Agridulce panorama en las piñas

Mayda Isabel Meléndez mayda.melendez@laprensa.com.ni La reconocida frase de “el que se quema con leche, hasta la cuajada sopla”, es la que mejor se aplica al pequeño productor Matilde Blas, a quien encontramos, muy a las seis de la mañana, con los guantes puestos, recolectando los frutos de su piñal. “Si uno tiene su propia tierra, […]

Los productores de piña de Ticuantepe están en el dilema sobre la manera de organizarse para obtener mejores rendimientos.

Mayda Isabel Meléndez mayda.melendez@laprensa.com.ni

La reconocida frase de “el que se quema con leche, hasta la cuajada sopla”, es la que mejor se aplica al pequeño productor Matilde Blas, a quien encontramos, muy a las seis de la mañana, con los guantes puestos, recolectando los frutos de su piñal. “Si uno tiene su propia tierra, se mañanea”, dice.

Productor de dos y medias manzanas de piñas, asegura que tiene más de 20 años trabajando por su cuenta. “Es que sabe, cuando estaba la guerra me metí a una cooperativa para cultivar frijoles, éramos 18 miembros para 15 manzanas de tierra, demasiada gente”.

“Había uno que siempre llegaba a las nueve de la mañana, hasta que varios de los que mañaneábamos dijeron que iban a empezar a trabajar hasta que fulanito llegara. Y así fue. Desde las 5 de la mañana iba a ver a varios allí acostados y empezaban a trabajar hasta que el fulanito llegara. Imagínese usted… perdimos una gran cantidad de frijoles esa vez”, recuerda.

Convencido de que cada cual cuida lo suyo de mejor manera, optó por trabajar solo y así lo ha hecho desde entonces. Blas, con la ayuda de su descendencia, produce y busca cómo vender él mismo, aunque consciente de que los precios van a depender del tamaño del fruto que coseche.

Pero los precios de los fertilizantes, abonos y demás insumos se han disparado y “la cobija” no da para lograr una cosecha de excelente calidad. “No da”, dice mientras frota los dedos pulgar y medio, cuando le preguntamos si compraba suficientes insumos para su siembra.

GRAVES CONSECUENCIAS

La falta de organización parece haber afectado la zona de tal manera, que les impide obtener uniformidad en los precios como lo han conseguido los productores de otros rubros, como por ejemplo, el frijol. Pero también esto ha incidido para que las ventanas comerciales con el extranjero, pese a los esfuerzos que significó abrirlas, se vuelvan a cerrar.

Esto “no es justo”, dice Edelmi Jaén, responsable del Centro de Documentación de la Asociación de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales (APENN), pues a su juicio, si los productores se unieran lograrían comercializar más hacia el exterior.

“El principal problema para la exportación de la piña es que los inversionistas extranjeros piden grandes cantidades y los productores no llenan las expectativas del mercado. No se han unido como para que APENN agarre la piña y la comercialice”, dice.

Perla Aguilar, Oficial de promoción del Centro de Exportaciones e Inversión (CEI), opina que hace falta que los productores alcancen mayores niveles de organización, lo cual se evidencia al menos en tres aspectos importantes: compradores de El Salvador, Honduras y Costa Rica han visitado Nicaragua pero quienes reciben el mayor beneficio son los intermediarios. Además, no logran unificación de precios y, en algunas ocasiones estuvieron exportando la piña con todo y corona, es decir, con todo y semilla.

PIÑA AGRIDULCE, DIFÍCIL DE VENDER

Datos ofrecidos por el CEI, indican que al menos el 90 por ciento de las piñas cosechadas en Ticuantepe son de la variedad Monte Lirio, cuyo sabor es agridulce y por lo tanto está destinada más al mercado del procesamiento.

Perla Aguilar, del CEI, asegura que este tipo de piña se estuvo cultivando en Costa Rica, pero no alcanzó el dulzor ni acidez que tiene en Nicaragua, lo cual se achacó a razones de clima y suelo, lo mismo a que los piñales del vecino país no eran bañados por las cenizas del Volcán Masaya, “que es lo que le da la caracterización a esta variedad”.

Eduardo Dávila, de la Uprotirl, asegura que aunque algunas plantas procesadoras de Centroamérica las utilizan para la elaboración de jugos, es precisamente debido a su sabor que la piña de Ticuantepe no es muy apetecida a nivel internacional.

Pero el cambio de variedad, a estas alturas, costaría mucho dinero. Esta variedad fue traída de Suramérica y sus principales características son la pulpa blanca y con poca textura, carne “globosa” y un máximo de once grados de azúcares en contraste con otras variedades que presentan niveles de azúcares de hasta 24 grados.

PROBLEMAS MÁS SENTIDOS

Eduardo Gutiérrez es habitante de la comunidad La Borgoña, pero tiene su manzana de tierra en la comunidad El Edén. Asegura que el abono, venenos y demás insumos están tan caros que los pequeños productores ya casi no los utilizan, con la consecuente disminución de la calidad del fruto.

Gutiérrez dice que para cosechar una manzana de piñas, la inversión bien puede andar por los 20 mil córdobas. “La venta tiene que ser de por lo menos 35 mil pesos, para que quede algo de ganancia, pero cuando (el precio de) la piña se baja, recoge 20 mil pesos también y no queda en nada uno”. La ganancia debe durar un año, por lo que él lo guarda en el banco.

Pese a todo, cambiar de rubro ni siquiera es opción para Gutiérrez, por considerar que cosechar granos básicos para comerciar es peor. “Cuando nosotros los pobres tenemos a punto de agua, a 300 pesos nos pagan el quintal de frijoles y el maíz ni lo quieren. Pero los ricos hasta en 800 pesos venden los frijoles porque lo ponen de riego”.

“Cuando es invierno, el rico no tiene esos cultivos. Los pobres lo tienen pero ¿qué pasa?, que todititos los tienen y allí es donde se caen los precios. Igual nos pasa a los productores de piña”, dijo.  

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