y accionar reciente tenemos emplazado al gobierno guatemalteco”, afirmaron en la nota.
De acuerdo con esos grupos, entre las circunstancias del crimen figura que ayer iniciaría la vista pública en el juicio civil, en el que la Fundación es coacusadora, contra un grupo de soldados que en 1995 asesinaron a once campesinos indígenas en el pueblo de Xamán, en el norte del país.
Otra circunstancia es que el próximo 30 de mayo se realizará en España la vista pública que encabeza Menchú contra los presuntos responsables del genocidio cometido durante los 36 años de guerra civil que vivió este país hasta 1996, cuando la ex guerrilla y el gobierno firmaron la paz.
A su vez, Samayoa indicó que “hasta el momento no podemos decir quién puede estar detrás del crimen. Lo que estamos planteando es que hay una serie de circunstancias que nos han hecho pensar que no se puede descartar que el asesinato tenga un móvil político”.
El director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), Nery Rodenas, consideró que la acción es una “intimidación al trabajo que se está realizando a través de las entidades de Derechos Humanos”.
“La Fundación Menchú está trabajando en el caso de la masacre de Xamán. No sabemos si tiene vinculación, pero obviamente lo que se busca es entorpecer el trabajo de la Fundación en favor de las víctimas de la violencia”, comentó Rodenas.
DETIENEN A PRESUNTO ASESINO
Investigadores de la Policía Nacional Civil de Guatemala (PNC) detuvieron a un hombre del que se sospecha sería uno de los presuntos asesinos del contador de la Fundación Menchú, de la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, informó ayer el director de la PNC, Luis Arturo Paniagua.
“Los investigadores de la PNC lograron la captura anoche (del lunes) de René Barrios de Paz, quien figura como uno de los presuntos asesinos del señor Guillermo Ovalle, jefe de tesorería de la Fundación Menchú”, declaró el director policial a radioemisoras locales.
Paniagua explicó que “el sujeto fue detenido en un hospital privado, donde fue a recibir atención médica debido a que presentaba una herida de bala en la pierna, la cual coincidía con descripciones de testigos que estaban en el restaurante Las Delicias”, donde ocurrió el ataque el lunes al mediodía.
