- “¡Que se vayan todos!, ¡ladrones y corruptos!”, gritaron manifestantes en alusión a políticos
Gisela SálomonAP
BUENOS AIRES.- Miles de desempleados y militantes de izquierda se concentraron el jueves frente al Congreso y marcharon por la noche hacia la histórica Plaza de Mayo para reclamar que “se vayan todos’’ los políticos, y repudiar la violencia y represión policial que provocó la muerte de dos personas e hirió a otras 90 el día anterior.
Provenientes de distintos puntos de esta capital y sus alrededores, piqueteros, sindicalistas, militantes de partidos de izquierda y organizaciones de derechos humanos, desafiaron al gobierno y se apoderaron de las vacías calles céntricas para pedir también la renuncia del presidente Eduardo Duhalde.
La policía dijo que unas 30 personas fueron detenidas con bombas molotov, piedras y palos cuando ingresaban a esta capital para participar de las protestas.
La movilización del jueves se produjo tras una jornada de huelga nacional de los empleados estatales y un día después de los violentos enfrentamientos entre la policía y los desempleados que terminó con dos muertos, 90 heridos y 173 detenidos.
Los empleados públicos, agrupados en la Central de los Trabajadores Argentinos, convocaron a un paro para repudiar la violencia del miércoles.
Los hechos de violencia rememoraron la trágica jornada del 20 de diciembre pasado, que causaron la muerte de 30 personas en todo el país y desencadenaron la renuncia del por entonces presidente Fernando de la Rúa.
La economía lleva cuatro años de recesión, el desempleo alcanza a cerca del 25 por ciento y la pobreza de más de la mitad de los 36 millones de argentinos.
Fuertemente custodiados, los manifestantes sostenían entre sus manos carteles con las leyendas “¡que se vayan todos!, ¡ladrones y corruptos!’’ y gritaban “¡basta de mentiras e impunidad!’’ al compás de ruidosos tambores.
“En general me movilizo porque estoy en contra de la situación (que atraviesa el país), pero hoy estoy aquí por los muertos de ayer y porque si no nos sumamos todos, esto no se va a resolver’’, expresó Sonia Casales, quien se unió a la protesta al salir de su trabajo.
“No soy piquetera, pero me adhiero a la lucha de los piqueteros’’, dijo la mujer de 36 años que sobresalía entre la multitud por su elegante vestimenta.
Mientras se movilizaban los piqueteros y grupos de izquierda, el gobierno denunció que los hechos violentos del miércoles “no constituyen un hecho aislado’’ e intentó deslindar su responsabilidad.
